Imputación de Donald Trump: los pasos del proceso judicial contra el expresidente

El expresidente comparecerá en la Corte de Manhattan el martes y sin esposas, para enfrentar al juez por los cargos que se le acusan en el caso ‘Stormy Daniels’.

Donald Trump, expresidente de EE UU. / RR SS
Donald Trump, expresidente de EE UU. / RR SS

Ni su supuesto papel en el asalto al Capitolio de enero de 2021, ni el hallazgo de centenares de documentos clasificados resguardados sin autorización en su mansión privada han hecho caer a Donald Trump. Pero podría ser un escándalo sexual el que lleve a sentar en el banquillo de los acusados al expresidente estadounidense, que sobrevivió a dos juicios políticos durante sus cuatro años de mandato.

El ‘caso Stormy Daniels’ ha pasado a convertirse en el mayor de los problemas del magnate. El republicano se enfrenta a un estrecho cerco judicial que investiga un supuesto pago de dinero negro, unos 130.000 dólares, para comprar el silencio de la actriz porno con la que tuvo una aventura extramatrimonial hace casi dos décadas, y que interpuso una denuncia judicial en su contra. El pago debía evitar una debacle electoral, por lo que se ocultó como pagos corrientes de la Organización Trump al filo de las elecciones presidenciales de 2016.

Se espera que el próximo martes se resuelva la entrega del exmandatario a la Corte del distrito de Manhattan, en Nueva York, casi unas dos semanas después de que el magnate advirtiera de su posible arresto. Según ha avanzado su equipo legal a la prensa estadounidense, el multimillonario se entregará voluntariamente a las 2:15 de la tarde del martes, tras pactar con el tribunal para que Trump no sea esposado.

Pero si el exmandatario no acude voluntariamente, la oficina del fiscal de Manhattan puede solicitar su extradición al estado de Nueva York desde Florida, la residencia oficial del expresidente ubicada en su mansión privada de Mar-a-Lago, en Palm Beach. La situación, ya de por sí inédita al tratarse del primer exmandatario acusado penalmente, podría complicarse aún más, dado que si se llega a producir una solicitud de extradición contra Trump, el encargado de autorizarla es el gobernador Ron DeSantis, el principal rival del exmandatario en las primarias republicanas para ganar la nominación a la carrera por la Casa Blanca de 2024.

Frente a los juzgados de Manhattan hay muchas expectativas. Acusar penalmente a un expresidente y candidato presidencial es una maniobra sin precedentes en EE UU, por lo que no se sabe a ciencia cierta cómo navegar a través de esta situación. Lo único cierto es que será un proceso muy complejo y previsiblemente largo, que se extienda hasta poco antes o incluso después de la campaña electoral del año que viene.

Trump podría ser fichado

Por el momento se están produciendo las negociaciones de la entrega y la notificación del escrito de la acusación contra Trump. Habiendo hecho los contactos, todo apunta a que el exmandatario se trasladará por cuenta propia hasta Nueva York, escoltado por los funcionarios del Servicio Secreto que tienen que seguirlo a todas partes por ley, dada su condición de exmandatario.

A su llegada a Manhattan, las autoridades deberán hacer malabares para mantener un equilibrio de un proceso de ciudadano común que tiene que ahora aplica con un expresidente. Eso quiere decir que se le tomarán las huellas dactilares, le ficharán, tomarán su fotografía de perfil y previsiblemente leerán tanto sus derechos como los cargos de los que se le acusa. Falta por ver qué otras concesiones pueden lograr los abogados de Trump, como la excepción de esposas durante la comparecencia ante el juez de distrito.

Aún no se conoce la totalidad de los cargos en contra de Trump, pero algunos medios estadounidenses apuntan a que se le acusa de 30 cargos fiscales. También el gran jurado (que tiene la facultad de avalar si hay pruebas suficientes para abrir un juicio) ha escuchado a los testigos de otro caso, como el supuesto pago oculto de una segunda mujer, la exmodelo Playboy Karen McDougal, que también dijo haber tenido relaciones sexuales con Trump.

Siguiendo esta línea de acción, es posible que Trump termine siendo procesado por falsificar registros para ocultar la verdadera naturaleza de los pagos. Comprar el silencio de un tercero no es delito en EE UU, pero sí la falsedad documental y fiscal, pero constituyen delitos menores. The New York Times ha señalado que los fiscales podrían elevar la gravedad de los delitos si consiguen demostrar que la ocultación de los pagos se usara para violar otras normas, como la ley estatal de financiación de campañas, pues se realizaron un mes antes de las elecciones de 2016 y se computaron como gastos legales de la campaña. @mundiario

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