La izquierda en crisis: la candidatura de Irene Montero dinamita el diálogo con Sumar
La proclamación de la exministra de Igualdad como candidata de Podemos a las próximas elecciones generales ha reabierto la fractura entre las fuerzas a la izquierda del PSOE con reproches de IU y Más Madrid.
Irene Montero dinamita el tablero de la izquierda con su proclamación como candidata a las generales por Podemos. En un movimiento inesperado y sin consenso previo con otras fuerzas del espacio progresista, la exministra de Igualdad ha reactivado las tensiones latentes con Sumar, Izquierda Unida y Más Madrid. El anuncio, lejos de unir a los actores en un frente amplio, ha vuelto a evidenciar la falta de una estrategia común y ha complicado el objetivo compartido de evitar una mayoría conservadora en las próximas elecciones.
El paso al frente de Montero ha sido interpretado como una maniobra de anticipación que no sólo margina a Yolanda Díaz y a su proyecto Sumar, sino que deja en suspenso cualquier posibilidad inmediata de reconstruir la coalición que en 2023 concurrió a las urnas. Desde IU y los Comunes hasta Más Madrid, todos han afeado el gesto a Podemos, al que acusan de priorizar los nombres y el control del relato frente al necesario acuerdo programático y organizativo.
Las críticas se centran tanto en la forma como en el fondo. Desde Sumar se recalca que la unidad no puede edificarse “en torno a personas” ni desde designaciones “a dedo”, sino mediante primarias conjuntas que aseguren un reparto democrático del poder y una representación plural. Una propuesta que Podemos, aunque dice respaldar en abstracto, ha evitado concretar al ser preguntado sobre si participarían y respetarían el resultado de una hipotética elección ganada por la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo.
En este nuevo escenario, el debate sobre el liderazgo del espacio se encuentra completamente abierto. Ni Montero ni Díaz logran aunar los apoyos necesarios para erigirse como referentes indiscutibles, y los llamamientos a crear un “frente amplio” horizontal evidencian que la etapa de los liderazgos fuertes como el de Pablo Iglesias ha quedado atrás. Ahora, lo que se impone es una suma de debilidades, donde cada actor busca posicionarse con la mirada puesta en 2027.
Mónica García estalla contra Podemos
Las fricciones, sin embargo, van más allá del ámbito electoral. En plena discusión sobre el aumento del gasto militar —con una nueva partida de 2.000 millones aprobada por el Consejo de Ministros—, las diferencias ideológicas también se agudizan. Montero ha denunciado que Sumar representa una “izquierda domesticada” y “subordinada al PSOE”, mientras ella defiende una candidatura “orgullosamente de izquierdas” y “comprometida con la paz”. En su relato, la tarea del PSOE sería ahora integrar a Sumar, mientras Podemos lideraría la verdadera alternativa progresista.
“Igual que nosotras tenemos la tarea de poner en pie a la izquierda, el PSOE tiene la tarea de hacer la unidad con aquellos sectores del PSOE que ahora están fuera del PSOE”, ha asegurado la exministra de Igualdad en una entrevista en La Hora de la 1. En esa declaración, la número dos de los morados también comparó a la coalición de Díaz con el Partido Democrático de la Nueva Izquierda de Cristina Almeida y de Diego López Garrido, que denuncia que fue una “izquierda amable que le montaron a Julio Anguita (IU)” para debilitar a su espacio a la izquierda y que no fuera una alternativa al PSOE. “Luego ambos dirigentes pasaron de IU al PSOE y hasta fueron candidatos”, señaló la eurodiputada, que afirma que Sumar es una “operación” muy similar.
Mónica García estalla contra Montero e Iglesias: "Estamos hartos de lecciones e insultos, esto no es una piscina de bolas" pic.twitter.com/MsocKafwNe
— EL MUNDO (@elmundoes) April 8, 2025
Estas declaraciones no han sentado bien en el entorno de Sumar. Mónica García, ministra de Sanidad y miembro destacada del proyecto de Díaz como representante de Más Madrid, ha expresado su hartazgo ante lo que considera una actitud condescendiente por parte de Podemos. “Estoy harta de que nos den lecciones y nos digan lo que tenemos que hacer y lo que somos”, declaró, criticando que “ya le había dicho a Iglesias que la política no es una película de Netflix” y, ahora señala que “la política no es una piscina de bolas”.
La falta de cohesión en la izquierda
Mientras tanto, Izquierda Unida también ha movido ficha. Su coordinador federal, Antonio Maíllo, ha reivindicado que IU podría encabezar una futura candidatura conjunta, señal de que el reparto del liderazgo sigue sin resolverse. Por su parte, Sumar ha renovado su dirección con una apuesta por la colegiación, encabezada por Lara Hernández y Carlos Martín, y ha lanzado un documento político que aboga por “aunar diferencias” y “llegar a acuerdos” para revalidar el Gobierno de coalición en 2027.
Podemos, sin embargo, ha optado por una estrategia de confrontación directa. Su portavoz, Pablo Fernández, ha subrayado que su apuesta pasa por tejer alianzas con la sociedad civil organizada, sin incluir por ahora a otras fuerzas políticas. Según Montero, las “alianzas electorales caerán por su propio peso” y no es Sumar quien debe articular una izquierda fuerte, sino un Podemos que recupere la centralidad en ese espacio.
La división interna, por tanto, se profundiza. La proclamación de Montero ha alejado aún más cualquier posibilidad inmediata de unidad, mientras las acusaciones cruzadas envenenan el clima. Con el calendario político avanzando y el bloque progresista perdiendo cohesión, el gran reto será convertir la fragmentación actual en una alianza capaz de reeditar una mayoría en 2027. Pero por ahora, los personalismos, las heridas abiertas y las estrategias divergentes parecen llevar a la izquierda española por caminos paralelos —y, por momentos, irreconciliables. @mundiario





