Podemos da un respiro al Gobierno: salvadas dos iniciativas claves pese al pulso con Sánchez

Los morados, tras días de críticas feroces por el “embargo fake” contra Israel y la Ley de Movilidad Sostenible, extienden un balón de oxígeno al PSOE al permitir que sacara adelante las medidas con su abstención.
Irene Montero, líder de Podemos. / Podemos
Irene Montero, líder de Podemos. / Podemos

El Gobierno respira aliviado. Tras semanas de incertidumbre política y una jornada llena de giros, el Ejecutivo de Pedro Sánchez logró salvar dos votaciones clave gracias, paradójicamente, a uno de sus socios más imprevisibles: Podemos. La formación morada, pese a mantener un discurso abiertamente crítico contra el PSOE y a exigir mayor firmeza progresista en política exterior y climática, acabó desempeñando un papel decisivo para que el Gobierno esquivara una doble derrota en el Congreso.

El primer alivio llegó con el embargo de armas a Israel. Con 178 votos a favor, 169 en contra y una abstención, el decreto salió adelante gracias al apoyo final de Podemos, que mantuvo la incógnita hasta última hora. La decisión fue presentada por Ione Belarra como un gesto de responsabilidad política, aunque acompañado de duras acusaciones al Ejecutivo: “Podemos no será la excusa del PSOE para no hacer nada y para seguir manteniendo las relaciones con Israel”, afirmó en un vídeo, subrayando que el decreto “no cambia nada” de lo que consideran una política “cómplice con el genocidio”.

Durante días, la formación morada había calificado el embargo como “fake” y amagó con votar en contra, al considerar que el texto no implicaba una ruptura real de los vínculos armamentísticos con el Gobierno de Benjamín Netanyahu. Sin embargo, el temor a aparecer como responsables de un fracaso político del Ejecutivo y la presión de más de 600 organizaciones civiles propalestinas terminaron inclinando la balanza.

La tensión no se limitó al plano internacional. A las pocas horas, el Gobierno afrontaba otro desafío: la aprobación de la Ley de Movilidad Sostenible, una norma clave para acceder a más de 10.000 millones de euros en fondos europeos. Podemos volvió a mantener el suspense hasta el último momento, pero finalmente optó por la abstención, permitiendo que la iniciativa saliera adelante con 174 votos a favor y 170 en contra.

Un solo voto, el del diputado del PP Guillermo Mariscal, tercer secretario de la Mesa del Congreso—de luna de miel en México y sin posibilidad de emitir su voto telemático—, hubiera podido decantar el resultado en sentido contrario toda vez que un diputado del PNV tampoco emitió su voto telemático.

Podemos arranca un pacto sobre El Prat

Según Belarra, la abstención fue el resultado de una negociación “parcialmente satisfactoria” con el Gobierno, tras conseguir el aplazamiento de las obras de ampliación del aeropuerto de El Prat hasta 2031. Aun así, la secretaria general de Podemos insistió en que “no estamos plenamente satisfechas” y reclamó más ambición en materia climática y de transporte sostenible. La norma, largamente retrasada desde 2022, establece nuevas obligaciones para las grandes empresas, como la implantación de planes de movilidad sostenible, el fomento del teletrabajo y la reducción de vuelos cortos sustituibles por tren.

La jornada, marcada por el dramatismo y la incertidumbre, evidenció tanto la fragilidad de la mayoría parlamentaria de Sánchez como la complejidad de su relación con Podemos. Los morados, que mantienen una relación tensa con Sumar y el resto del bloque progresista, se reivindicaron como un actor autónomo y determinante. Con sus cuatro votos, demostraron que, pese a su distancia con el Ejecutivo, siguen siendo capaces de inclinar la balanza en los momentos clave.

En el entorno del presidente se reconocía el alivio. Sin embargo, en el PSOE saben que la tregua es frágil. Podemos ya ha anunciado nuevas movilizaciones y hasta una convocatoria de huelga general el próximo 15 de octubre para exigir el fin de todas las “relaciones militares, económicas, tecnológicas, culturales o deportivas con los genocidas”.

El contraste entre el discurso incendiario de Belarra y su voto pragmático deja entrever la dualidad de la estrategia morada: ejercer presión desde la confrontación, pero sin romper del todo los puentes con el Gobierno.

Sánchez salva los muebles

Sánchez, por su parte, consigue ganar tiempo y estabilizar temporalmente la legislatura. El respaldo parcial de Podemos, junto al apoyo de sus socios habituales, le permite sacar adelante dos medidas de alto valor simbólico: una que refuerza su imagen en política exterior con la causa palestina como acicate para proyección como referencia progresista internacional y otra que garantiza el cumplimiento de compromisos europeos en materia ecológica.

Sin embargo, el episodio deja al descubierto una dinámica cada vez más habitual en la política española: la gobernabilidad pendiendo de negociaciones de último minuto, equilibrios precarios y tensiones dentro del propio bloque progresista. La paradoja es evidente: el Gobierno se sostiene, pero lo hace gracias a un socio que lo cuestiona abiertamente.

Y, aunque el Ejecutivo haya salido airoso esta vez, la jornada deja una advertencia clara: Podemos no ha renunciado a marcar distancia. Su voto de salvación no fue un gesto de reconciliación, sino una demostración de fuerza. El Gobierno respira, sí, pero el oxígeno que le llega hoy tiene un precio político que Sánchez deberá seguir negociando, sesión tras sesión. @mundiario

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