Tamara Falcó: ¿una superviviente de la infidelidad o una marquesa de telerrealidad?
Puede que pases por el momento más humillante y triste de tu vida, pero las cámaras siguen encendidas y como personalidad pública, debes brillar. Esta realidad la conoció Tamara Falcó recientemente luego de conocerse la sonora infidelidad de su ya ex, Iñigo Onieva.
Fue el fin de semana cuando el empresario de la vida nocturna confirmara a través de un comunicado que efectivamente había sido infiel a Tamara, y lo hacía prácticamente 24 horas después de haberle pedido matrimonio a la celebridad.
Desde entonces la marquesa de Griñón se mantuvo refugiada en la casa de su madre, Isabel Preysler, pero durante la noche del lunes tuvo que salir obligada por compromisos personales. ¿Cómo lo hizo? Bueno, a sabiendas que su vida sigue y debe mantener el perfil alto y lejos de las polémicas.
“Soy muy creyente y todo pasa por algo. Llevo rezando muchísimo a la virgen de Medjugorje”, han sido las primeras declaraciones de la marquesa. “Quiero pediros perdón porque durante mucho tiempo no os he creído y gracias por el trabajo de investigación. De verdad que os estoy muy agradecida”, expresó a los medios.
“Imagínate para mí lo que es el matrimonio, que es una promesa de amor eterno, y ya no te digo de familia... Estoy contenta de que haya salido ahora”, contestó Falcó. “Yo entiendo el amor de una forma un poco diferente. Quiero a alguien que tenga los mismos valores que yo y que me trate con respeto. La confianza es base en una pareja y yo he confiado hasta que la evidencia era aplastante. No me arrepiento”, agregó.
Sobre si era conocedora de las infidelidades, respondió: “Yo lo he dicho mil veces, si hubiera sabido un poquito de todo esto, no habríamos llegado hasta este punto. Al final estoy contenta porque confío en Dios, si esto ha pasado es por algo, esto solo puede ir para bien”.
“El Íñigo con el que yo me he prometido no tiene nada que ver y, la verdad, es difícil de creer, pero él se dedicaba a la noche, viajaba mucho… yo siempre he creído que una relación tiene que darte una libertad. Y la confianza es la base. Yo no tenía ningún problema con ello, pero con unos límites. Nunca pensé que estaría abusando de mi confianza”, ha asegurado. “Para los cuernos soy muy cuadriculada, eso unido a la mentira…”, destaca. “El viernes por la noche él empezó a decir: ‘Puede que sea verdad’. Yo le dije: ‘Que sepas que me da igual si han sido seis segundos o un nanosegundo, si es verdad esto se ha acabado”.
La celebridad ha indicado que decidió hablar sobre lo que sucedía debido a los rumores que circulan de que ella sabía de la infidelidad. Aunque puede que tenga algo de razón, sin lugar dudas, la marquesa de Griñón debe estar muy lejos de la polémica. Ella vive de su imagen, es una personalidad pública y las marcas que representa la han contratado por esa aura inmaculada que tiene, lejos de la polémica, con un hilo de aristocracia y mucha elegancia.
La marquesa de Griñón no tiene por qué estar en vuelta en dicha polémica y mucho menos en tal humillación pública. Seguramente por esto, su ya ex ha salido a pedir disculpas tan rápidamente, la imagen lo es todo, y por tal razón, ella no falló en presentarse en el último evento de una empresa de la que es el rostro visible.
Tal como han demostrado las Kardashian, o mucho antes que ellas, la infalible Madonna: no hay publicidad (buena o mala) que no convenga, siempre y cuando, sea la/el protagonista quien la dirija. Tamara seguirá con su cartera promocional, con la segunda temporada de su serie en Netflix y con cualquier otro proyecto que le permita monetizar, y en cuanto a su ex... ¿quién era? @mundiario




