El PSOE se aísla en defensa de Rodríguez: la crisis de la vivienda abre una grieta con los socios
La tormenta política por la gestión de la crisis habitacional ha dejado al Gobierno de Pedro Sánchez sin apoyos en torno a la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez. La polémica campaña publicitaria que en los últimos días se hizo viral en redes sociales sobre la situación ha terminado por convertirse en una crisis interna en la coalición, con Sumar dando por “agotada” a la titular del ramo y reclamando “medidas valientes” para frenar la escalada de precios del alquiler y la compra. El PSOE se ha quedado solo en su defensa, mientras la fractura en el bloque de investidura se agranda y deja al Ejecutivo en una posición de creciente debilidad política.
El desencadenante fue un vídeo institucional del Ministerio de Vivienda que, bajo un tono humorístico, retrataba a un grupo de ancianos compartiendo piso en el año 2055. El anuncio, financiado con 600.000 euros y retirado tras la avalancha de críticas, pretendía concienciar sobre el futuro del acceso a la vivienda, pero acabó siendo percibido como una burla mientras la red social X añadía una nota de contexto recordando la subida récord de los precios inmobiliarios en los últimos años. “Una campaña frívola e insultante”, denunció Sumar.
La indignación fue transversal. Desde los socios parlamentarios del Gobierno hasta colectivos de inquilinos acusaron a Rodríguez de banalizar un problema que afecta a cientos de miles de familias. Pero el golpe más duro vino desde dentro del propio Ejecutivo: Sumar, el socio minoritario, exigió abiertamente su dimisión, marcando un punto de inflexión en la relación entre ambas formaciones. “Se le acaba la paciencia”, advirtió la portavoz parlamentaria de Sumar, Verónica Barbero, al señalar que “si no hay medidas valientes, Isabel Rodríguez debería dejar paso” a quien sí esté dispuesto a asumirlas.
La vicepresidenta primera, María Jesús Montero, encabezó la defensa de su compañera: “Tiene todo el apoyo y el respeto del Gobierno”, afirmó en el Congreso, insistiendo en que gracias a Rodríguez es “la primera vez” que la vivienda “está en el punto número uno de la agenda política”. Otros ministros, como el de Transportes Óscar Puente o la de Igualdad Ana Redondo, calificaron la gestión de su colega de “extraordinaria” y “valiente”, aunque fuentes internas del PSOE reconocen que la campaña publicitaria fue un error de cálculo “en un momento socialmente muy delicado”.
Otras voces en Sumar enfrían la tensión
La ministra, por su parte, ha optado por desdramatizar el conflicto y mostrarse firme en su continuidad. “Creo que dramatizamos demasiado. Estoy a lo importante, que es trabajar para reforzar el Estado del bienestar”, declaró desde Segovia, evitando confrontar directamente con Sumar. Rodríguez confirmó haber hablado con el presidente Sánchez tras el estallido de la polémica, aunque sin revelar detalles de la conversación.
En contraste, la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz y la ministra de Salud Mónica García, las principales figuras de Sumar, evitaron avivar el choque en las últimas horas, en lo que se interpretó como un intento de enfriar la crisis. Sin embargo, el daño político ya estaba hecho: por primera vez en la legislatura, el socio de coalición pidió la salida de un ministro socialista, poniendo en cuestión la cohesión interna del Ejecutivo.
Podemos, desde fuera del Gobierno, no perdió la oportunidad de agravar el fuego cruzado. Ione Belarra calificó al PSOE como “un partido de rentistas que protege sus intereses” y tachó de “insulto” la campaña publicitaria. El PSOE “toma la gente por idiota, diciendo que el problema de la vivienda se va a resolver con un número de teléfono al que la gente puede llamar para resolver sus dudas o con un spot publicitario, que es un auténtico insulto a la gente que no puede pagar el alquiler y la hipoteca, que es la mayoría en este país”.
El episodio ha evidenciado la debilidad del Gobierno en uno de los temas más sensibles para el electorado progresista. La crisis de vivienda, lejos de resolverse, se ha convertido en una fuente de desgaste político que amenaza la estabilidad del bloque de investidura.
La vivienda, que debía ser el eje social de la legislatura, se ha transformado en el epicentro de una fractura política. Y mientras el Ejecutivo busca recomponer la unidad interna, la sensación en el Parlamento es clara: el Gobierno se ha quedado solo defendiendo a su ministra más cuestionada en medio de una crisis que golpea directamente a su credibilidad social y a la confianza de su bloque parlamentario. @mundiario





