Rusia ignora las presiones de Trump e intensifica los ataques a civiles en Ucrania
Rusia ha lanzado una nueva ola de ataques sobre zonas civiles de Ucrania apenas horas después de que el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, acortara el plazo de su ultimátum a Vladímir Putin. La advertencia de Trump —que exige avances concretos en las negociaciones antes del 9 de agosto— no ha impedido que Moscú intensificara sus acciones militares en múltiples puntos del país.
Los ataques de este martes, ejecutados con bombas planeadoras y misiles balísticos, dejaron al menos 27 muertos. Uno de los objetivos fue una prisión en la localidad de Bilenke, en la región de Zaporiyia, donde cuatro proyectiles destruyeron parte del recinto, causando la muerte de 17 reclusos e hiriendo a más de 90. Las imágenes difundidas muestran un edificio sin señales militares visibles, lo que ha provocado una dura respuesta de las autoridades ucranianas, que califican el ataque como crimen de guerra.
En la región de Dnipró, otros bombardeos impactaron en una instalación médica, incluido un hospital de maternidad, causando la muerte de al menos tres personas, entre ellas una mujer embarazada de 23 años. Según el presidente Volodímir Zelenski, al menos 73 ciudades, pueblos y aldeas fueron atacados durante la noche. “No fueron errores, fueron ataques deliberados”, afirmó en su canal oficial de Telegram.
Estos hechos se producen justo cuando Trump, en una visita al Reino Unido, advirtió de que reduciría de 50 a entre 10 y 12 días el plazo que da a Rusia para cesar la ofensiva militar. La nueva fecha límite, fijada para la primera semana de agosto, implicaría sanciones económicas más duras no solo contra Rusia, sino también contra los países que mantengan relaciones comerciales con Moscú.
El Kremlin, por su parte, no ha mostrado señales de cambio en su estrategia. Si bien el portavoz Dmitri Peskov aseguró que han “tomado nota” del mensaje de Trump y que Rusia está “comprometida con la paz”, también recalcó que el país seguirá avanzando en sus objetivos militares. La reacción más contundente vino de Dmitri Medvédev, expresidente y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, quien respondió con dureza a Trump: “Rusia no es Israel ni Irán. Cada nuevo ultimátum es un paso más hacia una guerra, no con Ucrania, sino con su propio país”, escribió en X (antes Twitter).
Desde Kiev, el Gobierno ucraniano ha acogido con satisfacción el nuevo plazo impuesto por Trump. “Todos necesitamos la paz —Ucrania, Europa, Estados Unidos y los líderes responsables del mundo. Todos excepto Rusia”, expresó Zelenski. El jefe de su oficina, Andrii Yermak, fue más allá al pedir que “el régimen de Putin” reciba golpes económicos y militares que lo priven de la capacidad de continuar la guerra. En sus declaraciones también hizo referencia a la amenaza velada de Medvédev contra Estados Unidos, al tiempo que reforzaba el llamamiento a endurecer las sanciones.
Las autoridades ucranianas subrayan que el bombardeo de una prisión y de hospitales representa una nueva violación del derecho internacional humanitario. “Es otro crimen de guerra de los rusos, que no se detendrán si no se les detiene”, señaló el Ministerio de Justicia de Ucrania. Por su parte, el defensor del pueblo, Dmytro Lubinets, remarcó que atacar instalaciones penitenciarias es una infracción directa del derecho de guerra.
El telón de fondo de esta escalada es una tensión creciente entre Moscú y Occidente. Mientras Rusia continúa enmarcando el conflicto como una confrontación directa con la OTAN y los países occidentales, las autoridades ucranianas y sus aliados insisten en que el apoyo internacional debe mantenerse firme para evitar una expansión regional del conflicto.
En este contexto, el margen para una solución negociada parece cada vez más estrecho. Si el objetivo de Trump al acortar el plazo del ultimátum era forzar una desescalada, los hechos de las últimas 24 horas indican que Moscú ha respondido con más intensidad, reforzando la narrativa de resistencia y confrontación. @mundiario


