Harris y Newsom tantean la presidencia de 2028: ¿quién liderará el futuro del Partido Demócrata?
A menos de un año del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el Partido Demócrata inicia una fase de redefinición que ya proyecta sus primeras pugnas internas. Dos de sus rostros más reconocidos, Kamala Harris y Gavin Newsom, han dejado entrever públicamente su interés en competir por la presidencia en 2028, en un intento por ocupar el espacio vacío que dejó la retirada política de Joe Biden y reorientar la estrategia de la oposición demócrata frente al poder republicano.
La posibilidad de una candidatura de Harris no es nueva, pero sus declaraciones recientes muestran una renovada ambición política. En una entrevista con la BBC, la exvicepresidenta afirmó que espera que “una mujer sea presidenta de Estados Unidos, y posiblemente sea yo”.
Aunque insiste en que aún no ha tomado una decisión definitiva, Harris ha retomado su presencia pública con la promoción de su libro 107 Days, en el que repasa su experiencia como candidata presidencial demócrata tras la retirada de Biden en 2024. “No estoy terminada”, dijo. “He vivido toda mi carrera en servicio público; está en mi ADN”.
Por su parte, Gavin Newsom, gobernador de California hasta 2027, ha admitido abiertamente que evalúa lanzarse a la contienda presidencial una vez concluyan las elecciones legislativas de 2026. “Sí, lo estoy considerando; de lo contrario estaría mintiendo”, confesó este domingo durante una entrevista con CBS. Newsom, de 58 años, se ha convertido en una de las figuras más influyentes del ala progresista del partido, combinando un discurso económico moderado con un estilo combativo frente a las políticas de Trump. Su visibilidad nacional ha crecido, y según una encuesta de CBS News, un 72 % de los demócratas considera que debería aspirar a la presidencia.
Ambas figuras representan dos visiones diferentes del futuro del Partido Demócrata. Harris encarna la continuidad institucional y la experiencia ejecutiva, marcada por su paso por la vicepresidencia y su trayectoria como fiscal y senadora. Newsom, en cambio, simboliza la renovación generacional y territorial, al haber liderado el estado más poblado y con mayor peso económico del país, y al mismo tiempo ser un crítico frontal del trumpismo.
El enorme reto para ambos (y cualquier otro candidato) será construir una narrativa convincente capaz de reconectar con un electorado que se mostró dividido y desmotivado en los comicios de 2024. Harris arrastra el peso de una campaña fallida y de una gestión vicepresidencial percibida como poco efectiva. Newsom, en cambio, ha sido objeto de críticas por su gestión durante la pandemia y por su estilo considerado “elitista” por parte de algunos votantes del interior del país.
Dentro del Partido Demócrata, la contienda por la candidatura de 2028 promete ser más abierta que en ciclos anteriores. Junto a Harris y Newsom, otros nombres emergen en el horizonte, como el gobernador de Kentucky, Andy Beshear, o el congresista californiano Ro Khanna, además de una treintena de figuras con ambiciones nacionales. Sin embargo, los observadores coinciden en que tanto Harris como Newsom parten con ventaja por su reconocimiento, capacidad de recaudación y acceso a estructuras partidistas consolidadas.
El contexto político también favorecerá una pugna intensa. Trump amaga con reelegirse o, en su defecto, garantizar la continuidad de su movimiento dentro del Partido Republicano, lo que obligará a los demócratas a definir si su estrategia será la confrontación directa con el trumpismo o una aproximación más pragmática centrada en la economía y los derechos sociales. En ese escenario, Harris podría apelar al voto de las minorías y las mujeres, mientras que Newsom buscaría atraer al votante moderado y a los sectores empresariales desencantados con el populismo republicano.
De momento, tanto Harris como Newsom miden sus pasos con cautela. Ninguno quiere exponerse demasiado pronto, pero ambos saben que el reloj político ya ha empezado a correr. El Partido Demócrata se encuentra en una encrucijada: necesita definir si su futuro pasa por la experiencia de un dirigente con trayectoria nacional o por un liderazgo renovador que aspira a convertirse en el rostro de una nueva generación.@mundiario

