CIS Andalucía 2026: el efecto Moreno consolida la ventaja del PP y enfría la remontada del PSOE
El último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) no solo mide intención de voto retrata un clima político. Y en ese ambiente de precampaña, la figura del presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, emerge como el eje sobre el que gira la contienda andaluza.
El dato más relevante no es únicamente el 32,1 % de intención directa de voto para el PP, sino la distancia que abre respecto al PSOE (22 %). Esa brecha no se explica solo por la inercia partidista, sino por un fenómeno más profundo, la personalización del voto en torno a la figura del presidente andaluz.
Moreno no solo lidera en preferencia electoral; también domina en atributos clave como confianza, capacidad de gestión o cercanía. En política autonómica, donde la gestión pesa más que la ideología, estos factores resultan decisivos.
La candidatura de la exconsejera de Salud María Jesús Montero, recién salida del Gobierno central tras ejercer la vicepresidencia primera y la cartera de Hacienda, partía con el activo de visibilidad nacional y experiencia de gestión. Sin embargo, el CIS revela una desconexión entre ese perfil y la percepción del electorado andaluz. El PSOE mantiene una base sólida —especialmente en términos de “simpatía”—, pero no logra traducirla en intención de voto competitiva. Más aún, el liderazgo de Montero queda por detrás no solo de Moreno, sino también de referentes de la izquierda alternativa.
El problema no es únicamente de posicionamiento, sino de contexto. Cuando el 65 % de los votantes afirma que decidirá en clave autonómica, el peso de la política nacional se diluye. Y ahí, el contraste de gestión juega en contra del partido que lidera el Ejecutivo central.
Sorpasso de Adelante a Por Andalucía
Uno de los movimientos más interesantes del sondeo es el sorpasso de Adelante Andalucía, vinculada a la exdirigente autonómica de Podemos Teresa Rodríguez. Su crecimiento, hasta el 7,7 %, apunta a una reconfiguración del espacio a la izquierda del PSOE.
Frente a una coalición como Por Andalucía, lastrada por la fragmentación y las reticencias de Podemos a adherirse a Izquierda Unida y Movimiento Sumar, Adelante capitaliza un discurso más territorializado y autónomo. No es un crecimiento explosivo, pero sí suficiente para alterar equilibrios.
Este fenómeno sugiere que parte del electorado progresista busca alternativas que no estén directamente asociadas al Gobierno central, en un intento de diferenciar agenda y prioridades. Sería un fenómeno parecido al escenario de Aragón, donde ninguna de las candidaturas de izquierdas estatal fuera de la lista socialista consiguió representación en las Cortes, excepto por los regionalistas de la Chunta Aragonesista.
Vox se queda lejos del PP
El sondeo también enfría las expectativas de Vox. Lejos de consolidarse como segunda fuerza, el partido queda anclado en un 8,8 % que contrasta con su ascenso meteórico en el resto de comunidades autonómicas en este último ciclo electoral y pierde terreno frente al PP en prácticamente todos los segmentos de edad.
El dato más significativo es el trasvase porque más de una cuarta parte de sus votantes de 2022 (27,8 %) se inclinan ahora por el PP. En el sentido contrario, las fugas se estiman por debajo del 5 %. Esto indica que la estrategia de polarización no está funcionando en un contexto donde la estabilidad y la gestión parecen primar.
El CIS introduce un elemento central para entender el momento político. la comparación entre administraciones. Y el resultado es claro.
La gestión de la Junta de Andalucía es valorada como buena o muy buena por el 40,2 % de los encuestados, frente al 23,3 % que otorga esa calificación al Gobierno de Pedro Sánchez. La diferencia se amplía en situaciones críticas, como la respuesta a las inundaciones. En elecciones autonómicas, la percepción de eficacia administrativa puede pesar más que la ideología. Y aquí el PP parte con ventaja.
Sanidad: el punto débil que puede alterar la campaña
Sin embargo, el panorama no es monolítico. La sanidad emerge como el principal problema para los andaluces, citado por más del 40 % como una preocupación directa. Este dato introduce una variable de incertidumbre. El PSOE ya ha señalado este ámbito como eje de campaña, intentando convertir las elecciones en un referéndum sobre los servicios públicos.
La clave estará en si esa preocupación logra movilizar voto suficiente o si queda neutralizada por la valoración global positiva de la gestión autonómica.
El estudio también dibuja el perfil sociológico del votante andaluz: una sociedad que se sitúa ligeramente a la derecha del conjunto de España y que se percibe mayoritariamente como clase media. Este posicionamiento favorece opciones moderadas y penaliza discursos extremos. De ahí que el liderazgo de Moreno —basado en la centralidad— encuentre terreno fértil. @mundiario





