Los demócratas cumplen su amenaza: California redibuja su mapa electoral para responder a Texas

El estado más poblado de EE UU aprueba un rediseño de distritos con el que busca equilibrar la estrategia de Trump para mantener la mayoría en el Congreso y somete la decisión final a sus votantes en noviembre.
El Gobernador de California, Gavin Newsom. / Oficina del Gobernador de California
El Gobernador de California, Gavin Newsom. / Oficina del Gobernador de California

La batalla por el control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha sumado un nuevo capítulo con la decisión de California de rediseñar sus mapas electorales. Esta medida responde directamente a la reciente aprobación por parte de los republicanos de la Cámara Baja de Texas de una redistribución de distritos que podría otorgarles cinco escaños adicionales en el Legislativo federal.

Con el aval de la legislatura local y la firma inmediata del gobernador Gavin Newsom, los demócratas californianos buscan neutralizar la ventaja republicana en un pulso político que reconfigura las reglas del juego.

El Congreso estatal aprobó tres leyes clave: una enmienda constitucional para adoptar los nuevos límites, una ley que establece la nueva delimitación de distritos a favor de los demócratas, y otra que convoca a una elección especial el próximo 4 de noviembre, cuando los ciudadanos deberán ratificar la medida en un referéndum.

La votación en Sacramento se dio de forma mayoritaria, con 57 sufragios a favor y 20 en contra, aunque dos legisladores demócratas se abstuvieron. La oposición republicana, en clara minoría en la cámara baja, recurrió al Supremo estatal para frenar el proceso, pero el tribunal desechó la demanda de emergencia.

El gobernador Gavin Newsom defendió la decisión como una respuesta obligada a la ofensiva de Texas. “Somos el primer Gobierno en la historia que someterá los mapas a la gente en una votación. Ellos tendrán la opción de validarlos”, afirmó en conferencia de prensa. Al mismo tiempo, justificó la medida en términos de confrontación política: “No estaríamos aquí si Texas no hubiera disparado la primera bala”. Newsom, además, prometió desplegar una campaña para ganar apoyo entre votantes demócratas, republicanos e independientes, al presentar el plan como una reacción a lo que calificó como “un asalto a nuestra democracia en Texas”.

El rediseño de distritos tiene un objetivo demasiado transparente: inclinar la balanza hacia los demócratas en cinco regiones actualmente disputadas o de ligera mayoría republicana. De aprobarse en noviembre, los nuevos mapas no solo podrían dar al partido más opciones de victoria en áreas conservadoras, sino también reforzar su control en distritos donde el margen de diferencia con los republicanos se ha estrechado en los últimos años.

Los republicanos, por su parte, han denunciado lo que consideran un abuso de poder. Además de la demanda ya rechazada en el ámbito estatal, han pedido una investigación federal sobre el plan. El líder de la minoría, James Gallagher, acusó a Newsom de caer en la misma práctica que criticaban en Texas. “Trump estaba equivocado al presionar por nuevos escaños republicanos en otros estados, pero solo respondía al gerrymandering demócrata en otros lugares”, señaló. Al mismo tiempo, advirtió sobre los riesgos de la estrategia oficialista: “Usted avanza con la idea de pelear fuego con fuego, ¿y qué pasa? Lo quemas todo”.

El movimiento, que inició en Texas y ha sido consolidado en California, se inscribe en una dinámica más amplia: la guerra de los mapas electorales que comienza a extenderse por distintos estados. Florida, Ohio, Indiana y Misuri ya estudian rediseños que podrían otorgar a los republicanos hasta ocho escaños adicionales, mientras Illinois Nueva York sopesan sumarse al bloque de estados demócratas que buscan contrarrestar a Texas.

Por ahora, California se ha convertido en el primer bastión demócrata en llevar su promesa hasta el final, lo que abrie un escenario donde la redistribución de distritos se ha consolidado como un arma política central de cara a las elecciones de medio término de 2026

El pulso entre Sacramento y Austin revela cómo la competencia por el control del Congreso ha escalado ante la polarización nacional. El referendo de noviembre en California, además de definir la composición futura de la delegación estatal en Washington, podría marcar un precedente sobre hasta qué punto los votantes respaldan este tipo de estrategias en un país donde el gerrymandering amenaza con convertirse en un campo de batalla político permanente. @mundiario

Comentarios