El “jardín” de la Unión Europea en tiempos revueltos

No es alentador lo que está pasando a nuestro alrededor. En Francia, un Macron debilitado por huelgas y revueltas callejeras. En Italia, un gobierno presidido por la ultraderechista Meloni y apoyado por Berlusconi que declara a Putin su mejor amigo. En el Reino Unido, dos primeros ministros defenestrados por su propio partido en pocos meses.
Banderas de Europa. / Mundiario
Banderas de Europa. / Mundiario

Visto lo visto, España puede presumir de una situación política estable, con un gobierno lidiando con sentido común contra la inflación disparada y la recesión no descartada, con una oposición más moderada desde que la lidera Feijóo, así como con una ciudadanía asustada, pero sin caer en la tentación de creerse las promesas incumplibles de los “profetas” de la extrema derecha e izquierda.

Sirvan como ejemplos de estas promesas declaraciones de los líderes de un partido de extrema derecha europeo: “(Nombre de una ciudad) es hoy el inicio de algo nuevo, somos los primeros del mañana”, “Tenemos que acabar con la cultura de la culpa de nuestro pasado”, “Nada es sagrado, ni nuestra gloriosa historia”, “El gobierno actual es un gabinete de terror”, “Los partidos tradicionales quieren apoderarse del alma de nuestros hijos”, “Los medios de comunicación son aparatos de propaganda, fake news y mentiras sin más”, “El rol natural de las mujeres es ser madre”, “Sin inmigración no hay violencia contra las mujeres”, “Nuestra nación es más débil que nunca, por culpa de la inmigración”, “El cambio climático es un bulo que no se sostiene”.

En la geopolítica hay pronunciamientos igual de esperpénticos: “Es una estupidez no comprarle gas y petróleo a Rusia”, “Bruselas es la peste”, “El gobierno de los Estados Unidos de América le ha ordenado al (gobierno de turno europeo) el suicidio y el (primer ministro de turno) está cumpliendo con la orden”, “La Tercera Guerra Mundial no está a 5 minutos para las 12, está a solo un minuto”. Para terminar con algunas promesas inquietantes: “Mientras más empeore la situación económica, mejor para nosotros”, “Nosotros defendemos los intereses de los ciudadanos, en los parlamentos, así como en la calle”, “Luchamos para tener pronto los instrumentos del poder en nuestras manos: nuestra lucha no es una lucha injusta, es una lucha con metas justas”, “Soberanía no se recibe regalada, soberanía tiene que ser conquistada”.

Son mensajes que transmite el partido de ultraderecha alemán Alternative für Deutschland (AfD) y que ha ido recopilando el semanario Der Spiegel. Si hiciéramos el mismo ejercicio con declaraciones de otros líderes europeos de extrema derecha e izquierda, seguro que llegaríamos a resultados parecidos. Frente a estos posicionamientos, pienso que apostar por una Unión Europea cohesionada y fuerte es más importante que nunca.

Banderas de Europa. / AIREF
Banderas de Europa. / AIREF

Un decálogo para la UE

1. Porque nunca debemos olvidar que ha sido responsable de 77 años de paz entre sus 27 miembros actuales.

2. Porque desde el punto de vista económico, ningún país europeo por sí solo será nadie. En menos de tres décadas, ni Alemania seguirá siendo miembro del G-8.

3. Porque desde el punto de vista geopolítico, ya hoy tenemos dificultades de hacernos oír en los conflictos internacionales. Por lo tanto, más Europa es necesario en la política exterior y de seguridad.

4. Porque la Europa unida es la mejor defensa de un sistema político basado en la democracia, el Estado de derecho y bienestar, la economía social de mercado, así como en la seguridad y libertad de sus ciudadanos y la defensa de los Derechos Humanos.

5. Porque contra los radicalismos de derecha e izquierda nos defendemos mejor juntos que separados. En tiempos difíciles, en los cuales criticar es mucho más fácil que liderar, Bruselas ha demostrado estar a la altura de las circunstancias, impulsando medidas conjuntas contra la pandemia, la invasión de Rusia en Ucrania, la crisis económica (Next Generation EU, políticas energéticas comunes), etc.

6. Porque si avanzamos hacia una Unión Europea siempre cohesionada, corrientes nacionalistas e independentistas lo tendrán más difícil de prosperar.

7. Porque si logramos mejorar la gobernanza de la UE, estaremos mejor preparados para crisis futuras.

8. Porque hemos avanzado juntos tanto (Mercado Común, el euro, Schengen, Erasmus, Bolonia, etc.), que dar ahora pasos hacia atrás sería imperdonable.

9. Porque tenemos en la historia, ciencia y cultura común una base tan extraordinariamente rica, que perder esos avances del conocimiento y esa fluidez de intercambios para regresar a que cada país solo se mire a su propio ombligo, sería un inmenso error.

10. Porque, como proclamaba Josep Borrell, alto representante para Política Exterior de la Unión Europea, hace unos días, Europa es “un jardín” frente a la mayoría del resto del mundo, que calificaba de “jungla”. Desató una tormenta política nacional e internacional por esta metáfora, lo que le llevó a disculparse si había ofendido.

También podría haber citado en su defensa a Lula, ex presidente brasileño y ahora de nuevo candidato en las próximas elecciones del 30 de octubre, que en su día nombró a la Unión Europea “patrimonio democrático de la humanidad”.

Defendamos, pues, este “jardín” contra los enemigos internos y externos para no perder todo lo que hemos avanzado desde el final de la Segunda Guerra Mundial. @mundiario

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