Trump, cada vez más cerca de ensanchar su mayoría en el Congreso con el rediseño electoral de Texas

La aprobación en la Cámara Baja de Texas de un nuevo mapa electoral diseñado para consolidar el dominio republicano abre una batalla política, con California como primer frente de resistencia demócrata.
Donald Trump, presidente de EE UU. / White House
Donald Trump, presidente de EE UU. / White House

La política estadounidense entra en una nueva fase de confrontación tras la decisión de la Cámara de Representantes de Texas de aprobar un rediseño electoral que refuerza el control republicano y da un impulso a la estrategia del presidente Donald Trump de ensanchar su influencia en el Congreso. La votación, que se resolvió rápidamente por 88 votos contra 52 gracias a la mayoría republicana en la Cámara Baja estatal, no solo garantiza ventajas para los conservadores en el estado sureño, sino que también ha generado una reacción inmediata en California, donde los demócratas preparan un contraataque equivalente.

El gobernador texano, Greg Abbott, aliado de Trump en esta maniobra, había anticipado el movimiento y su desenlace. “La redistribución de los distritos electorales será aprobada rápidamente”, aseguró días antes. El pronóstico se cumplió tras el regreso de los legisladores demócratas a Austin, quienes habían intentado bloquear el proceso abandonando la capital estatal durante dos semanas. Sin embargo, su vuelta permitió a los republicanos completar el quórum y ejecutar el plan.

El rediseño electoral aprobado en Texas reorganiza distritos urbanos clave —en Austin, Dallas y Houston— donde la oposición demócrata mantenía presencia significativa, debilitando el peso político de votantes latinos y afroamericanos. Además, convierte distritos fronterizos en plazas más favorables a los republicanos. El resultado proyecta un posible aumento de hasta cinco escaños para el Partido Republicano en la Cámara de Representantes en las elecciones de 2026, sin poner en riesgo los 25 que ya controla en el estado.

En el otro extremo del país, la respuesta demócrata no tardó en llegar. El gobernador de California, Gavin Newsom, lanzó un mensaje desafiante en redes sociales: “A jugar, Texas”. Horas después, prometió un contraataque: “Vamos a combatir el fuego con fuego”. La propuesta californiana apunta a transformar hasta cinco distritos actualmente republicanos en demócratas, aunque con un proceso más complejo que en Texas: la reforma debe ser aprobada en referendo popular previsto para noviembre, en una elección especial.

Los demócratas en Sacramento aceleran el trámite para que el rediseño llegue a la boleta en otoño, con la meta de que los nuevos mapas entren en vigor antes de las elecciones de medio mandato de 2026. El Centro de Política de la Universidad de Virginia estima que los cambios podrían reportar hasta cinco escaños adicionales a los demócratas, un contrapeso directo a la jugada republicana en Texas.

El expresidente Barack Obama también salió a respaldar la estrategia de Newsom, enmarcando la disputa dentro de la política nacional: “Ya que Texas está recibiendo órdenes de una Casa Blanca partidista y está empleando el gerrymandering a mediados de la década para mantener la Cámara de Representantes a pesar de sus políticas impopulares, tengo gran respeto por la iniciativa del gobernador, es inteligente y calculada”.

La pugna por el control de los distritos electorales refleja cómo el gerrymandering se ha convertido en un instrumento decisivo en la lucha por el poder legislativo. Mientras Trump y los republicanos celebran la maniobra texana como un paso estratégico hacia un Congreso más favorable a su agenda, los demócratas buscan equilibrar el tablero con acciones en California y otros estados donde tienen mayoría.

El Senado de Texas debatirá en breve la versión aprobada por la Cámara Baja, y si se ratifica sin cambios, el gobernador Abbott podría promulgarla en cuestión de días. En paralelo, California se prepara para someter su propuesta al escrutinio ciudadano en un referéndum para noviembre que podría redefinir la representación política del estado en Washington durante el resto de la década.@mundiario

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