Trump juega con un tercer mandato: entre la ambigüedad política y la imposibilidad constitucional
Donald Trump deja caer nuevamente la posibilidad de postularse por tercera vez. En un intercambio con periodistas a bordo del Air Force One, el presidente de Estados Unidos reavivó el debate sobre la posibilidad de buscar un tercer mandato en 2028, una opción explícitamente prohibida por la Vigésima Segunda Enmienda de la Constitución. Aunque su tono fue más juguetón que desafiante, su comentario de que “le encantaría hacerlo” volvió a avivar la polémica sobre el futuro político del movimiento que lidera.
El episodio se produjo durante su trayecto entre Malasia y Japón, como parte de su gira por Asia. Desde la puerta que separa su cabina de la zona de prensa, Trump bromeó con los reporteros y, ante una pregunta sobre los posibles candidatos republicanos para las próximas elecciones presidenciales, señaló a Marco Rubio, su secretario de Estado, y a su vicepresidente J. D. Vance. “Tenemos a uno de ellos aquí mismo”, dijo entre risas, mientras Rubio sonreía y negaba con la cabeza. Luego añadió: “El vicepresidente es genial. Marco es genial. Si alguna vez formaran un grupo, serían imparables”.
Cuando una reportera le preguntó si descartaba volver a postularse, Trump respondió con su habitual ambigüedad: “¿Que si lo estoy descartando? Eso tendrá que decírmelo usted”. Con esta frase, el mandatario evitó negar categóricamente una posibilidad que la ley impide, pero que sigue generando entusiasmo en parte de su base.
La Vigesimosegunda Enmienda, ratificada en 1951, establece que “ninguna persona será elegida para el cargo de presidente más de dos veces”. La norma surgió tras el mandato excepcional de Franklin D. Roosevelt, quien gobernó cuatro periodos consecutivos durante la Gran Depresión y la II Guerra Mundial. Desde entonces, ningún presidente ha podido optar legalmente a un tercer mandato.
Sin embargo, algunos de los asesores más cercanos a Trump, como Steve Bannon, han insinuado utilizar posibles vías legales para sortear la prohibición, entre ellas la idea de que el mandatario se presente como vicepresidente y luego asuma el poder si el presidente electo dimite. Preguntado por esa posibilidad, Trump respondió: “Podría hacerlo, pero no lo haría. Sería demasiado rebuscado. La gente no lo aceptaría. No estaría bien”.
Aun así, su negativa no disipó la confusión. “Pero, no he pensado realmente en eso”, añadió, dejando abierta la puerta a la especulación.
Entre la popularidad y la fatiga política
A los 79 años, Trump sigue proyectando una imagen de vitalidad. Durante la conversación con periodistas, se mostró animado, incluso bromista, defendiendo su capacidad física y mental y lanzando ataques a sus adversarias demócratas Jasmine Crockett y Alexandria Ocasio-Cortez, de quienes dijo que “no podrían responder ni las preguntas más fáciles de un test cognitivo”.
Pese a su confianza, las cifras no acompañan del todo su optimismo. Las últimas encuestas sitúan su aprobación en torno al 39%, 17 puntos por debajo del inicio de su segundo mandato. Sin embargo, entre sus seguidores del movimiento MAGA (Make America Great Again), la idea de una continuidad presidencial sigue viva. Las gorras y pegatinas con el lema “Trump 2028” ya circulan entre sus simpatizantes, alimentando la narrativa de un liderazgo destinado a perdurar.
Más allá de sus insinuaciones, Trump dejó entrever su preferencia por un tándem político entre J. D. Vance y Marco Rubio como relevo natural del trumpismo. “Son grandes personas”, aseguró. “Si alguna vez formaran un grupo, serían imparables”. Su comentario fue interpretado como una bendición política temprana para ambos, una forma de marcar el terreno dentro de un Partido Republicano que ya comienza a mirar hacia 2028.
El actual vicepresidente Vance, de 40 años, representa el ala populista y culturalmente conservadora del partido, mientras que Rubio, con mayor experiencia en política exterior, simboliza el equilibrio institucional que podría atraer a votantes moderados. Juntos, conformarían una alianza entre el pragmatismo latino conservador y el nacionalismo trumpista, una fórmula que, según algunos analistas citados por NBC, podría mantener cohesionado el bloque republicano más allá de la era Trump.
Las declaraciones del presidente han reavivado el debate interno sobre el futuro del partido. Mientras algunos sectores apuestan por una renovación de liderazgo, otros siguen viendo en Trump al único capaz de mantener la base unida mientras aprovechan que el Partido Demócrata aún sin figura dominante tras la derrota de Kamala Harris.
Entre los demócratas, la exvicepresidenta Harris y el gobernador de California Gavin Newsom suenan como posibles candidatos para 2028, aunque el panorama sigue abierto. La aparente solidez del bloque republicano bajo Trump contrasta con la falta de claridad en las filas demócratas, un factor que podría darle al expresidente una influencia decisiva en la carrera política de sus sucesores.@mundiario



