Feijóo demuestra que España ya tiene jefe de la Oposición y que puede pactar con el Gobierno

Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez. / @desdelamoncloa
Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez. / @desdelamoncloa

Da por retomadas las negociaciones para renovar el Poder Judicial y presenta una alternativa económica, mejor fundamentada que sus anuncios previos en actos del PP.

Feijóo demuestra que España ya tiene jefe de la Oposición y que puede pactar con el Gobierno

Tres horas con el Rey y otras tres horas con el Presidente del Gobierno son una muestra de la clara voluntad de diálogo de Alberto Núñez Feijóo como nuevo jefe de la Oposición en España.

El todavía presidente de la Xunta, ahora flamante presidente del PP, ha demostrado en Madrid que España ya tiene jefe de la Oposición y que puede pactar con el Gobierno de coalición, sin por ello firmar ningún cheque en blanco. Impecable en ese sentido.

La prueba es que Feijóo da por retomadas las negociaciones para renovar el Consejo General del Poder Judicial, al tiempo que presenta una alternativa económica, mejor fundamentada, por cierto, que sus recientes anuncios en actos del PP. Esta vez ha estado sensato y puso de manifiesto que se había documentado en economía, lejos de titulares de brocha gorda. Se intuye una cierta influencia del mundo académico.

Aquí hay partido –el debut de Feijóo en Madrid sonó a centenariazo– y puede que un amplio margen para que los dos grandes partidos que se han alternado en el Gobierno –PSOE y PP– sigan haciéndolo, sin concesiones arriesgadas a los extremismos populistas. Ahora bien, Pedro Sánchez sale perdiendo con el cambio de líder en el PP.

Centrado en su propia alternativa económica, y dirigiéndose a las familias, a la gente, Feijóo ha sumado al debate político medidas económicas y fiscales alternativas, algunas tan audaces que exigirían el permiso de Bruselas, pero ha dicho algo más que no a la política económica de Pedro Sánchez que, no sin dificultades, suele elaborar Nadia Calviño, bajo la presión de Bruselas y de sus socios de gobierno y legislatura.

Fue el propio Feijóo quien calificó su reunión con Sánchez como “muy cordial”, pero “poco fructífera” y sin acuerdo en materia económica, lo cual resume bien la nueva situación política de España. Este es un país necesitado de un pacto de rentas –la difícil tarea pendiente de empresarios y sindicatos– y de un mínimo consenso sobre su Estado de bienestar, cuya viabilidad depende en buena medida de la política fiscal.

Ahora Feijóo ha concretado cómo sería una rebaja generalizada de impuestos, entre ellos el IRPF. Aclaró que sería de manera transitoria, para aliviar la fuerte subida de los precios, y a la vista de cómo evoluciona al alza la recaudación. Al respecto, en MUNDIARIO, la profesora de economía María Cadaval ya advirtió en febrero de que el Gobierno está subiendo la recaudación del IRPF sin modificar los tipos de gravamen, lo que deja un cierto margen para una actualización del impuesto que más aporta a las arcas del Estado. Hacienda está recaudando más por fenómenos derivados de la pandemia: el afloramiento de una parte de la economía sumergida debido a una mayor digitalización de las transacciones, el acceso a las ayudas públicas y, sobre todo, a los ERTE, además del impacto de una inflación galopante.

Con todo, el contexto es adverso, debido a una deuda pública sin recorrido y un déficit alejado de los límites, y precisamente por eso es tan importante que exista un mínimo consenso político. Del mismo modo que lo normal en un país democrático occidental es que haya una política exterior de Estado –también para Marruecos, claro–, es deseable que los pilares del Estado de derecho no se tambaleen cada vez que hay alternancia.

Feijóo y Sánchez dan la impresión de que están más cerca en los asuntos que no cuestan dinero que en aquellos otros donde hay que tocarle el bolsillo a la gente. Pero por algo se empieza, ya que no tenía sentido que el PP estuviese fuera de todos los grandes asuntos del país, incluida la reforma laboral. @J_L_Gomez

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