Sánchez paga el precio de dejar caer al PSdeG
En un contexto político cada vez más complejo, donde las elecciones generales del 23-J y las autonómicas de 2024 se perfilan como eventos cruciales para el futuro, resulta fundamental para el Partido Socialista de Galicia (PSdeG-PSOE) recuperar la unidad interna y dotarse de un verdadero liderazgo. Solo la cohesión entre sus miembros permitirá establecer una estrategia sólida y enfocada en la conquista de los objetivos comunes. Además, la importancia de buscar alianzas y entendimientos con otras fuerzas políticas, como el Bloque Nacionalista Galego (BNG), se presenta como una oportunidad para garantizar una gobernabilidad estable y efectiva, en caso de que el Partido Popular (PP) no alcance la mayoría absoluta en Galicia, y a sabiendas de que el BNG va actualmente por delante del PSdeG en todas las encuestas de cara a las autonómicas.
Dentro del PSdeG-PSOE, hay corrientes que respaldan a diferentes líderes. Por un lado, están los seguidores de Gonzalo Caballero –mayoritarios en las provincias de Pontevedra y Ourense–, y por otro, los partidarios de Valentín González Formoso, que a su vez podrían aparcar al alcalde de As Pontes (A Coruña) y apoyar a José Ramón Gómez Besteiro, ahora delegado del Gobierno en Galicia. Estas divisiones internas, sumadas a los resultados negativos en las municipales de Galicia bajo la gestión de Formoso, hacen evidente la necesidad de clarificar los apoyos y buscar una unidad que fortalezca al partido de cara a las elecciones venideras. La solución no parece que vaya a pasar en ningún caso por la bravuconería y el mal estilo, a riesgo de que la caída en picado vaya a más.
La unidad en el seno del PSdeG-PSOE es vital para consolidar una estrategia efectiva que logre reconectar con los ciudadanos y movilizar el voto hacia el partido. Las divisiones internas solo debilitan la imagen y credibilidad de una organización política. Los votantes gallegos buscan líderes fuertes y partidos cohesionados, capaces de presentar propuestas claras y soluciones a los problemas que afectan a la comunidad. PP y BNG tienen este paso dado, con Alfonso Rueda y Ana Pontón al frente. El actual PSdeG no es más que una caricatura de sí mismo y Sánchez lo sabe; máxime ahora que paga el precio de haber mirado para otro lado ante ciertos movimientos de los que fue alertado.
Recuperar la unidad permitiría al PSdeG-PSOE establecer una agenda sólida y coherente, basada en los principios fundamentales del partido –la socialdemocracia y el galleguismo– y en las necesidades de la sociedad de Galicia. Los debates internos y las diferencias de enfoque deben canalizarse de manera constructiva, a través del diálogo y la búsqueda de consensos, evitando que se conviertan en divisiones irreconciliables. En ese sentido, es probable que haya dirigentes llamados a dar paso a personas mas reflexivas y, cuando menos, razonables.
El BNG, líder de una posible coalición en Galicia y potencial aliado en Madrid
Ante la posibilidad de que el PP no alcance la mayoría absoluta en las elecciones de 2024, es esencial que el PSdeG-PSOE sea un partido fiable para su único socio posible, el BNG, que ahora tiene dudas –más que comprensibles– a la hora de sentarse con algún dirigente del PSdeG - PSOE, como ya es público y notorio. El BNG no solo es un posible aliado en Galicia, sino también en el Congreso de los Diputados, al representar a los nacionalistas gallegos y compartir ciertas afinidades con el PSdeG-PSOE en asuntos de interés común para los votantes progresistas. Si a alguien le interesa ahora mismo tender la mano al BNG es a Pedro Sánchez, muy exigido con vistas a su reelección, frente al empuje del popular Alberto Núñez Feijóo.
La colaboración con el BNG podría permitir establecer acuerdos programáticos que aborden asuntos clave para Galicia, como el impulso de la economía, el desarrollo sostenible, la mejora de los servicios públicos y la promoción de la cultura y la lengua propia de Galicia. Además, una coalición PSdeG-PSOE-BNG podría brindar una alternativa sólida al PP, generando confianza y esperanza entre los electores que desean un cambio político en esta comunidad, tras tantos años de gobiernos populares.
Si quiere afrontar con garantías las elecciones del 23-J y las elecciones autonómicas de 2024, el PSdeG-PSOE debe reconocer la importancia de recuperar la unidad interna como un paso fundamental hacia el éxito electoral. Por tanto, siendo realistas, clarificar los apoyos entre los seguidores de Caballero y Formoso, y promover el diálogo y la búsqueda de consensos, son acciones imprescindibles para fortalecer al partido. Pero no solo el PSdeG. El 28-M, la caída del PSOE en Galicia triplicó la del PSOE en el conjunto del Estado (3,6 puntos frente a 1,2), cuando en 2019, el PSdeG de Gonzalo Caballero se había sumado con fuerza a la tendencia creciente del PSOE.
Pactos locales con el piloto automático
El entendimiento con el BNG en pactos locales con el piloto automático puesto –pendiente de que los socialistas resuelvan sus problemas internos y se doten de interlocutores respetables– se presenta, a su vez, como una oportunidad estratégica para garantizar una gobernabilidad estable en caso de que el PP de Alfonso Rueda no alcance la mayoría absoluta en las autonómicas. Lo contrario, si el electorado sigue viendo tensiones, líos y falta de convergencia de intereses entre el PSdeG-PSOE y el BNG puede reforzar –todavía más– al PP, que parte del voto de una amplia mayoría de gallegos y gallegas.
Es en la unidad, el entendimiento y la coherencia programática donde el PSdeG-PSOE encontrará la fuerza necesaria para encarar los retos políticos venideros y ofrecer a los ciudadanos una opción sólida y confiable. Galicia necesita un liderazgo político fuerte y comprometido, capaz de impulsar un proyecto de futuro basado en la cohesión social, el desarrollo económico y el respeto a la identidad del país. Sin bravuconerías. @mundiario





