Oponerse a las medidas energéticas refuerza al PP

Energía eólica. / Organización de las Naciones Unidas
Pese a las energías renovables, la dependencia del gas es muy elevada.

Faltan dirigentes que hablen de forma inteligible para cualquier ciudadano sobre los problemas que le preocupan: escalada de precios, energía, vivienda.

Oponerse a las medidas energéticas refuerza al PP

Agosto está siendo un mes extraordinariamente cálido en términos meteorológicos cuyas consecuencias estamos sufriendo ya en España y en todo el mundo, en forma de incendios gigantescos y de sequía acusada. Dos caras del mismo problema, el cambio climático, que cada año transforma más el territorio y desencadena fenómenos extremos y reiterados. Pero también el mundo político ha suspendido el descanso veraniego para enzarzarse en una áspera discusión sobre las medidas de ahorro energético del Gobierno.

Recordemos que el Ejecutivo, como los demás Gobiernos de la UE, está aplicando una directriz comunitaria que pide reducir la dependencia del gas como fuente energética ante las distorsiones del mercado que Rusia está provocando, alza de precios y disminución de los suministros entre otras. Las medidas del Gobierno, básicamente dirigidas al comercio y a las Administraciones Públicas, han sido fuertemente contestadas por el PP, primero con algunas vacilaciones y luego con una descalificación total. Hasta ahora no han aportado alternativa alguna, solo críticas y oposición frontal.

Es evidente que el PP está erosionando la credibilidad del Gobierno aprovechando la inflación vertiginosa que no da muestras de ceder y tratando de canalizar el evidente malestar ciudadano hacia la descalificación global de la política económica gubernamental. Todos los días algún portavoz popular insiste en dicha línea argumental así como numerosos comentaristas y tertulianos en los distintos medios de comunicación. El Gobierno trata de contrarrestarlo de forma dispersa, ora descalificando personalmente a Feijóo, ora escudándose en que la situación podía ser peor, como acaba de declarar la nueva portavoz bis del Gobierno y Ministra de Educación. Argumentos defensivos que no consiguen incidir en la preocupación ciudadana, que recibe mensajes continuos advirtiendo que la situación empeorará en otoño.

Sorprende que el Gobierno, que debe ser consciente del deterioro de imagen y de expectativas, no plantee una estrategia de comunicación más efectiva. Claro que para hacerlo debería relegar al silencio a algunas Ministras que demuestran con su discurso que nunca han hablado directamente con los ciudadanos. En la estructura del Gobierno y del PSOE sobran dirigentes entrenados en el discurso cara a cara, con capacidad de escuchar y de presentar propuestas concretas que sean inteligibles para cualquier ciudadano, lo que hoy no se está haciendo.

Es importante hacerlo pronto porque se anuncia un segundo paquete de medidas energéticas, probablemente dirigido a la industria aunque  podría tener incidencia en las familias. El ciudadano está indefenso ante el arcano de las facturas de la energía y el Gobierno no se esfuerza mucho en explicárselo. El ruido político no explica nada, solo añade confusión al malestar, una mezcla explosiva electoralmente. El PP sabe que ha mordido en hueso y no aflojará la presión. Le toca al Gobierno esforzarse.

EL PELLIZCO DE MONJA DE PODEMOS AL REY

En medio de esos problemas suficientemente serios como para no frivolizar, regresa Pablo Iglesias al frente de su hueste para rasgarse las vestiduras a cuenta del protocolo que debía seguirse ante un objeto histórico colombiano, no un símbolo oficial como lo son la bandera, el himno o el escudo. El episodio, chusco, denota la irrealidad en la que se está moviendo Unidas Podemos, dedicando sus afanes en el Gobierno a las mascotas y fuera del Gobierno a mortificar al Jefe del Estado. Le están haciendo un favor con esa crítica pueril que lo hace aparecer como un adulto en medio del patio del colegio.

La suma que dice intentar Yolanda Díaz aparece cada día más falta de sumandos. En realidad ella misma parece flotar en un nirvana político donde lo más importante es mostrar que sigue gozando del favor del Jefe de Gobierno que lejos de ser un rival se asemeja a un colega. No es creíble su etéreo discurso sobre todo cuando viene rechazando participar en las últimas elecciones y anuncia que no quiere o no se atreve (o, peor aún, no tiene nada que ofrecer) a comparecer en las próximas municipales. Compárese con la postura militante de Díaz Ayuso, que pese a carecer de rivales ya está en actitud electoral.

LECTURAS VERANIEGAS

Y si el lector quiere entender como el catalanismo burgués ha devenido en nacionalismo soberanista mientras el socialismo de los Juegos Olímpicos de 1992 se ha diluido políticamente, lea el magnífico ensayo: Largo proceso, amargo sueño. Tan fascinante como una novela sin dejar de ser una interpretación profunda de un conflicto enquistado. @mundiario

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