El Gobierno, al borde de la parálisis, insiste en mantener la “mano tendida” a Puigdemont

Sánchez enfrenta su mayor crisis parlamentaria con el bloqueo de Junts a todas las leyes del Ejecutivo de coalición, que deja en el aire los Presupuestos y decenas de proyectos clave en tramitación.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / La Moncloa
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / La Moncloa

El grupo parlamentario de Junts per Catalunya ha consumado su ruptura con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. “Ya no hay margen. Cero”, sentenció su portavoz, Míriam Nogueras, al anunciar que los siete diputados del partido independentista registrarán enmiendas a la totalidad contra todas las iniciativas legislativas procedentes del Consejo de Ministros o promovidas por el PSOE y Sumar. Con esta decisión, el partido de Carles Puigdemont deja sin mayoría a la coalición gubernamental y coloca al país al borde de la parálisis política.

El anuncio supone el bloqueo de más de medio centenar de proyectos de ley, incluidos los Presupuestos Generales del Estado, la reforma de la Justicia, y las leyes relacionadas con sanidad, discapacidad, universidad o defensa. Solo unas pocas iniciativas —como la Ley del Cine, la de Economía Social o la de Movilidad Sostenible— quedarán fuera del veto, al haber incorporado demandas de Junts en fases previas de negociación.

La decisión de Junts ha tenido un impacto inmediato en el tablero político. En el Congreso, donde cada voto cuenta, el Gobierno pierde el respaldo que le permitió aprobar la amnistía y sostener la legislatura durante meses de alta tensión. La frase “la legislatura queda bloqueada” pronunciada por Nogueras resume la magnitud del golpe.

En La Moncloa, sin embargo, tratan de mantener un tono conciliador. Fuentes del Ejecutivo aseguran que “el Gobierno mantiene su disposición abierta al diálogo y al entendimiento con los grupos dispuestos a mejorar la vida de la gente, en Cataluña y en el conjunto de España”. El mensaje busca evitar una escalada verbal que cierre por completo la puerta a una eventual reconciliación parlamentaria.

Los reproches de Junts y la falta de avances

Junts justifica su ruptura por lo que considera “incumplimientos reiterados” del Ejecutivo con Cataluña. Entre las demandas no satisfechas, destacan la materialización plena de la amnistía a Puigdemont, el traspaso de competencias en inmigración y el reconocimiento del catalán como lengua oficial en la Unión Europea. Desde el Gobierno responden que muchos de estos asuntos no dependen exclusivamente del Ejecutivo, sino de decisiones judiciales o de consenso europeo.

“La paciencia se ha agotado. Sánchez ni ha cumplido ni cumplirá”, sostuvo Nogueras en su intervención. El tono firme marca el punto de no retorno en una relación que ya atravesaba tensiones desde hace meses. Según Junts, “incumplir con Cataluña tiene consecuencias”, y la consecuencia, esta vez, es dejar al Gobierno sin capacidad legislativa.

El PP habla de “legislatura fallida” y pide elecciones

Desde la oposición, el Partido Popular ha interpretado el bloqueo como el final político del actual mandato. “¿Cómo era eso del Gobierno más estable de Europa?”, ironizó Alberto Núñez Feijóo, quien considera que la legislatura está “finalizada”. La vicesecretaria del PP, Carmen Fúnez, añadió que el Ejecutivo “carece de Gobierno, de presupuestos y de gestión”, reclamando una convocatoria inmediata de elecciones para “devolver la voz a los españoles”.

La dirección popular sostiene que cada Consejo de Ministros será, a partir de ahora, “una farsa”, ya que cualquier iniciativa aprobada “caerá en el Congreso” por falta de apoyos. “Sin respaldo legislativo, el Ejecutivo queda paralizado”, sostienen fuentes de Génova, que ven a Sánchez “sin margen político ni credibilidad parlamentaria”.

Desde el socio minoritario del Gobierno, Sumar, se ha intentado restar dramatismo a la ruptura. El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, calificó la decisión de Junts de “fuegos artificiales”, asegurando que “no se sumarán a una moción de censura con PP y Vox”. Según Maíllo, lo anunciado por Junts “no modifican nada la volatilidad y dificultad de sacar adelante las leyes fundamentales de la legislatura”.

Aun así, desde Sumar presionan al Gobierno para presentar unos Presupuestos Generales del Estado ambiciosos, con el fin de “desnudar a la oposición” y demostrar que el Ejecutivo “sigue en pie y con proyecto”.

La Moncloa apuesta por resistir

En el entorno de Sánchez se insiste en que el bloqueo no cambia el rumbo del Gobierno, aunque sí complica su operatividad. La estrategia pasa por resistir y mantener abierta la posibilidad de que Junts reconsidere su postura en futuras negociaciones. “El Gobierno cumple con sus compromisos y seguirá trabajando para mejorar la vida de la gente”, repiten desde el Ejecutivo.

Sin embargo, la realidad parlamentaria se impone: sin los siete votos de Junts, el Gobierno queda sin mayoría estable. Los próximos meses serán decisivos para determinar si Sánchez logra sortear la parálisis o si el pulso independentista precipita un adelanto electoral.

El veto de Junts coloca al Gobierno de Sánchez en su momento más frágil desde el inicio de la legislatura. Con el bloqueo y los Presupuestos en el aire, La Moncloa apuesta por la resistencia y el diálogo, mientras Puigdemont eleva la presión política al máximo. España se adentra en un escenario de incertidumbre institucional donde cada decisión —o cada silencio— puede marcar el futuro inmediato del país. @mundiario

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