El “si hay que pedir perdón” de Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez Castejón, ha dicho en una entrevista reciente que “si hay que pedir perdón a las víctimas, yo pido perdón a las víctimas”. Así, en condicional, si hay que pedir.

Irene Montero, ministra de Igualdad; e Ione Belarra, secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales. / RR SS.
Irene Montero, ministra de Igualdad; e Ione Belarra, secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales. / RR SS.

Esta manera de pedir perdón no es nada contundente, muestra que no tiene el convencimiento de que sea necesario. No considera que los errores cometidos con esa ley, denominada vulgarmente del “sí es sí”, tengan tanta gravedad que merezcan pedir perdón a la víctimas por la rebajas de penas y por las excarcelaciones. Es como decir, yo no veo ninguna gravedad, pero si hay que pedir perdón lo pido y ya está. Tampoco deja de ser curioso que quien hizo lema de su política el “no es no” y “¿qué parte del no no entiende?” esté en un apuro por el otro lema de “solo sí es sí”

En todo caso, es el arrepentimiento muy poco sincero de una persona que ha aprobado esta ley y que no la ha querido modificar en seis meses. Desde todos los colectivos sociales y jurídicos se ha calificado de grave error del Ejecutivo. Los portavoces socialistas del Gobierno y varios ministros, por su cuenta, también aseguraron hace meses que era necesario modificarla inmediatamente, pero no lo hicieron. 

La ley chapuza todavía continúa en vigor, hasta que se vote en el Congreso la reciente modificación. Se aplica a agresores y delincuentes sexuales actuales, además de corregir a la baja las penas impuestas anteriormente. Y seguirá aplicándose durante tiempo a todos los condenados antes de la contrarreforma, porque así es el sistema judicial español que los ministros y jueces ignoraron.

Además, al presidente del Gobierno tan sólo se le ocurre pedir perdón a las víctimas “si hay que pedirlo”, no porque lo crea necesario. Eso quiere decir que no va a haber correctivos políticos a ninguno de los ministros implicados en la aprobación de esta ley. Ni a los que son jueces, ni a los que promovieron la ley ni a los que la impulsaron. Y mucho menos dimitir a quien es el principal responsable como presidente del Consejo de Ministros.

Lo lógico sería que, junto al perdón sincero y sentido, Pedro Sánchez dimitiese por esta ley que tanto está desprestigiando al sistema legislativo español. Él ha provocado que se considere que todos los legisladores, sus señorías diputados, que aprobaron con su voto esta norma son inútiles.

Pero si no quiere dimitir él, que sería la forma más contundente de pedir y obtener el perdón de las víctimas, que se arme de coherencia y cese a todos los ministros porque secundaron solidariamente este desaguisado. Por esa misma coherencia debería cesar a todos los diputados implicados; es decir, disolver las Cortes y someterse a la decisión de los ciudadanos por medio de las urnas.

Esto ya sería un arrepentimiento y un pedir perdón de verdad, sin trampas; sin embargo, todavía estamos en esa fase previa de “si hay que pedir perdón a las víctimas…”. Y, además, las víctimas pueden esperar a que “madure la Ley”, en palabras de Irene Montero. @mundiario

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