El choque entre Yolanda Díaz y el PSOE por el IRPF del SMI pone a prueba la unidad del Gobierno
El debate sobre la tributación del salario mínimo interprofesional (SMI) ha reavivado las tensiones dentro del Gobierno de coalición. Mientras que la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, aboga por mantenerlo exento del IRPF, el ala socialista, liderada por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, insiste en que ha alcanzado un nivel suficiente como para tributar como cualquier otro ingreso. A pesar de la firme postura del PSOE, Díaz ha mostrado su disposición a retirar la propuesta de Sumar si se alcanza un acuerdo dentro del Ejecutivo.
El aumento del SMI hasta los 1.184 euros mensuales ha generado un nuevo punto de fricción en la ya tensa relación entre los socios de Gobierno. Díaz, líder de Sumar y ministra de Trabajo, ha defendido la necesidad de que el salario mínimo continúe exento de tributación por IRPF, argumentando que grava injustamente a quienes perciben ingresos más bajos. Sin embargo, el PSOE rechaza tajantemente esta propuesta y asegura que la decisión de Hacienda es definitiva: el SMI debe tributar.
En una entrevista televisiva, Díaz lanzó una crítica velada a Montero, señalando que "ser de izquierdas no es bajar los impuestos a las energéticas ni permitir que los rentistas se olviden del IRPF". Con estas declaraciones, la vicepresidenta confronta directamente la política fiscal del PSOE, que insiste en que la tributación del salario mínimo es un paso lógico tras las sucesivas subidas desde 2018.
Un desacuerdo con impacto político y económico
El grupo parlamentario de Sumar presentó recientemente en el Congreso una proposición de ley para blindar la exención del SMI en el IRPF, una medida que Díaz estaría dispuesta a retirar si se logra un consenso con los socialistas. "Me gustaría alcanzar un acuerdo dentro del Gobierno, esto es lo legítimo", afirmó la vicepresidenta, abriendo la puerta a la negociación. Sin embargo, fuentes del PSOE han sido contundentes: "La decisión está tomada, no se contempla otra opción".
Desde Hacienda, los cálculos indican que eximir al SMI del IRPF supondría una pérdida de hasta 2.000 millones de euros en ingresos fiscales, una cantidad similar al presupuesto destinado a políticas de vivienda y a las becas educativas. Además, la medida beneficiaría a aproximadamente el 20% de los trabajadores que perciben el salario mínimo, principalmente solteros sin hijos, quienes serían los principales afectados por la tributación.
La posición de Díaz ha encontrado respaldo en Podemos, que ha calificado la tributación del SMI como "incomprensible" y ha acusado al Gobierno de "desconectarse de la realidad social". El portavoz de la formación morada, Pablo Fernández, criticó que el Ejecutivo se resista a imponer más impuestos a las grandes empresas mientras carga a los trabajadores con ingresos mínimos.
Desde Sumar, Díaz ha reiterado la necesidad de aplicar un enfoque progresista en la política fiscal. "Lo que no es de izquierdas es mantener las bonificaciones y deducciones fiscales que benefician a las grandes corporaciones mientras se ignora a los trabajadores con salarios bajos", sentenció.
El PSOE refuerza su posición y rechaza modificar su estrategia fiscal
El ala socialista del Gobierno ha respondido con malestar a las críticas de Díaz, considerando que su discurso alimenta un marco "populista" que se asemeja a la narrativa de la derecha contra el pago de impuestos. María Jesús Montero ya había insinuado la semana pasada que esta propuesta de Sumar no tenía viabilidad dentro del Ejecutivo.
El ministro de Agricultura, Luis Planas, también intervino en el debate, recordando que los propios expertos del Ministerio de Trabajo han señalado la necesidad de que el SMI tribute como parte de un sistema fiscal más equilibrado. "En la comisión de expertos ya se menciona esta cuestión", subrayó.
Más allá del impacto económico, la disputa sobre la tributación del SMI refleja las dificultades de Sumar para consolidarse políticamente. La coalición liderada por Díaz enfrenta una pérdida significativa de apoyos, con encuestas que indican que solo retendría la mitad de sus votantes de las elecciones generales de 2023.
El pulso por el IRPF del SMI no es solo una batalla técnica sobre política fiscal, sino también un reflejo de las tensiones dentro del Gobierno y de la estrategia de Sumar para diferenciarse del PSOE. Con una izquierda fragmentada y unas elecciones europeas en el horizonte, el desenlace de este debate podría marcar el futuro de la coalición y el posicionamiento de Díaz dentro del espectro político español. @mundiario




