Isla de San Vicente, Brandaliz y la leyenda del Dragón

Desde el cielo, la Ría de Ortigueira es el Dragón de Santa Marta. Sus escamas, son el agua centelleante y la vegetación verde oscura. Su cola el serpenteo del Baleo.
Ría de Ortigueira. / Antonio Lage-Seara.
Ría de Ortigueira. / Antonio Lage-Seara.

El río Baleo y Mera, salen hacia el mar, formando a su paso uno de los humedales más impresionantes de Europa, la Ría de Ortigueira. En el medio, resiste los embates un istmo, la isla de San Vicente, un fortín granítico que custodia y guinda la ensenada. Está rodeado por un depósito o barra de arena, la playa de Morouzos y Cabalar. Accedemos a ella en bajamar, por un camino dibujado por las ondas del agua.

La isla se ubica geográficamente a 43°42′36.22″N 7°50′9.13″O. Es la parcela 1, del polígono 86, ocupando 57,757 m2, de los cuales 2 hectáreas son de arbolado y las restantes pradería o pasto. Su perímetro está entorno a los 1,3 km y el punto de altura máximo alcanza los 50 m.

El Instituto Geológico y Minero de España, data parte de la formación en más de 400 millones de años, vemos losas color verdoso, “afloramientos de la Ofiolita de Moeche; secuencia de esquistos”. Por todas estas riquezas goza de protección, con la calificación de ZEC, ZEPA y Red Natura.

Mencionada como isla de Ladrido en el mapa de Pedro Teixeira de 1634. Bautizada como el nombre del Santo Mártir, Vicente o Vicenzo, en el mapa del Obispado de Mondoñedo que realiza Joseph Cornide de Folgueira y Saavedra en 1764.

Aislada, solitaria, en connivencia y convivencia con lo natural, no extraña que anacoretas, ascetas o eremitas la poblaran. Tuvo entonces una función espiritual, un altar del mar, como su hermana San Miguel de Coelleira. Cronistas como Federico Maciñeira o Julio Dávila en su Geografía descriptiva de la comarca de Ortigueira (1931), relatan la existencia de un cenobio o monasterio durante la Edad Media, hablan de franciscanos, benedictinos... Lo más probable es que fuera abandonada entorno al XVI, fusionada a las rentas de otro Monasterio relacionado con estas tierras, o al Obispado, como aconteció con su homóloga. Pudo ser arrendada posteriormente para cultivo o aprovechamiento, pasando a manos particulares en alguna de las desamortizaciones, prueba es que hasta el siglo XX, hubo habitantes o colonos en la isla. Existen yacimientos o restos de edificaciones, reutilizadas y dedicadas a cortes, vivienda...

Una familia moró en la ínsula, dedicándose al aprovechamiento agroganadero. La conformaban el matrimonio de Pepita Cazás, Francisco Breijo e hijas (Olimpia, Leónida, Germana, Pancha, Albina, Rosa), oriundos de Ares y emigrados de Cuba. Fueron panaderos en Curuxeiras y Magdalena, conocidos popularmente como “os da illa”. Se hicieron con la explotación de la isla a principios del siglo pasado, como muestra una foto de 1918. Desligados de la propiedad en 1942, pasa a manos de Josefa Castiñeira heredera de Brandaliz.

En el ente común se asoció la finca al Pazo de Brandaliz, por ser de los mismos dueños. En 2016 se vendía el conjunto en la inmobiliaria Lançois Doval, la isla por 4 y la casa por 2,5 millones de euros. El Expediente de comprobación de bienes de la parroquia San Martín de Luama (1761/1764) realizado para el Catastro, no menciona relación de la isla con esta casa, ni con parientes como Josepha Ponce de León. Es creíble una vinculación de usufructo, dada la influencia del clan en el entorno inmediato.

Pazo de Brandaliz

También nombrado Brandariz, es una edificación del siglo XIV, en la parroquia de San Martín de Luama. Son 966 metros edificados en una parcela de 7481, a la que antaño se sumaban otros prados. De aspecto encalado y almenado. Posee jardines con setos y un paseo de columnas emparrado. Tiene una capilla dedicada a San Miguel Arcángel, con un retablo donde apreciamos a sus pies un dragón.

Es heredado desde el XVI y residencia a partir del XVIII de una rama de los Ponce de León (descendientes ilegítimos del rey Alfonso IX de León). Los asocia a esta casa Carlos Martínez-Barbeito y Morás, ratificado por otros estudiosos. El patronímico nos traslada a las conquistas, un pariente lejano, Juan Ponce de León, fue descubridor de Florida y primer gobernante de Puerto Rico. La relación de Ortegal con las exploraciones de ultramar no es nueva, Fray Felipe de la Gándara, en Nobiliario, Armas y Triunfos de Galicia (1662), situaba a los Fernández de Lugo, adelantados de las islas Canarias, oriundos de Ortigueira; los menciona descubridores de Colombia, fundadores de la ciudad de Santa Marta, en honor a su lugar de origen (la realidad es que el puerto lo fundó Rodrigo de Bastidas el 29 de Julio de 1525 por eso el nombre y 10 años después fue gobernador o capitán general Pedro F. de Lugo). Este Pedro era hijo de Alonso F. de Lugo un personaje que casó en segundas nupcias (1498) con Beatriz de Bobadilla, a quien los rumores urbanos hacían amante del mismísimo Fernando el Católico, Téllez-Girón o Cristóbal Colón. Curiosamente será el historiador ortigueirés asentado en Uruguay, Benigno Teijeiro quien titule como primer historiador de Galicia a Fray Felipe, germen de la teoría de los Lugos y Ortegal.

Ría de Ortigueira. / Antonio Lage-Seara.
Ría de Ortigueira. / Antonio Lage-Seara.

En cuento al Pazo, los señores serán múltiples a lo largo de los siglos, conservando el legado hasta nuestros días. Carlos Breixo, situa ya en el XVI a Gaspar Ponce de Leon, Alcalde de Ortigueira y Pontedeume. También existió en la desembocadura del Eume un Gaspar Maldonado y Ponce de León que entroncó con los Pita da Veiga. El apellido se perpetua siglos, sucediéndose varios Gaspar o Pedro Ponce. Hasta llegar a dos Fernando Ponce de León, uno Basanta de Rubiños y el otro Taboada-Montenegro. En el XVIII vivía en la casa Luis Ponce de León y de Parga, que tiene a Andrés Ponce de León y Luaces, casado con María Sanjurjo Moscoso, quien mantuvo hacia 1805 un pleito con unos primos de esta por unos viñedos y casas en Viveiro. La primogénita de ambos Manuela Ponce de León Sanjurjo, esposa con Domingo Mones López, padres de Josefa Mones Ponce de León, será la última en ostentar el apellido, dará lugar a una nueva saga al casarse con José María Teijeiro Soto. Su hija Mercedes Teijeiro Mones, casó con el farmacéutico Pedro Castiñeiras Villarnovo, padres de Josefa Castiñeiras Teijeiro, unida en matrimonio con José Teijeiro García. La heredera será Josefita Teijeiro Castiñeiras, nacida el 14 de Junio de 1929 y fallecida en 2020, desposó con Pedro de Zea Morales, padres de José María, Pedro, Marta y Carmen de Zea y Teijeiro, últimos moradores del Pazo, a donde acuden en época estival.

El lugar fue inspiración artística. La escritora Elena Quiroga, segunda mujer en entrar en la Real Academia Española en 1983, llegó a Ortigueira en 1949. En la villa escribió Viento del Norte, premio Nadal (1950), sobre su estancia nos habla Alfredo Torres Bouza. Vino de la mano de Dámaso Calvo, a una de las casas más impresionantes, en la c/ Escola de gaitas 72, desde detrás se divisa el puerto. Calvo estudió internado en el Monasterio de San Salvador Ourense, con el padre de esta, el Conde de San Martín de Quiroga. Elena fraguó aquí su premiada novela, claramente influenciada por Brandaliz, de corte decimonónico, aristocrático y ambientada en la Galicia rural. El Pazo se ligó a la literatura, pasando a la inmortalidad de la imaginación, como Valle-Inclán y Brandeso de los Gasset, Torrente Ballester y Santa Cruz, Pardo-Bazán y Meirás u Otero Pedrayo y Trasalba.

El Dragón de Santa Marta

Una leyenda mora en la isla y el lugar. Un animal marino mitológico emergía del agua para devorar, como si fuera el monstruo del Lago Ness. Es el Dragón de Santa Marta.

Santa Marta es patrona de Ortigueira desde hace siglos. El nombre es arameo Martha (מַרְתָּא = mārthā), según el Nuevo Testamento (Juan 11:1-2) era la hermana de Lázaro (el resucitado) y de María (se cree que Magdalena). Provenientes de Betania, eran una familia amiga de Jesús, allí se hospedó hasta 3 veces. La Leyenda aurea (1282) de Jacobus de la Vorágine, cuenta que entorno al 48 d.c, los tres hermanos se dirigieron a Francia a evangelizar y difundir la palabra de Dios. Parece que su primer destino fue cerca de Avignon.

Según el mito, en un pantano de los bosques de Nerluc (Lugar oscuro), habitaba una criatura extraña que atormentaba a los paisanos. Descrita como medio pez que escupía fuego, con cabeza de león, dientes como espadas, caparazón de tortuga y cola de serpiente con aguijón venenoso… Apodada Tarasca o Tarascón. Parece ser que la Santa, para ayudar a los vecinos, se adentró en la frondosidad, enfrentándose a él, rociándolo de agua bendita con un ramo de hisopo. El animal doblegó, quedó domado por Marta, que lo trajo atado a un cinta, como si fuera un cánido. Lo entregó al pueblo y a la mañana siguiente, los vecinos sin piedad, lo sacrificaron sin oponer resistencia, algo que dolió a la Santa.

Ría de Ortigueira. / Antonio Lage-Seara.
Ría de Ortigueira. / Antonio Lage-Seara.

Los propios orteganos asumieron la leyenda, se remonta casi medio milenio. Existe una talla del Dragón conocido como “o bicho”, que se encuentra en la iglesia parroquial de Santa Marta (1776-1799). La pieza no mide más de un metro, su hechura es de madera noble, cromada en verde oscuro y realizada sobre el XVII. Recupera esta fábula popular, Carmen Gómez, relatando la historia de una bestia que se comía otros animales, aparecía por sorpresa, entre los juncos de Laxás o en la barra de arena de la playa. Asustados los lugareños deciden darle caza, pero al verlo escapan corriendo, implorando a Santa Marta, que los salva, dominándola.

Apuntan al origen Celta del mito del Dragón o Dragona, asimilado en la romanización de las Galias. Un cartel de 2020, lo representa viviendo debajo de la isla. Alimenta el alma de uno de los festivales de música céltica de más resonancia mundial.

Desde el cielo, la Ría de Ortigueira es el Dragón de Santa Marta. Sus escamas, son el agua centelleante y la vegetación verde oscura. Su cola el serpenteo del Baleo. Su cabeza la propia isla de San Vicente. @mundiario

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