El CIS estima el desplome del PSOE, pero resiste por encima el PP y Vox capitaliza el desgaste

El barómetro de julio refleja un golpe sin precedentes para los socialistas en plena crisis de corrupción, aunque siguen liderando la estimación de voto; la ultraderecha se dispara y reconfigura el equilibrio político en España.

Pedro Sánchez, líder del PSOE; Alberto Núñez Feijóo, líder del PP; Santiago Abascal, líder de Vox; y Yolanda Díaz, líder de Sumar. / Mundiario.
Pedro Sánchez, líder del PSOE; Alberto Núñez Feijóo, líder del PP; Santiago Abascal, líder de Vox; y Yolanda Díaz, líder de Sumar. / Mundiario.

El caso de corrupción que ha salpicado al exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, ya tiene una traducción política clara: el barómetro de julio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) confirma un derrumbe sin precedentes en la estimación de voto para el Partido Socialista. La formación de Pedro Sánchez cae 7,3 puntos respecto al mes anterior, pasando del 34,3 % al 27 %. Una caída abrupta que refleja el impacto directo del escándalo en el ánimo del electorado, y que ha obligado al presidente del Gobierno a una profunda remodelación interna.

A pesar del desplome, el PSOE se mantiene en primer lugar, aunque ya en empate técnico con el Partido Popular, que obtendría un 26,5 % de los votos. El retroceso del PP —que pierde 0,8 puntos en comparación con junio— impide que los populares capitalicen plenamente el desgaste del Gobierno. En cambio, el principal beneficiado del hundimiento socialista es Vox, que protagoniza un ascenso de 5,7 puntos y se sitúa como tercera fuerza con el 18,9 % de los apoyos.

La encuesta, elaborada entre el 1 y el 7 de julio —justo después del ingreso en prisión preventiva de Cerdán por delitos de cohecho, tráfico de influencias y pertenencia a organización criminal—, refleja un contexto político marcado por el descrédito institucional. El 25,3 % de los encuestados identifica la corrupción como uno de los principales problemas del país, 13,6 puntos más que en el mes anterior, mientras que la vivienda sigue liderando las preocupaciones ciudadanas (30 %), seguida de la inmigración (18,4 %).

Este escenario de creciente desconfianza también se refleja en la valoración de los líderes políticos. Ninguno de los principales dirigentes logra el aprobado, aunque Sánchez sigue siendo el preferido con un 22, 5%, seguido por Alberto Núñez Feijóo (11,4 %) y Santiago Abascal (11,3 %). Aun así, el 73,6 % de los ciudadanos dice sentir “poca o ninguna confianza” en el presidente del Gobierno, y el 78,1 % expresa lo mismo sobre el líder del PP. La desafección es generalizada.

Más allá de la lucha entre los grandes partidos, los movimientos en la periferia del arco parlamentario también son relevantes. Sumar sube ligeramente hasta el 7,8 %, mientras que Podemos crece dos décimas, hasta el 4,4 %. ERC alcanza el 2,1 %, superando al emergente Se Acabó La Fiesta (SALF) de Alvise Pérez, que se sitúa en el 1,7 % pese a su investigación por presunta financiación irregular en el Tribunal Supremo. Por su parte, Junts, EH Bildu y PNV mantienen sus posiciones con variaciones mínimas.

La postura de Sánchez ante la OTAN

Un elemento clave del barómetro es el respaldo mayoritario de la ciudadanía a la decisión del Gobierno de no elevar el gasto en defensa al 5% del PIB, como exige Donald Trump desde la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El 54,9 % apoya el límite del 2,1 % planteado por Sánchez, mientras que solo el 29,5 % respalda la propuesta del presidente estadounidense. Además, el 72,8 % de los españoles entiende que cumplir con la exigencia de la Alianza Atlántica implicaría una subida de impuestos o recortes sociales, una percepción que refuerza el rechazo a una política de rearme acelerado.

En este contexto, la publicación del barómetro del CIS dirigido por el socialista José Félix Tezanos no solo refleja el deterioro electoral del PSOE, sino también un reordenamiento en el tablero político que podría tener consecuencias duraderas. Vox, que había sufrido una erosión tras las elecciones generales de 2023, resurge con fuerza en plena crisis socialista, captando votantes del desencanto generalizado.

La fragmentación del espacio progresista, con un Sumar estancado y un Podemos en fase residual, limita la capacidad del Gobierno para recomponerse. Mientras tanto, la oposición conservadora se encuentra ante una oportunidad que no termina de consolidar, lastrada por su propia falta de liderazgo e incapacidad para generar confianza entre los votantes críticos con Sánchez.

El CIS de julio deja claro que el caso Cerdán ha marcado un punto de inflexión. La erosión del PSOE no se traduciría en un fortalecimiento automático del PP, sino en el ascenso de Vox, que emerge como la formación más beneficiada del momento de crisis institucional. La incertidumbre sobre el futuro del Gobierno de coalición se agrava y, con ella, la inestabilidad del panorama político español. La tendencia, si se consolida, anticipa un nuevo ciclo marcado por una pugna tripartita entre socialistas, populares y ultraderecha. @mundiario

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