Crisis en el Gobierno: IU desafía al PSOE por el plan de rearme y Sumar contiene la fractura
Los anuncios de Sánchez de aprobar un ambicioso plan de rearme y un contrato para adquirir munición de Israel han desatado una “crisis de Gobierno” con Izquierda Unida, mientras la vicepresidenta Díaz intenta sofocar el incendio.
La coalición progresista que integra el actual Gobierno de España atraviesa su momento más delicado desde que echó a andar en 2023. Lo que podría haber sido un simple desacuerdo en política de defensa se ha convertido en una sacudida sísmica en el Ejecutivo, con amenazas de ruptura, acusaciones de deslealtad y, lo más revelador, un serio cuestionamiento ético y político a la estrategia internacional del presidente Pedro Sánchez.
La aprobación del plan de rearme, que implica una inversión récord en gasto militar, ha colmado la paciencia de Izquierda Unida, formación tradicionalmente antimilitarista y una de las patas fundamentales de Sumar. Su portavoz, Enrique Santiago, ha sido tajante: “barajamos todos los escenarios”. En política, cuando se verbaliza una posibilidad, deja de ser improbable.
En contraste con la dureza de IU, Yolanda Díaz ha optado por una línea más institucional. Como vicepresidenta segunda, ministra de Trabajo y líder de Sumar, ha negado que esta discrepancia amenace la legislatura, y ha insistido en que el Gobierno “goza de muy buena salud”. Sin embargo, sus palabras parecen desentonar con la realidad de los hechos: IU ha solicitado una convocatoria urgente de la mesa de partidos de Sumar para evaluar el futuro de la coalición, y el malestar entre las bases es más que evidente.
Antonio Maíllo, coordinador federal de IU, ha definido el momento como “la mayor crisis con el PSOE desde que se instauró el Gobierno”. Y no es una afirmación cualquiera. Apunta directamente al fondo del problema: la sensación de que el PSOE actúa por libre en cuestiones que afectan profundamente al ADN ideológico de sus socios.
Una línea roja cruzada
La crisis no se explica únicamente por el rearme. Otro elemento ha dinamitado aún más la confianza: la firma de un contrato por seis millones de euros con empresas israelíes para la compra de munición. Todo ello, en pleno conflicto en Gaza y la beligerancia que han sostenido los partidos de izquierdas españoles contra Israel.
IU y Sumar consideran que este contrato no sólo viola los compromisos éticos del Gobierno, sino también acuerdos previos expresos. Santiago ha mostrado documentación en la que el Ejecutivo aseguraba en diciembre que la compra no estaba firmada. Exige ahora su inmediata cancelación y, si no se produce, demanda la dimisión de los ministros responsables: Margarita Robles (Defensa) y Fernando Grande-Marlaska (Interior).
El mensaje es contundente: quienes no estén dispuestos a parar esta operación, deben “dar un paso a un lado”. El debate ya no es solo presupuestario o diplomático, es ideológico.
Un Gobierno en tensión, una izquierda que se desangra
Lo más llamativo de esta crisis es que no es coyuntural. Izquierda Unida no se queja únicamente de una decisión puntual, sino de una forma de gobernar. Hablan de decisiones sistemáticamente unilaterales, de sorpresas constantes en el Consejo de Ministros, y de una “dinámica peligrosa” en la relación con el PSOE.
Sumar, que nació como espacio de coordinación y diálogo en el espacio a la izquierda del PSOE, se ve ahora obligado a ejercer de mediador interno en su propia coalición. Pero el reto es mayúsculo: ¿cómo mantener la unidad cuando se tocan los principios fundacionales de una parte del bloque?
La tensión ha hecho que IU se plantee incluso salir del Ejecutivo y pasar a un modelo de apoyo externo, como ya hacen otras formaciones parlamentarias. Eso sí, dejando claro que su objetivo seguirá siendo evitar un Gobierno del PP y Vox. Es decir, abandonar el Gobierno, pero no provocar una ruptura total con Sánchez. Una opción que suena a presión, pero también a punto de inflexión.
Belarra y la voz más radical: “el principio del fin”
En paralelo, Podemos —aunque fuera ya del Gobierno— también ha endurecido su discurso. Ione Belarra habla sin tapujos de un “Gobierno de la guerra” y “colaboracionista de un genocidio”. Cree que el Ejecutivo ha entrado en su “principio del fin” con su plan de rearme y la compra de armas a Israel, y pide el embargo total al país hebreo.
Belarra no sólo denuncia el giro militarista, sino que acusa directamente a Sánchez de gobernar “a espaldas del Parlamento”, en una “legislatura fantasma”. Aunque Podemos ya no forme parte del Consejo de Ministros, su discurso refuerza el malestar de la izquierda que aún sostiene al Ejecutivo.
Mientras Yolanda Díaz intenta preservar la coalición, IU lanza un ultimátum con implicaciones serias. Sánchez, por su parte, deberá decidir si cede ante sus socios o sigue adelante con unos compromisos que, aunque legalmente viables, puede dejarle políticamente solo. @mundiario





