El PP acusa a Sánchez de debilitar al Estado: rescindir de un contrato para calmar a sus socios
Feijóo carga contra el Gobierno por anular unilateralmente la compra de munición a Israel, a raíz de las divisiones entre el PSOE y Sumar sobre el gasto en defensa, que achaca a “disputas falsas” en el seno de la coalición.
La rescisión unilateral del contrato para la compra de munición israelí por parte del Gobierno de Sánchez ha desatado una tormenta política que trasciende el plano diplomático y se adentra de lleno en la fragilidad de la coalición progresista. En este contexto, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha aprovechado para denunciar lo que considera un gesto de “debilidad institucional” que compromete la imagen de España en el exterior. “Cuando un estado hace un contrato con otro Estado, debe cumplirlo. Sobre todo, si estamos hablando de dos estados democráticos como España e Israel”, ha sentenciado.
Feijóo no ha escatimado críticas hacia el Ejecutivo, al que acusa de plegarse a los chantajes internos de sus socios ―Sumar e Izquierda Unida― que habían amagado con abandonar el Gobierno, o tensar la cuerda en el caso de la formación de Yolanda Díaz, si se mantenía el contrato de seis millones de euros para la compra de 15 millones de balas a Israel. El presidente del PP no solo cuestiona la legalidad y la responsabilidad de la rescisión, sino que ironiza sobre el coste moral y financiero de esta decisión: “¿Cuánto vale la rescisión de ese contrato? ¿Quién va a pagar la rescisión de ese contrato? ¿Con ese dinero cuántas viviendas podríamos haber hecho?”.
Para el líder de la oposición, lo sucedido es “propio de un país de otras latitudes diferentes a la Unión Europea”. Feijóo interpreta esta maniobra como una muestra más de cómo la política exterior española se ve condicionada por “falsas disputas” internas. “Son falsas disputas. No se crean este aparente conflicto. El objetivo fundamental de los ministros y los altos cargos de este Gobierno es cobrar su nómina. Motivos para salirse del Gobierno sobran, porque la corrupción que afecta al Gobierno mancha a todos y cada uno de los ministros que lo conforman”, dijo el jefe de los populares.
Feijóo ha querido centrar el debate en la fiabilidad del Estado español como socio internacional. En su opinión, romper un contrato con un país democrático como Israel mientras se mantienen acuerdos con regímenes autoritarios es un doble rasero inaceptable.
Exigen las dimisiones de Marlaska y Rego
Más allá de la cuestión diplomática, el líder popular sugiere que esta polémica no es más que una “cortina de humo” destinada a desviar la atención del verdadero debate: el aumento del gasto militar en 10.500 millones de euros anunciado por Sánchez. “Gobernar un país no es resistir, es tener un proyecto de Gobierno”, ha proclamado desde una bodega gallega que recorrió en Pontevedra, con el presidente de la Xunta Alfonso Rueda. Feijóo recordó que el PP apoya ese incremento hasta alcanzar el 2 % del PIB, pero exige transparencia y control parlamentario, algo que el Ejecutivo, según denuncia, pretende evitar.
Mientras tanto, la tensión en el bloque de investidura se agrava. EH Bildu, ERC y BNG han pedido la comparecencia urgente del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para explicar por qué se mantuvo el contrato con Israel pese al compromiso de no financiar indirectamente acciones militares contra Gaza.
En paralelo, desde el PP, el vicesecretario general de Política Autonómica y Municipal, Elías Bendodo ha exigido la dimisión tanto de Marlaska como de la ministra de Juventud e Infancia Sira Rego, de Izquierda Unida, si realmente se oponen al rearme militar y no están dispuestos a asumir las consecuencias.
Feijóo descarta que el Gobierno se rompa
Feijóo, sin embargo, no se deja llevar por la idea de que esta crisis pueda acabar con la coalición. “No se crean que por un contrato de seis millones de euros alguien del Gobierno va a dimitir. Tienen la conciencia muy ancha. Perdón: la moral muy ancha”, ha dicho con sarcasmo.
En suma, el PP se presenta como garante del cumplimiento de los compromisos internacionales del Estado frente a un Gobierno que, en palabras de Feijóo, “miente en sede parlamentaria”. Mientras Sánchez intenta aplacar a sus socios más radicales, el líder popular insiste en que la estabilidad de España no puede depender del cálculo político de una minoría.
La controversia del contrato con Israel ha dejado al descubierto la fragilidad de la coalición, pero también ha abierto un debate incómodo sobre los límites éticos y estratégicos de la política exterior. ¿Debe España romper contratos con democracias aliadas para evitar el desgaste interno? ¿Qué mensaje envía esto al mundo sobre la fiabilidad del Estado español? @mundiario




