EDITORIAL

Peajes excesivos y vías descuidadas en Galicia

Se trata de un doble castigo para los conductores, especialmente grave para los profesionales del transporte en el noroeste de España.
Puente de Rande en la autopista AP-9. / Mundiario
Puente de Rande en la autopista AP-9. / Mundiario

La combinación de peajes exorbitantes y vías en mal estado en la AP-9, la autopista que vertebra Galicia, está causando indignación, además de plantear dudas sobre la equidad y la eficiencia de la gestión de estas vías de comunicación. Se supone que los conductores merecen no solo tarifas justas, sino también carreteras seguras y bien mantenidas para garantizar una movilidad eficiente y segura, pero todos esos problemas siguen sin solución. Tampoco se conocen sanciones a la concesionaria ante esta lamentable situación.

Ahora, la reciente e impactante subida en los peajes de la autopista AP-9 ha desatado un profundo malestar entre los conductores, especialmente acusado en la ciudad de Vigo, que sufre los tramos más costosos por kilómetro en todo el recorrido, desde Ferrol hasta Tui. Este aumento, especialmente pronunciado en el trayecto de 23 kilómetros entre Vigo y Pontevedra, ha llevado el costo por kilómetro a 20 céntimos, marcando un alza del 6,98 %, al superar incluso el incremento promedio del 6,55 % establecido por el Ministerio de Transportes para esta estratégica infraestructura gallega que vertebra la Eurorregión.

No es sorprendente que el tramo Vigo-Pontevedra, históricamente el más caro, haya sido objeto de medidas excepcionales en el pasado, como la gratuidad para aquellos conductores que utilizaban el telepeaje y regresaban en el mismo día. Sin embargo, estas medidas se han diluido con el tiempo, y desde el año 2021, toda la AP-9 ha perdido cualquier compensación especial, a pesar de los costes desproporcionados de sus peajes.

La inequidad se manifiesta también en los precios más elevados por kilómetro, como los 0,188 euros entre Puxeiros y Tui, o los 0,174 euros en el tramo Rande-Vigo, según los datos que aporta el diario La Voz de Galicia. Mientras tanto, otros tramos importantes, como el de A Coruña a Santiago, se mantienen a 0,106 euros por kilómetro. Este desequilibrio se traduce en una carga financiera desproporcionada para los conductores que frecuentan la autopista, especialmente aquellos que deben cubrir los tramos más onerosos. Además del problema económico, la infraestructura misma de la AP-9 está en un estado lamentable de conservación. No solo los peajes son elevados, sino que los conductores también deben enfrentarse a vías deterioradas, mal pintadas y, en definitiva, peligrosas.

Otro claro ejemplo de este estado de cosas es el tramo entre Ribadeo y Reinante de la A-8, el cual, después de 16 años desde su inauguración, muestra un estado deplorable en una parte específica, del kilómetro 511 al 516 en dirección a Asturias. Este tramo de la A-8 es crucial para la conectividad de Galicia con las redes transeuropeas de transporte y la cornisa Cantábrica. Sin embargo, su mal estado perjudica tanto a los conductores particulares como a los transportistas de mercancías que dependen de esta vía para llegar a destinos clave, como la planta de Ence en Navia, que se nutre de madera gallega.

La situación se agrava aún más al considerar que los conductores se ven obligados a circular por el carril izquierdo debido a los baches y parches en el carril derecho. Esto no solo es una molestia para los conductores, sino que también representa un peligro evidente para la seguridad vial.

Aunque se han anunciado contratos de servicios para la conservación y explotación de carreteras del Estado en la provincia, con una asignación de 14,25 millones de euros para tres años, la atención se centra en la ejecución de estas mejoras. La intervención urgente en el tramo entre Ribadeo y Reinante, especialmente entre los kilómetros 511 y 516, es esencial para garantizar la seguridad y el buen estado de la A-8. @mundiario

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