Zelenski corrige el rumbo: Ucrania restaura la independencia de los entes anticorrupción
El rechazo popular y la presión internacional han surtido efecto. Este jueves, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, firmó una nueva ley que restablece la independencia de los dos principales organismos anticorrupción del país: la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) y la Fiscalía Especializada Anticorrupción (SAPO). La decisión corrige una reforma previa, aprobada apenas una semana antes, que había despertado una ola de protestas ciudadanas y generado una respuesta crítica por parte de la Unión Europea.
Con 331 votos a favor y ninguna oposición, el Parlamento ucraniano aprobó en doble lectura —y en una sesión transmitida en directo por primera vez desde el inicio de la invasión rusa— el proyecto presentado por el propio Zelenski, en respuesta a la indignación generalizada.
“Acabo de firmar el documento. Hay garantías para el funcionamiento adecuado e independiente de los órganos anticorrupción y de todas las agencias de seguridad del Estado”, expresó el mandatario en su canal de Telegram, quien también destacó el consenso alcanzado en la cámara.
La reforma anterior, impulsada el 22 de julio por el bloque oficialista, colocaba a NABU y SAPO bajo la supervisión directa del fiscal general, una figura de designación política. Diversos actores, tanto dentro como fuera de Ucrania, advirtieron de que esta medida socavaba las reformas institucionales impulsadas tras el Maidán y reabría espacios a la interferencia política en investigaciones delicadas. Para muchos, era una señal de regresión.
La respuesta fue inmediata. Manifestaciones espontáneas se registraron durante varios días en Kiev y otras ciudades, con miles de personas protestando frente al Parlamento y al Palacio Mariinski, la residencia presidencial. Fueron las primeras protestas significativas contra el Gobierno desde que comenzó la invasión a gran escala por parte de Rusia en 2022.
Aunque las marchas no exigían la renuncia de Zelenski, el mensaje era claro: la ciudadanía no está dispuesta a tolerar retrocesos en la lucha contra la corrupción, menos aún en medio de una guerra que exige altos niveles de transparencia y cohesión interna.
Una reacción fuerte desde Bruselas
La presión europea también fue contundente. La Comisaria de Ampliación Marta Kos había calificado la reforma original de “grave retroceso” y recordó que la independencia de los organismos anticorrupción es uno de los pilares exigidos para que Ucrania avance en su camino hacia la adhesión a la Unión Europea.
Tras la votación correctiva, las reacciones en Bruselas fueron mucho más positivas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró la nueva ley como "un paso bienvenido", mientras que la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, subrayó que Ucrania ha demostrado "determinación para retomar el rumbo cuando están en juego los valores democráticos europeos".
President @ZelenskyyUa's signature on the law restoring NABU & SAPO independence is a welcome step.
— Ursula von der Leyen (@vonderleyen) July 31, 2025
Ukraine’s rule of law and anti-corruption reforms should continue. They remain essential for Ukraine’s progress on the European path.
The EU will continue to support these…
Entre la presión internacional y la guerra
El propio Zelenski había justificado la polémica reforma como un intento de evitar injerencias rusas y de agilizar los procesos judiciales, aunque no detalló cómo podría lograrse esto sin comprometer la independencia institucional. Actualmente, el mandatario insiste en que, con la nueva ley, los fiscales generales no podrán dar órdenes a las agencias anticorrupción, un punto central del nuevo texto legal.
En el contexto actual —con bombardeos rusos intensificándose y aún con dudas sobre el retraso y la continuidad del apoyo militar occidental—, preservar la credibilidad institucional y garantizar el flujo de ayuda internacional es vital para Kiev. La percepción de que se debilitan los mecanismos de rendición de cuentas podría ser desastrosa para la legitimidad interna y externa del Gobierno.
Aunque la restauración de la independencia de NABU y SAPO ha sido recibida positivamente por los manifestantes y los socios europeos, el episodio pone de manifiesto las tensiones entre la urgencia de consolidar el Estado ucraniano en guerra y las expectativas de una gobernanza alineada con los estándares europeos. El movimiento ciudadano ha demostrado una madurez política destacable y una capacidad cívica admirable, y la respuesta institucional parece haber comprendido la magnitud del desafío. @mundiario


