Sánchez cree que Trump se equivoca: confía en que EE UU recapacite y descarta la recesión en España

El presidente del Gobierno defiende la solidez de la economía española ante la guerra comercial impulsada por Trump y acusa al PP de ser incoherente por sus pactos con Vox en plena crisis internacional.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en el Congreso. / La Moncloa
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en el Congreso. / La Moncloa

Pedro Sánchez ha iniciado una gira diplomática por Asia que trasciende el ámbito económico y se convierte en una operación política con múltiples capas. El presidente del Gobierno ha despejado este martes los temores a una posible recesión en España provocada por la escalada arancelaria impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump. En una conversación informal con periodistas en Hanói, en el inicio de su gira asiática por Vietnam y China, el jefe del Ejecutivo ha reclamado unidad política ante una situación económica global que considera grave, aunque ha advertido de las “contradicciones” del Partido Popular al negociar con Vox mientras clama por estabilidad.

Desde la capital vietnamita, Sánchez ha insistido en que el impacto de los aranceles se está sintiendo ya a nivel mundial, pero que será EE UU el país más afectado por sus propias medidas proteccionistas. Trump habría cometido un “grave error de cálculo”, ha señalado el presidente, quien confía en que la administración norteamericana recapacite y decida hacer avances en la mesa de diálogo. En cuanto a España, ha rechazado que se encuentre en riesgo de recesión, apoyándose en el crecimiento económico sólido y las previsiones macroeconómicas optimistas que aún mantiene el país.

El presidente ha puesto en valor la capacidad de respuesta del Gobierno frente a contextos de crisis, recordando que la semana pasada se presentó un plan de contingencia frente a las consecuencias de los aranceles. A su juicio, tanto la fortaleza del crecimiento como la experiencia en gestión de crisis justifican su mensaje de tranquilidad ante los escenarios que se están barajando en otros países. Pese a todo, ha advertido de que la respuesta a una situación con tanto impacto sectorial y territorial requiere unidad institucional.

El viaje no es casual ni meramente protocolario. En un momento en el que los mercados reaccionan con nerviosismo ante las políticas proteccionistas de Trump, y cuando se multiplican las señales de un enfriamiento económico global, Sánchez ve en Asia una vía para amortiguar el impacto de la crisis y, al mismo tiempo, reforzar la posición estratégica de España dentro de la Unión Europea.

Sánchez se erige como puente entre China y la UE

En ese marco, el presidente del Gobierno lanza un mensaje nítido: España debe diversificar sus relaciones comerciales más allá del eje atlántico y apostar por una “autonomía estratégica abierta”, como ha venido defendiendo en foros europeos. Vietnam, un país en pleno crecimiento, y China, con quien España mantiene un abultado déficit comercial, son dos piezas clave en esta nueva arquitectura económica pese a los informes sobre el estado de los derechos humanos en ambos países.

Las empresas que acompañan a Sánchez —como Talgo, Indra o Renfe— buscan acceder a contratos de infraestructura en mercados aún por explorar, especialmente en el país de la península de Indochina, cuya economía depende en un 30 % de sus exportaciones a EE UU y está en plena ofensiva diplomática para esquivar los aranceles de Trump.

Pero el viaje también tiene una dimensión interna ineludible. Sánchez observa con atención cómo la política española refleja las tensiones del tablero global. La “internacional ultraderechista”, como él la denomina, cobra fuerza y se alinea con figuras como Trump. En este contexto, el presidente busca presionar al Partido Popular para que rompa definitivamente con Vox. “Es incompatible pactar presupuestos con la ultraderecha mientras se critica a Trump, que es su aliado”, sentencia. Y lo ejemplifica con el caso valenciano, donde el PP ha asumido parte del discurso de Vox en materia migratoria y política verde.

Frente al maximalismo de algunos líderes europeos, como Emmanuel Macron, que exigen respuestas contundentes a la agresividad comercial estadounidense, Sánchez elogia la “sangre fría” de Ursula von der Leyen. A su juicio, la presidenta de la Comisión Europea encarna la línea de acción más eficaz: prudencia, unidad y voluntad negociadora. En su conversación con los periodistas, subraya que Europa, si se mantiene unida, puede hacer valer su peso como el mayor bloque comercial del mundo frente a las políticas disruptivas de Trump.

En ese sentido, el presidente español confía en que esta crisis puede ser una oportunidad para reforzar la cohesión europea. Incluso en el caso de Italia, con una Giorgia Meloni que será recibida por Trump en la Casa Blanca el 17 de abril, Sánchez cree que no hay margen para acuerdos bilaterales en materia de comercio, porque estas competencias corresponden a la Comisión Europea. De hecho, su estrategia hacia China, matizada en los últimos meses —España pasó del “sí” a la abstención en la votación sobre aranceles a coches chinos—, busca ahora abrir un nuevo canal de diálogo más constructivo, con el objetivo de reequilibrar la balanza comercial y atraer inversión extranjera hacia sectores clave como el hidrógeno verde o el vehículo eléctrico. @mundiario

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