Junts calienta la hipotética ruptura con Sánchez: el órdago que podría dejar al Gobierno en el aire

El entorno de Puigdemont prepara una consulta clave a la militancia para definir si el partido pone fin a sus relaciones con el PSOE, impulsado por el auge de Aliança Catalana y la supervivencia política.
Carles Puigdemont, líder de Junts. / RR SS
Carles Puigdemont, líder de Junts. / RR SS

Junts per Catalunya ha entrado en una fase de máxima tensión interna. El partido de Carles Puigdemont se prepara para una consulta a su militancia que podría redefinir por completo su papel en la política española. La dirección someterá a votación la continuidad o la ruptura del acuerdo de investidura con Pedro Sánchez, en un contexto de creciente descontento con el Gobierno y de temor a la pérdida de apoyo electoral frente a la emergente Aliança Catalana de Sílvia Orriols.

Nueve años después de su primer encuentro con Sánchez, Puigdemont ha concluido que el actual presidente del Gobierno ya no es un aliado útil. Las negociaciones estancadas sobre la financiación autonómica, el traspaso de competencias en inmigración y la oficialidad del catalán en Europa han alimentado un clima de frustración en el entorno del líder de Junts, que considera incumplidas las principales promesas socialistas. La decisión del Tribunal Constitucional de mantener la orden de detención contra el ex president por una amnistía que parece nunca llegar también es un factor clave que llevó a romper la confianza.

El cambio de rumbo se debatirá en una reunión de la cúpula de Junts en Perpiñán y, posteriormente, en una consulta entre sus 6.000 militantes. Sobre la mesa, Puigdemont plantea abandonar las negociaciones con el PSOE en Suiza y endurecer la oposición en el Congreso, incluso si eso implica aislar al Ejecutivo y precipitar una crisis política.

Pero las razones del viraje no son solo institucionales. En el interior del partido, alcaldes y dirigentes territoriales alertan del rápido crecimiento de Aliança Catalana, un movimiento ultranacionalista que está captando votantes desencantados del espacio posconvergente. En las comarcas interiores, la formación de Orriols avanza con un discurso identitario y antiinmigración que amenaza con superar a Junts en futuras elecciones autonómicas.

Los sondeos apuntan a que Aliança podría obtener entre 20 y 22 escaños en el Parlament, acercándose peligrosamente al espacio que hoy ocupa Junts. Esa presión ha reavivado el debate sobre la identidad del partido: entre quienes abogan por recuperar el pragmatismo de la antigua Convergència, abierta a pactos con PSOE o PP, y los que quieren volver a la confrontación directa con el Estado.

Un liderazgo cada vez más cuestionado

Puigdemont afronta además críticas internas por su estilo de dirección, acusado de personalismo y falta de consulta. La dimisión del ex conseller Jaume Giró, figura vinculada al sector más moderado, evidenció el malestar de parte de la vieja guardia convergente, que reclama “reconectar con la realidad económica del país” y abandonar la política de bloques.

A pesar de estos síntomas de desgaste, Puigdemont conserva el control del partido y confía en que una ruptura con Sánchez reavive su liderazgo y reactive el relato soberanista. La consulta interna, sin embargo, será un termómetro decisivo: si la militancia opta por romper, Junts pasará a una oposición dura en Madrid, amenazando la estabilidad del Gobierno. Si Puigdemont matiza la voladura y opta por mantener los acuerdos, el partido deberá afrontar el coste de justificar su continuidad ante un electorado cada vez más impaciente.

En Moncloa, el entorno de Sánchez observa con preocupación el movimiento de Junts, consciente de que una ruptura total pondría en riesgo los Presupuestos Generales, la mayoría parlamentaria y el resto de la legislatura. Aunque el presidente ha intentado recuperar el diálogo con gestos como el acuerdo alcanzado con Alemania para dialogar su veto férreo al impulso del catalán en la UE, en Junts consideran esas acciones “insuficientes y tardías”.

El deterioro de la relación se ha hecho evidente en el Congreso. La portavoz Míriam Nogueras ha multiplicado sus ataques al Gobierno, acusándolo de “bloquear o dilatar los acuerdos” y de “asfixiar a Cataluña”. La advertencia más clara llegó hace pocos días con que tal vez toca hablar “de la hora del cambio”. @mundiario

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