Choque en el Gobierno por la vivienda: Sumar se desmarca y reclama el cese de la ministra Rodríguez

El socio minoritario de la coalición acusa a la titular de Vivienda de falta de ambición ante el encarecimiento del mercado inmobiliario, mientras el PSOE defiende su gestión y reivindica la inversión récord en sus políticas.
Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo. / Movimiento Sumar
Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo. / Movimiento Sumar

El precio de la vivienda se ha convertido en el epicentro del nuevo choque entre los socios de Gobierno. Sumar, la plataforma liderada por Yolanda Díaz, ha dado un paso más en su estrategia de marcar perfil propio dentro de la coalición y ha puesto en la diana a la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, a quien acusan de falta de ambición para afrontar una crisis que, según los últimos datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), preocupa ya al 19,2 % de los españoles. La formación ha llegado a sugerir su dimisión, un gesto inédito en la dinámica del Ejecutivo desde la llegada de Díaz al liderazgo del bloque de izquierdas.

La portavoz parlamentaria de Sumar, Verónica Barbero, cargó duramente contra Rodríguez tras su comparecencia en el Congreso—entre ellos la creación del teléfono gratuito 047 para atender dudas sobre ayudas a la vivienda— calificándola como “decepcionante” frente a un problema estructural.

“No se puede venir al pleno a proponer como medidas estrella teléfonos de la esperanza en un asunto como este, y menos aún, cuando tiene sobre la mesa una serie de propuesta. “Si no está dispuesta a asumir” las reformas necesarias, “debería dejar” paso a quien sí lo esté”, afirmó.

A estas críticas se sumaron voces de otros partidos integrados en Sumar, como Compromís o Comuns, que coincidieron en reclamar un giro más decidido en la política habitacional. “El tiempo de esta ministra ha pasado”, señaló el diputado Alberto Ibáñez, mientras Gerardo Pisarello tildaba de “frívola” la reciente campaña publicitaria del Ministerio, en la que se ironizaba sobre el futuro de los jóvenes sin acceso a vivienda.

La crisis de la vivienda exige medidas valientes, no teléfonos de la esperanza. Sumar tiene propuestas para garantizar el derecho a un hogar digno y lo seguiremos defendiendo. Si la ministra no asume esa responsabilidad, debe dejar paso a quien sí lo haga.

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— Verónica Martínez Barbero (@veronicambarbero.bsky.social) 21 de octubre de 2025, 5:29

El trasfondo político: autonomía o ruptura

Detrás del enfrentamiento subyace un objetivo político más amplio: Sumar busca reafirmar su autonomía dentro del Gobierno. Tras un arranque de legislatura en el que su papel quedó diluido, la plataforma ha aprovechado el malestar social por el encarecimiento del alquiler y la vivienda para recuperar protagonismo. Primero con la presentación de un real decreto que plantea congelar 300.000 contratos de alquiler, sancionar los pisos turísticos irregulares y penalizar fiscalmente la especulación inmobiliaria; y ahora, con una ofensiva directa contra una ministra del PSOE.

Fuentes del entorno de Díaz admiten que la estrategia busca “marcar diferencias” frente a la línea más moderada del presidente Pedro Sánchez, especialmente en materia de intervención económica. La vivienda, junto con la crisis del gasto militar y la política energética, se ha convertido en uno de los principales campos de batalla ideológica dentro del Ejecutivo.

El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, trató de rebajar la tensión, señalando que “es normal que el socio de coalición tenga una posición propia en un asunto tan importante como este”. Sin embargo, sus palabras no disimulan el malestar de fondo: Sumar considera que el Ejecutivo está llegando tarde a la hora de aplicar políticas efectivas contra el aumento de precios y el peso de los fondos de inversión en el mercado inmobiliario.

El PSOE defiende su gestión y acusa a la derecha

La respuesta del PSOE llegó desde la ministra portavoz, Pilar Alegría, quien defendió con firmeza la gestión de Isabel Rodríguez y subrayó que el Gobierno “se toma muy en serio el problema de la vivienda”. Alegría recordó que el Ejecutivo ha multiplicado por ocho el presupuesto destinado a esta materia y ha lanzado un nuevo plan estatal con más de 7.000 millones de euros, frente a los 1.700 millones de los gobiernos del PP.

Desde la bancada socialista insisten en que los avances legislativos —como la Ley de Vivienda de 2023, que permite limitar los precios del alquiler en zonas tensionadas— solo serán efectivos si las comunidades autónomas del PP deciden aplicarlos. “La política de vivienda es como el deporte, si no lo practicas, no funciona. Por eso hay que plantear políticas”, advirtió la portavoz socialista Montse Mínguez, para cargar después contra las comunidades gobernadas por los populares, por su oposición a aplicar la Ley de Vivienda que permitiría limitar los precios de los alquileres en sus territorios

La propia Rodríguez, visiblemente molesta, respondió desde el Senado a las críticas de Sumar insinuando que en la coalición de Díaz tienen que hacer su trabajo para llamar la atención”. “Lo importante es que estamos trabajando, que trabajamos juntos y que este Gobierno tiene muchas cosas que hacer, sobre todo en materia de vivienda”, afirmó. También defendió la retirada del polémico vídeo publicitario: “con todo lo que estamos haciendo, que el único reproche que se nos puede hacer a mí misma y a todo el equipo de ministerio sea una campaña de publicidad, que todo lo que me pase sea eso”.

Una disputa con horizonte electoral

En clave electoral, Sumar pretende diferenciarse antes de los próximos comicios autonómicos y europeos, donde aspira a consolidarse como un referente a la izquierda del PSOE. Sin embargo, el riesgo de que esta estrategia erosione la estabilidad del Gobierno es evidente.

El conflicto revela que la convivencia en la coalición se sostiene sobre un equilibrio frágil: mientras el PSOE intenta proyectar gestión y solvencia, Sumar apuesta por la movilización social y la crítica desde dentro. En este tablero, la vivienda se ha convertido no solo en el principal problema para los ciudadanos, sino también en el nuevo campo de batalla que puede redefinir la relación entre los socios de Gobierno.

Y aunque por ahora nadie habla abiertamente de ruptura, el mensaje de Sumar es claro: si el Ejecutivo no acelera con medidas más contundentes, la paciencia —y la unidad— podrían agotarse antes de tiempo. @mundiario

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