Harris califica de “imprudente” la apuesta del Partido Demócrata por la reelección de Biden
La exvicepresidenta de EE UU, Kamala Harris, ha decidido narrar una versión más personal de lo ocurrido en los últimos meses de la Administración Biden y, sobre todo, durante la abrupta transición de liderazgo demócrata tras la retirada del expresidente de la campaña electoral. En su libro de memorias 107 Days, la exfiscal de California describe con dureza la forma en que el Partido Demócrata manejó el relevo presidencial, señalando que confiar en que Joe y Jill Biden resolvieran por sí solos la cuestión de la reelección fue, en sus palabras, un acto de “imprudencia”.
Harris admite que, durante meses, todo el equipo demócrata repetía como un mantra que la decisión correspondía únicamente al presidente y a la primera dama. En retrospectiva, considera que esa deferencia no fue un gesto de respeto, sino un error político que abrió la puerta al hundimiento de Biden en el debate televisado frente a Donald Trump y, posteriormente, a la derrota electoral de los demócratas. “Las apuestas eran demasiado altas para que esa elección quedara reducida a un asunto de ego y ambición individual”, escribe.
El libro, cuyos primeros extractos han sido publicados por The Atlantic, marca la primera vez que Harris se desmarca abiertamente de Biden. Si bien defiende que, incluso en sus peores días, el expresidente era más competente y compasivo que Trump, reconoce que a los 81 años su fatiga se hacía cada vez más evidente. La llamada “debacle del debate” no habría sido incapacidad, sostiene, sino el resultado de un calendario agotador de viajes y compromisos que hizo visibles las limitaciones físicas del mandatario.
Más allá de la edad del expresidente, Harris centra gran parte de sus críticas en su entorno inmediato y no en el exmandatario. Señala que el círculo de asesores de Biden no solo restó importancia a las dudas sobre su candidatura, sino que en ocasiones alimentó narrativas negativas sobre ella. La exvicepresidenta relata cómo la Casa Blanca fue reticente a defenderla frente a ataques mediáticos —muchos de ellos de carácter personal— y cómo se imponía una lógica de “suma cero”, en la que su éxito se percibía como un riesgo para la figura presidencial.
Según Harris, ese cálculo político fue profundamente equivocado. A su juicio, la visibilidad y el desempeño de la vicepresidencia no solo eran importantes para su carrera personal, sino también para reforzar la credibilidad de Biden frente a un electorado que dudaba de su capacidad por la edad. “Si yo brillaba, él también lo hacía”, reflexiona, reprochando a los asesores que no comprendieran la dimensión simbólica de esa relación en un contexto electoral tan adverso.
El libro también refleja un sentimiento de aislamiento político. Harris recuerda que, en lugar de contrarrestar informaciones negativas sobre su trayectoria o logros, la maquinaria comunicativa de la Casa Blanca parecía más interesada en contener su protagonismo. Afirma que se sentía sistemáticamente expuesta a críticas sobre su tono de voz, su risa o incluso relaciones de su vida personal, mientras el equipo presidencial evitaba poner en valor su experiencia y aportaciones concretas.
La exvicepresidenta no niega su lealtad hacia Biden, pero recalca que su responsabilidad última era con el país. Si hubiese considerado que el expresidente estaba incapacitado, dice, lo habría manifestado. Sin embargo, insiste en que la situación nunca llegó a ese punto. Su crítica, por tanto, se centra en la gestión colectiva de una decisión que —según sostiene— no debió haberse tratado como una elección privada.
La derrota electoral de 2024, en este contexto, aparece en su relato como el desenlace de una serie de omisiones estratégicas y errores de cálculo. Harris subraya que la falta de un plan alternativo en el Partido Demócrata y la dependencia excesiva de la voluntad de Biden dejaron a la formación sin margen de reacción. El resultado, a su juicio, fue una transición precipitada de liderazgo que no pudo frenar el avance republicano.
Harris equilibra sus reproches con elogios a la capacidad intelectual y la experiencia de Biden, a quien describe como un hombre de convicciones profundas. Pero el núcleo de su argumento es claro: la decisión de dejar la candidatura en manos de un presidente agotado y su círculo más cercano fue una “imprudencia” que costó caro al Partido Demócrata.@mundiario

