Sánchez cumple cuatro años lidiando con socios difíciles y una implacable oposición
El mandato de Sánchez ha estado repleto de obstáculos. Una pandemia, un volcán, una nueva guerra, escándalos de espionaje y una oposición que no le perdona nada.
El cuarto aniversario de la moción de censura a Mariano Rajoy cerró un ciclo de la política española. Si el presidente popular hubiera dimitido su cargo, quizás la historia se contase de una manera diferente. En aquel entonces, en 2018, un PSOE con apenas 85 diputados logró acorralar al presidente del Gobierno, echándole de La Moncloa.
Al año siguiente, tras las elecciones generales de 2019 que dieron comienzo a la XVI legislatura de España, y arropado por una mayoría parlamentaria que contó con socios de investidura cuestionados por la derecha, Pedro Sánchez consiguió hacerse nuevamente con el Gobierno, al que tras un pacto con Unidas Podemos, se convirtió en el primer Ejecutivo de coalición en la historia democrática moderna del país, acabando así el monopolio bipartidista entre el PP y PSOE.
A día de hoy los socialistas son más en el Congreso, consiguieron hacerse con 35 nuevos escaños y vender la imagen del primer Gobierno progresista de España. Pero su postura, una vez considerada de fuerte, se ha visto las caras con retos muy complicados que distan mucho del malestar y tensiones entre los grupos parlamentarios.
En estos cuatro años Sánchez se ha enfrentado a socios difíciles, una oposición que no le perdona nada, la pandemia por coronavirus, la erupción del volcán Cumbre Vieja y más recientemente una guerra en Ucrania que ha repercutido en Europa, reestructurando por completo las relaciones con Rusia e incitando a la Unión Europea a avisparse en materia de seguridad y defensa.
Las leyes acaban saliendo
La estabilidad parlamentaria del Gobierno no había sido posible hasta que Sánchez tendió la mano a los morados en enero de 2020. Pero después de eso varias sacudidas han hecho temblar el poder del Ejecutivo de sacar adelante las leyes. Más recientemente, cuando los soberanistas se han distanciado por el escándalo de espionaje con Pegasus, se ha dificultado tramitar leyes sin modificaciones. No obstante, las leyes acaban saliendo, salvando aproximadamente 140.
El diario El País recoge algunos de los proyectos estrella de la administración socialista, como “la ley de eutanasia, las que protegen derechos de las mujeres, la de transición energética, la reforma laboral, la revalorización de las pensiones, el ingreso mínimo vital… Varias las había prometido en la moción de censura”.
Aunado a ello, el diario recoge hasta 120 proyectos tramitado como decreto ley, una de las municiones que la oposición ha usado para hacerle frente. Muchas de ellas han salido adelante en medio de la emergencia por la pandemia.
El independentismo y la economía
El apoyo de los socios independentistas le ha pasado factura al Gobierno. Es una de las primordiales críticas de la derecha, desde incluso el albor de este Ejecutivo de coalición. La oposición tacha de “humillación” de que los soberanistas sean una ficha clave para el PSOE, incluso recientemente como el apoyo que necesitó el Gobierno para sacar adelante el decreto anticrisis.
Los indultos por el procés catalán y la dimisión de la directora del Centro Nacional de Inteligencia a raíz del CatalanGate, han puesto sobre la mesa una oportunidad para que el PP y Ciudadanos critiquen las relaciones con los independentistas.
El Gobierno también se ha enfrentado a fuertes retos económicos, la pandemia y la guerra lo han mostrado, con medidas y decretos de emergencia criticados y hasta dilatados por los grupos parlamentarios como los ERTE y la reforma laboral. Después el Gobierno se esperanzó en los resultados de la recuperación, y cogió aire, pero llegó la guerra.
Puntos positivos fueron para Sánchez al conseguir hitos como los 20 millones de afiliados a la Seguridad Social, la baja de la tasa del paro, reducida “ligeramente desde la marcha de Rajoy, del 15,44 % al 13,65 %”. Pero las cifras de la inflación aumentaron. “Sánchez llegó con una inflación del 2,1% y ahora está en el 8,7%. El déficit se ha disparado, del 2,59% del PIB al 6,87% al cierre de 2021”, un nuevo reto que sortear. @mundiario


