06 Sarria, un compendio de historia

Monasterio de Samos. / Diputación de Lugo
Monasterio de Samos. / Diputación de Lugo
Una sugerencia a los alcaldes de la comarca para que se unan y tomen una iniciativa que ponga en valor el abundante, y hasta cierto punto desperdiciado, patrimonio del que disponen.
06 Sarria, un compendio de historia

Si se visita la comarca de Sarria es imposible no involucrarse. Ya sea por el interés en la Naturaleza, ya sea porque a cada paso que das te vas encontrando con la Historia. Más aún: incluso con la Prehistoria.

Y como un servidor no puede ser una excepción, no tengo más remedio que involucrarme, y hacer una sugerencia a los alcaldes de la comarca -a todos-, para que se unan como mejor les parezca (en una mancomunidad, con un patronato, con un consorcio…) para tomar una iniciativa conjunta que ponga en valor el abundante, y hasta cierto punto desperdiciado, patrimonio del que disponen.

Que organicen y ordenen todo ese patrimonio que deben gestionar, que lo clasifiquen por épocas históricas, o por temas de naturaleza, o por todo a la vez. 

Una propuesta educativa que revitaliza la comarca

Y que propongan a la Xunta que nuestros escolares, en excursiones desde toda Galicia a lo largo del curso, vengan a conocer y tocar con sus propias manos la Historia humana, comenzando tal vez por la prehistórica Cova de Eirós, en Triacastela, hasta las obras de acondicionamiento del ferrocarril para velocidad alta, o el alumbrado público con leds de Sarria, pasando por los castros, las mámoas, lo dólmenes, las villas y vestigios romanos, los puentes medievales, las iglesias románicas, los restos de fortalezas (por cierto: las revueltas irmandiñas también forman parte de nuestra Historia…), el significado histórico de la vida en, y entorno a, un monasterio como el de Samos; las abundante realizaciones -más o menos afortunadas- del barroco: los pazos, con todo su significado…

Y que no se limiten a proponerlo para los estudiantes de Galicia, porque en todo este compendio de historia no sólo está la de Galicia: están los diferentes pasos de la historia humana. Por eso ¿por qué no organizar en diferentes y múltiples lugares, por ejemplo, campamentos de veranos para escolares de otros lugares de España, para que -además de disfrutar del ocio- se encuentren reunido, en siete municipios, un libro en relieve con las diferentes etapas de la Historia. ¿Y por qué, ya puestos, no se puede culminar también todo un plan de promoción turística, con el que estoy seguro de que no defraudaríamos a los visitantes?

Sería una iniciativa educativa y lúdica, ya que a la vez que se visitan y se conocen los diferentes testimonios de la historia, se puede disfrutar de la naturaleza, y se puede dar a conocer en profundidad una Galicia de la que, a la vez que la vamos conociendo con más detenimiento, podemos irnos sintiendo más orgullosos.

La Galicia interior no tiene por qué ser sinónimo decadencia

Y de esta pequeña utopía, que considero realizable -no hay más que ponerse manos a la obra-, se puede dar el salto para promocionar la comarca para atraer a toda clase de visitantes. Y para ir invirtiendo en restauraciones, en puesta en valor de las múltiples rutas para todos los niveles de senderismo. Para dejar constancia de que la Galicia interior no tiene por qué ser sinónimo decadencia.

Disculpen toda esta especie de discurso, que estoy seguro de que muchas personas que visiten la comarca de Sarria se verían impulsados a proponer, de una u otra manera.

Peregrino y banco en castaño O Páramo

Peregrino y banco de castaño en O Páramo.

Fue una inspiración escuchar al concejal de Cultura de O Páramo, Pablo Armesto, sentados en la carballeira del Campo da Feira de O Páramo, sus explicaciones e interpretaciones de diferentes pasajes históricos desarrollados en la Comarca. Muchos de los temas pude constatarlos a lo largo de mis recorridos por Sarria adelante. Como fue una inspiración cada una de mis conversaciones con muy diversas personas de la comarca, que me transmitieron, además de algunos de sus conocimientos, un interés vivo por todo lo que tenga que ver con el futuro de Sarria.

Una enumeración somera da la dimensión de la riqueza patrimonial

Sería imposible, en un artículo no especializado, recoger toda la riqueza histórica, cultural, arquitectónica o natural, con el debido rigor y con la extensión concreta que se necesitaría. Pero vale la pena ir desplegando algunas pinceladas que nos den una idea de lo mucho que podemos encontrar en Sarria.

La Cova de Eirós, en Triacastela, está declarado desde 2019 bien de interés cultural (BIC). En ella comenzaron, expertos de la Universidad de A Coruña, buscando restos de osos de hace entre 24 y 31.000 años, y con la continuación de las excavaciones se terminaron encontrando herramientas, e incluso adornos más vinculados con actividades de homínidos y humanos, llegando incluso al hallazgo de pinturas rupestres. Según los expertos, es un yacimiento importante para estudiar la transición entre el hombre del neandertal y el homo sapiens. Continúan los trabajos de excavación, investigación y datación, pero constituye ya un testimonio para ir completando el rompecabezas de la historia del origen y la evolución de nuestra especie.

Cova de Eirós Arte rupestre

Arte rupestre en Cova de Eirós.

Siguiendo la evolución humana, la existencia de dólmenes -o antas-, como los de Santa Marta, Vilamor o Arxemil. El dolmen es una edificación megalítica que se supone que puede ser un monumento funerario, aunque hay quienes dicen que son señalizaciones que marcan territorio o tratan de identificar una tierra con una tribu. O de mámoas, más claramente túmulos funerarios también neolíticos, de los que existen numerosos ejemplos. En el capítulo anterior, al referirnos a la Ruta del Mamut, en O Incio, citábamos la necrópolis de Santa Mariña, situada en el vértice entre O Incio, Sarria y Samos, y que aglutina un conjunto de más de cuarenta mámoas. Las mámoas son propias del noroeste de la Península.

Los castros son poblados fortificados, propios de finales de la edad del bronce y edad del hierro, con viviendas en el interior, de forma circular, normalmente colocados en lo alto de un monte o promontorio rocoso, especialmente abundantes en el Noroeste de la Península. Son edificaciones prerromanas, normalmente celtas. En la comarca de Sarria podríamos enumerar más de veinte castros, muchos de los cuales necesitarían un trabajo de arqueología para su puesta en valor. Para quienes quieran tener más información, podríamos citar una lista de interés: San Cosme da Pena, As Paredes de Barbadelo, Outeiro de Golán, Formigueiros, Santo Estevo de Maside, Bermún, Calvor, Góo, Mundín, Legón, Teilonxe…, y podríamos seguir hasta multiplicar por tres los ya enumerados.

Castro de Formigueiros

Castro de Formigueiros, en Samos.

El Castro de Formigueiros, por ejemplo, es un poblado fortificado de la edad del hierro, que parece que estuvo habitado hasta el siglo I antes de Cristo, época de la invasión de los romanos, aunque más tarde volvió a repoblarse, probablemente hasta la llegada de los bárbaros, con la decadencia del Imperio Romano. Pertenece al municipio de Samos, en el límite con el de O Incio. En las excavaciones llevadas a cabo se encontraron, en unos paneles de pizarra, grabados de caballos y peces, que fueron alojados, provisionalmente en el museo de Viladonga.

La presencia romana en la comarca queda eclipsada por la existencia de Lucus Augusti (Lugo), pero hubo excavaciones en Sarria que encontraron vestigios de dos villas romanas en Vilar de Sarria y en San Antolín. Incluso apareció una estela funeraria en Vilar de Sarria, que se expone en el museo de Pontevedra.

Cuando parece que la Comarca comienza a cobrar vida propia en la Historia es a partir de la Alta Edad Media, desde las invasiones germánicas, especialmente los suevos, con la caída del Imperio Romano. Es cuando comienzan los caudillos germánicos a identificar su poder con el territorio, y aparecen los condados y los títulos sobre las tierras, y se van creando los señoríos, en torno a los cuales se va estructurando la vida de los campesinos y menesterosos. Es decir: cuando se va instaurando una estructura feudal. Las actuales 172 parroquias de la comarca puede que tengan mucho que ver con esa estructura. Y tienen mucho que ver también con la proliferación de templos, y con la abundancia de iglesias románicas, y con la construcción del Monasterio de Samos, como un testimonio de la implantación de la Iglesia en esa estructura feudal de poder.

Claustro Mosteiro de Samos

Claustro grande del Mosteiro de Samos.

Por seguir con propuestas prácticas

El Monasterio de Samos inicia su existencia en el siglo VI y desde el siglo X está en manos de la Orden Benedictina. Y cuando comienzan las peregrinaciones a Santiago, se convierte en un punto más que obligado del Camino, tanto por devoción como por la actividad de albergue -que aún sigue teniendo-. Allí ingresó en la Orden de San Benito, y llegó a ser abad del monasterio, el gallego Padre Feijoo (siglo XVIII), que fue el primer ensayista español, polémico y progresista para la época y para su adscripción monástica: de hecho, es considerado, por su obra Defensa de las mujeres, el primer feminista español.

El monasterio de Samos ha sido un auténtico testigo de la Historia, con sus vicisitudes y sus esplendores. Durante la invasión francesa de principios del siglo XIX se convirtió en hospital de guerra. Y ese testimonio histórico se ha manifestado en las muy diversas personalidades que han salido de él, o pasado por él a través de los siglos, sino también queda reflejado en sus muros y en sus edificaciones. Del arte románico en el que se creó sólo quedan algunos vestigios, como la puerta claustral.

Puerta Claustral Monasteerio de Samos

Puerta claustral románica en Samos. 

El gótico, en sus diversas fases, el estilo renacentista y el barroco fueron apoderándose del edificio, con muy variadas, y en algún caso hasta exhibicionistas, manifestaciones. Merece, con mucho, ser visitado. Y tal vez necesitaría ser reconsiderado. De sus muy diversas actividades a lo largo de su historia -desde hospedar a una comunidad numerosa hasta dar albergue a peregrinos, o acoger un colegio- sólo queda la residencia de una muy menguada comunidad y el albergue de peregrinos.

Sería un buen lugar -anímense, alcaldes de la comarca- para que los municipios, Diputación, Xunta, e incluso el Estado negociaran con la Iglesia poner en uso sus espacios vacíos para instalar allí diferentes actividades, que podrían ir desde una Escuela de Turismo y Hostelería, por ejemplo, hasta una Escuela de Formación Profesional Agroalimentaria, vinculada entre otras cosas al aprendizaje de la elaboración de quesos y derivados lácteos, a la apicultura, la gestión de explotaciones agroganaderas, y a la comercialización de sus productos. Y no sólo para personas de la propia comarca, sino para otras comarcas de Lugo y Galicia.

La importancia del románico

Ya hemos visto que, aunque por la edad del monasterio podríamos esperar que fuera un símbolo del abundante románico de la comarca de Sarria, hemos de buscar otros ejemplos para mostrar que vale la pena realizar un ordenado catálogo y una eficiente promoción conjunta para fomentar la adecuada conservación y restauración, y por supuesto las visitas del románico sarriano. Algo que da para establecer diversas rutas complementarias, a través de las que mostrar las diversas modalidades del románico, a la vez que la historia que albergan sus iglesias.

O Páramo Iglesia de Vilarmosteiro

Iglesia de Vilarmosteiro en O Páramo.

En la iglesia de Vilarmosteiro de O Páramo, una construcción románica con añadido de espadaña barroca, se conserva el escrito en gallego más antiguo de la provincia de Lugo: data de 1229. En O Páramo hay otras iglesias románicas: San Xoán de Friolfe y Santo Estevo de Grallás, ambas con transformaciones barrocas posteriores, San Salvador de Vileiriz y Santiago de Riba de Miño, en ruinas.

O Páramo San Xoan de Friolfe

San Xoán de Friolfe en O Páramo

En Láncara encontramos la iglesia de San Xoán de Muro y otras seis iglesias más, casi todas con un estilo románico de las primeras épocas, y algunas con añadidos y construcciones barrocas: San Martín de Oleiros, San Salvador de Toirán, Santa María Madalena en Neira, San Miguel de Monseiro, San Vicente de Carracedo, y San Pedro de Bande, que fue hospital de peregrinos, y monasteerio vinculado al de Samos.

Láncara San Xoán de Muro

San Xoán de Muro en Láncara.

En Paradela destaca San Facundo de Riba do Miño, con su conjunto de iglesia y casa rectoral, que son restos de un monasterio benedictino de 1120 también adscrito a Samos, o Santa María de Ferreiros, situada originalmenta al pie del Camino de Santiago, y que en el siglo XVIII fue trasladada, piedra a piedra, y reconstruida en el cementerio de Miravelles. Santa María de Castro de Rei de Lemos, que fue transformada en el barroco, pero que -afortunadamente- conservó intacto su ábside románico; también Santa María de Vilaragunte, y San Lourenzo de Suar.

San Facundo de Riba do Miño Paradela

San Facundo de Ribas do Miño. Paradela

En Sarria el número de iglesias románicas, teniendo en cuenta el gran número de parroquias con las que cuenta, se multiplica. En el núcleo urbano se pueden destacar la iglesia de El Salvador y el Convento de la Magdalena, originariamente románico, pero con predominio de las transformaciones posteriores del gótico y del renacentismo.

Iglesi de El Salvador Sarria

Iglesia del Salvador. Sarria

Pero no faltan otras, al menos once iglesias románicas, desde Santiago de Barbadelo hasta San Xulián de Chorente, sin olvidarnos de Santa Mariña, Santa María de Belante, Santa María de Corvelle, San Salvador de Vilar de Sarria, Santo André de Paradela, Santo Estevo de Lousadela y otras cuantas, que incrementan la lista de los templos románicos de la comarca de Sarria, y que justifican nuestra tesis de que hay que aprovecharlos para una oferta educativa y turística que proporcionaría una actividad especialmente importante, y complementaria a todas las labores productivas.

Santiago de Barbadelo Sarria

Santiago de Barbadelo. Sarria

Sarria es un punto doblemente importante en el Camino francés. En primer lugar, porque dada su entidad de población ofrece más servicios y posibilidades a los caminantes. En segundo lugar, porque está a 111 kilómetros de Compostela, 11 kilómetros por encima de los 100 que se exigen como obligatorios para obtener la compostela. Por lo que se convierte en un punto de partida para innumerables peregrinos. Esto la convierte en una población relevante dentro del Camino. 

Ponte de Áspera Sarria

Ponte de Áspera

Los peregrinos llegan a Sarria por A Ponte de Áspera, también románico, sobre fundamentos romanos, y que, como ya hemos explicados es un elemento de reivindicación potente del gobierno municipal para que se restauren los daños que sufre y para acondicionar de un modo significativo y cuidado todo su entorno.

En O Incio, la joya de su románico puede que sea San Pedro Fiz do Hospital do Incio, de la que ya hemos hablado. Pero se hace acompañar por todo su territorio de al menos otras seis iglesias románicas; aunque hay que lamentar que la de San Mamede de Vilasouto esté prácticamente en ruinas.

San Pedro Fiz do Hospital O Incio

San Pedro de Fiz do Hospital.

En Triacastela tenemos la Iglesia de Santiago.

Iglesia de Santiagao Triacastela

Iglesia de Santiago en Triacastela.

Y en Samos, la iglesia de San Martiño do Real.

San Martiño do Real

Detalle de San Martiño do Real. / Concello de Samos

En la enumeración que hemos realizado de la larga lista de templos románicos, hemos señalado a varios como en ruinas. Un motivo, tal vez, para pensar en alguna escuela taller de canteros, cuya práctica se aplique a la restauración, o a la puesta en valor visitable e indiciario, de las mismas ruinas. Y -¿cómo no?- a la restauración de molinos que jalonan el río Sarria: sólo en el concello de Sarria tienen documentados 28 molinos. Que también forman parte de la epopeya de las gentes de la comarca que construyeron la Historia.

Y no es una ocurrencia: gracias al trabajo desarrollado por la Escuela Taller que organizó José María Pérez, Peridis, en Aguilar de Campó, se realizó la restauración de la Colegiata. @mundiario

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