Montero impone las listas del PSOE en Andalucía entre tensiones internas y resistencias provinciales
La elaboración de listas electorales en el PSOE andaluz rara vez ha sido un proceso pacífico. Sin embargo, en esta ocasión, el grado de tensión ha alcanzado niveles poco habituales. La dirección regional, encabezada por la exvicepresidenta primera del Gobierno central, María Jesús Montero, ha logrado imponer su hoja de ruta, pero el coste interno trae consigo desacuerdos, críticas veladas y una sensación generalizada de imposición desde arriba.
El objetivo de Montero construir candidaturas equilibradas que integraran sensibilidades y reforzaran perfiles clave para una campaña en la que el PSOE parte con expectativas contenidas. Sin embargo, ese “encaje de bolillos” ha generado fricciones con los líderes territoriales, acostumbrados a mayor autonomía en la configuración de sus listas.
Las direcciones provinciales han terminado aceptando las decisiones de la ejecutiva andaluza, pero lo han hecho “con los dientes apretados”. Las críticas se han dirigido especialmente al núcleo orgánico del partido, con reproches hacia la gestión del proceso y el exceso de centralización.
Figuras como Paco Rodríguez, mano derecha de Montero como secretario de Organización y alcalde de Dos Hermanas, han sido señaladas por parte de dirigentes territoriales que consideran que el diálogo ha sido insuficiente o poco transparente. La sensación de “secretismo” ha sido uno de los elementos más repetidos en las quejas internas.
Aun así, la disciplina de partido ha prevalecido. La cercanía de las elecciones y la necesidad de proyectar unidad han evitado una ruptura abierta.
Cádiz, el epicentro del conflicto
La provincia de Cádiz se ha convertido en el principal foco de tensión. El pulso entre la dirección provincial, liderada por Juan Carlos Ruiz Boix, y el equipo de Montero ha evidenciado las dificultades para integrar distintas corrientes internas.
La inclusión de Fernando López Gil, integrante de la ejecutiva regional y actual responsable de Comunicación, ha sido uno de los puntos más controvertidos. Aunque finalmente se ha respetado la propuesta provincial, la posibilidad de alterar el orden en los primeros puestos refleja el margen de intervención que aún conserva la ejecutiva autonómica.
Más allá de los conflictos puntuales, la estrategia de Montero responde a una lógica de reforzar el control orgánico y evitar la acumulación de poder territorial. De ahí su decisión de excluir a varios secretarios generales provinciales de las candidaturas autonómicas, obligándolos a mantenerse en sus actuales responsabilidades.
Esta maniobra busca evitar duplicidades institucionales, pero también limita la capacidad de los líderes provinciales para proyectarse políticamente, lo que ha generado malestar en territorios como Córdoba, Granada o Almería. Al mismo tiempo, la inclusión de perfiles como Mario Jiménez o Ángeles Férriz responde a la intención de reforzar la oposición al Gobierno andaluz del PP con voces experimentadas.
Sevilla y Málaga: el espejo de la estabilidad
Frente a los conflictos en otras provincias, Sevilla y Málaga han ofrecido una imagen de mayor cohesión. En la primera, la propia Montero encabeza la lista, simbolizando el control directo de la campaña en el principal bastión socialista. En Málaga, el liderazgo de Josele Aguilar ha facilitado un acuerdo rápido entre las distintas corrientes.
El proceso de elaboración de listas deja una conclusión clara. El PSOE andaluz mantiene su cohesión formal, pero atraviesa una fase de fragilidad interna. La autoridad de Montero es incuestionable, pero su ejercicio genera resistencias que podrían aflorar durante la campaña o tras los resultados electorales.
La clave estará en si este equilibrio impuesto logra traducirse en movilización electoral. Porque, más allá de las listas, el verdadero desafío del PSOE andaluz es reconstruir su competitividad en un territorio donde el margen de crecimiento es limitado.
En última instancia, la operación de Montero no solo busca ordenar el partido, sino también redefinir su liderazgo en Andalucía. Y ese objetivo, como demuestra este proceso, sigue siendo tan complejo como decisivo. @mundiario





