El dibujo para Epstein: la Casa Blanca rechaza la autoría de Trump y lo califica de “farsa”
El debate político y mediático entorno al escándalo Epstein en Estados Unidos se ha intensificadp este lunes tras la publicación de una tarjeta de cumpleaños atribuida al presidente Donald Trump y dirigida al fallecido Jeffrey Epstein. La Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes, con mayoría demócrata, difundió el documento, que incluye un breve texto con referencias cómplices y un dibujo de una mujer desnuda en el que la firma del entonces magnate inmobiliario hace de vello púbico.
La tarjeta fue elaborada en 2003, como parte de un álbum de felicitaciones para Epstein con motivo de su 50 cumpleaños. La iniciativa fue impulsada por Ghislaine Maxwell, posteriormente condenada por tráfico sexual de menores, quien recopiló mensajes de figuras cercanas al millonario. Entre ellos figuraban nombres de personalidades relevantes, incluido el expresidente Bill Clinton, además de la nota atribuida a Trump.
El documento ya había sido mencionado en julio por The Wall Street Journal, que describió su contenido pero no difundió la imagen. En aquel momento, Trump reaccionó con dureza y presentó una demanda multimillonaria contra el periódico, su directora y su propietario, Rupert Murdoch, por lo que consideró una “calumnia” y un “montaje”. El presidente aseguró entonces que él nunca había enviado esa felicitación ni participado en la preparación del álbum.
La entrega de la tarjeta al Congreso provino de los administradores del patrimonio de Epstein, como parte de un requerimiento oficial de documentación. Su publicación en redes sociales por parte de legisladores demócratas provocó de inmediato la respuesta del entorno de Trump, que insiste en que la carta es falsa. “No es su firma. ¡Difamación!”, escribió en X Taylor Budowich, jefe adjunto de gabinete de la Casa Blanca.
El equipo legal de Trump sostiene que el estilo de la firma, que aparece solo con el nombre “Donald”, no corresponde a la rúbrica habitual del presidente. Sin embargo, críticos y opositores han recordado ejemplos previos en los que el mandatario ha utilizado ese mismo tipo de firma abreviada, tanto en los años ochenta como en la década de 2000, en notas y documentos que se encuentran archivados o subastados públicamente.
El propio Trump ha reiterado que no tiene la costumbre de dibujar, pese a que existen registros de ilustraciones suyas utilizadas en campañas benéficas. La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, ha calificado el caso como parte de “la farsa demócrata de Epstein” y ha insistido en que “el presidente no dibujó esa imagen ni firmó esa nota”.
En paralelo, la publicación de la tarjeta ha vuelto a centrar la atención en las conexiones pasadas de Trump con Epstein, a quien describió en 2002 como “un tipo estupendo” con el que compartía aficiones, antes de distanciarse tras los primeros procesos judiciales contra el magnate. Epstein murió en 2019 en una cárcel de Manhattan mientras esperaba juicio por cargos de abuso y tráfico de menores.
Los demócratas de la Comisión de Supervisión han utilizado la difusión del documento para reclamar mayor transparencia sobre los archivos relacionados con Epstein. “¿Qué esconden? ¡Publicad los archivos!”, escribieron en su cuenta oficial en X, mientras puntualizan que aún queda información pendiente por salir a la luz.
La controversia en torno a la tarjeta refuerza un patrón recurrente en la trayectoria política de Trump: la pugna con los medios y el Congreso por controlar el relato sobre sus relaciones pasadas y el cuestionamiento constante de la veracidad de documentos que lo vinculan a figuras controvertidas.@mundiario

