Formoso trata de sortear la división del PSdeG evitando las primarias a la Xunta

Valentín González Formoso durante una reunión de la CENG del PSdeG. / PSdeG-PSOE
Valentín González Formoso durante una reunión de la CENG del PSdeG. / PSdeG-PSOE
El secretario xeral de los socialistas gallegos evitará explicar en el comité nacional socialista las renuncias de Villoslada, Francisco Rivera y Roura tras los conflictos con Lage Tuñas.
Formoso trata de sortear la división del PSdeG evitando las primarias a la Xunta

Cinco meses después del último congreso socialista gallego las aguas bajan revueltas en el PSdeG - PSOE. Las dudas ya existentes en algunos sectores del partido sobre la idoneidad del líder socialista, Valentín González Formoso, para frenar el auge del BNG y hacer mella en el PP se han acrecentado en el último mes, según ha podido saber MUNDIARIO. Las últimas semanas han estado marcadas por el cuestionamiento de la estrategia seguida por el PSdeG ante la marcha de Feijóo, la renuncia de hasta tres referentes socialistas con un mar de fondo de conflictos con Lage Tuñas y la revelación de que las nóminas del gabinete de Formoso en el PSdeG se pagan con fondos públicos de la Diputación de A Coruña.

La decisión de Formoso de reclamar reiteradamente una reunión a Feijóo cuando este había anunciado ya su marcha generó un amplio desconcierto en el partido por lo extemporáneo de tal solicitud. Pero la preocupación socialista tuvo su punto álgido el pasado lunes, cuando el propio Formoso tuvo que rectificar la estrategia corrigiendo a su portavoz parlamentario públicamente ante los medios para afirmar que los socialistas votarían en contra de la investidura de Alfonso Rueda. Horas antes, el portavoz había señalado que el PSdeG consideraría las distintas opciones de voto en la investidura de Rueda y que habría que escuchar la intervención del popular para darle un tiempo de "cortesía", señalando que el voto socialista estaba por decidir.

Esto se produjo un mes después del goteo de dimisiones que se produjo en el PSdeG. La primera fue la del ya exconcejal de Urbanismo de A Coruña, Juan Díaz Villoslada, quien había pugnado en 2017 por el liderazgo del PSdeG con Gonzalo Caballero. Un referente que se sentía “desplazado”, como él mismo explicó, sin ahondar públicamente en sus conocidas diferencias y problemas con Lage Tuñas, mano derecha de Formoso y teniente de alcalde en la ciudad herculina.

Solo tres días después de la marcha de Villoslada, MUNDIARIO  hacía público que otras dos edilas socialistas habían sido gravemente abroncadas por José Manuel Lage, hasta el punto de que una de ellas tuvo posteriormente que abandonar el pleno municipal para ser atendida en urgencias con una crisis de ansiedad. Además, Santiago Roura, director del área de alcaldía en A Coruña, optó por otro destino ante el poder creciente de Lage Tuñas, quien ahora parece tener en el foco al jefe de gabinete de la alcaldesa de A Coruña.

La tercera de las dimisiones fue la del verinense Juan Carlos Francisco como diputado autonómico, en medio del debate sobre la falta de rumbo de la dirección y las injerencias de Lage tanto en la vida parlamentaria como en la vida orgánica del PSOE de Ourense, con maniobras de inflados de censos para hacerse con el control del partido.

En este escenario, Formoso ha convocado este sábado al máximo órgano del partido y empieza a intentar sortear las dudas crecientes sobre su idoneidad como cartel electoral de los socialistas. Para ello, preferiría que no hubiese otros candidatos en primarias, pero, cuando podrían surgir distintas opciones, plantea que la dirección que el mismo encabeza pueda "proponer" un candidato a la Xunta. Así, a pocas horas de que se inicie el Comité Nacional, ha remitido a sus miembros un reglamento de funcionamiento de la ejecutiva socialista que contempla que esta tenga la facultad de proponer -sin carácter determinante- un candidato, pero realmente el artículo 173 del reglamento federal del PSOE establece que la candidatura a la Xunta se elige por primarias.

Cualquier intento de socavar la democracia interna encontrará el previsible rechazo del sector que encabeza Gonzalo Caballero, pero actualmente también el de ciertos dirigentes socialistas de Lugo, que se suman ya a la idea que cunde también en el socialismo de la provincia de Pontevedra: que el líder socialista gallego “no cuaja” como presidenciable y que habrá que ver en su momento quién debe encabezar la candidatura socialista a la Xunta. Muchos esperarán a ver qué apunta el alcalde de Vigo, Abel Caballero, cuando corresponda elegir candidato autonómico, especialmente por la importancia numérica del electorado vigués para los socialistas.

Mientras tanto, los cuadros socialistas saben que las municipales están a la vuelta de la esquina y que son el siguiente reto electoral, por lo que el camino a seguir está en boca de todos. Formoso y Lage Tuñas son conscientes de que deben superar en municipales el 32% de los votos cosechados en la etapa de Gonzalo Caballero para aumentar en número de concejales y alcaldías, pues ese será el termómetro de la tendencia socialista y de su gestión. Pero muchos alcaldes temen que la situación se complique si el PSdeG sigue tan debilitado en Galicia y el PSOE no recobra fuerza a nivel estatal.

Y, además, Formoso debe decidir si renuncia a la presidencia de la Diputación de A Coruña para centrarse en sus tareas como dirigente socialista. @mundiario

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