¿Hacia dónde va Colombia?: Los retos de Gustavo Petro como presidente

Gustavo Petro, presidente de Colombia. - @PowerUSAID
Gustavo Petro, presidente de Colombia. - @PowerUSAID

La investidura del nuevo presidente asegura un giro a la izquierda inédito en el país, con muchas expectativas, retos y planes que prometen reformarlo profundamente.

¿Hacia dónde va Colombia?: Los retos de Gustavo Petro como presidente

Colombia ha decidido girar a la izquierda por primera vez en su historia. El 19 de junio, en unas elecciones en segunda vuelta, el polémico exsenador y exguerrillero del M-19, Gustavo Petro, fue elegido como presidente en unos comicios reñidos que precedieron a una campaña electoral igual de estresante.

El nuevo mandatario colombiano llega a la Casa de Nariño tras haber perseguido el poder en reiteradas ocasiones. Su victoria representa un hito, toda vez que la izquierda surgiera en una Colombia donde nunca ocupó un hueco político ni gozó del respaldo de la sociedad, en parte debido a los grupos marxistas-leninistas que se alzaron creando el conflicto armado, y el fantasma de la vecina Venezuela a su costado.

Petro ha asumido el poder este domingo, en un mar de personas en la Plaza de Bolívar, el corazón de Bogotá, con la intención de reformar profundamente el país, que a su juicio está gravemente dañado. No está solo, una coalición izquierdista y la primera vicepresidenta afrocolombiana están a sus espaldas, con la mira puesta en gobernar y “vivir sabroso”, como dice Francia Márquez, otrora principal rival progresista de Petro en la campaña y su actual compañera en el Ejecutivo.

La ciudadanía, polarizada como nunca antes, se mantiene a la expectativa de un gobierno que promete cambiarlo todo, pero que está bajo la lupa en caso de que se acerque mucho a las políticas socialistas del régimen chavista en Venezuela, del cual se ha desvinculado el presidente.

¿Cuáles son las expectativas para el nuevo presidente?

Con el paso del tiempo, este político costeño ha aprendido a limar las aristas más polémicas de su personalidad, pero aun así es tratado con recelo por buena parte de la población, especialmente tras enfrentarse contra candidatos conservadores, de derechas y de centro.

Ahora Petro asciende al poder con una ambiciosa agenda bajo el brazo, que busca reformar la seguridad nacional, emprender una nueva postura menos frontal contra el crimen y los grupos irregulares, disminuir las desigualdades y poner a Colombia a la cabeza del enfrentamiento contra el cambio climático, por lo que muchas expectativas permanecen en el aire.

Si bien ganó con el 50,4 % de votos en la segunda vuelta de los comicios del 19 de junio, se interpreta como un resultado ajustado, el cual deberá enfrentarse a la marcada polarización política que afronta el país. Las derechas y los partidos de centro se congregaron en las elecciones alrededor de su adversario, Rodolfo Hernández, por lo que deberá medirse con estas fuerzas en el Congreso, pese a que ahora goza de mayoría y el respaldo de algunas de estas formaciones.

Por lo tanto, al menos en su primer año de gobierno, Petro está llamado a la negociación, algo que desde ya está haciendo. Fue el pasado 29 de junio que el nuevo mandatario se reunió con el expresidente conservador, y hombre fuerte de la política colombiana, Álvaro Uribe Vélez, de cuyo encuentro resaltó la apertura de un “canal de diálogo” para llegar a un “gran acuerdo nacional” en diferentes sectores.

El fantasma de Venezuela acecha

A pesar de que durante la campaña electoral Petro se ha desmarcado del gobierno de Caracas, en realidad ha lanzado varios guiños hacia Miraflores, como la normalización de las relaciones entre ambos países (estancadas desde 2015 y rotas desde 2019) y la reintegración de Venezuela en la comunidad latinoamericana, un tema auspiciado por el presidente argentino Alberto Fernández.

Además, la fortaleza y autonomía de los poderes y las instituciones colombianas serán cruciales para evitar que queden a merced del Ejecutivo, como ha ocurrido en Venezuela. Muchos politólogos se muestran convencidos de que ese aspecto podrá mantener el cerco sanitario a la extrema izquierda, pero los políticos de derecha en Colombia consideran que, al igual que en el vecino país, el Gobierno podría terminar arrinconando a las instituciones a cerrar filas con Petro.

Muchos analistas optimistas como Santiago Silva de la Universidad EAFIT, consideran que la tendencia ideológica de Gustavo Petro no es tan radical como se cree, sino que estima que los acercamientos entre el nuevo gobierno colombiano sean más afines al resto de las izquierdas latinoamericanas, como Chile o Argentina, en lugar de la cúpula chavista.

“Quiero pensar que, en este momento, tanto el presidente electo, como quienes lo acompañan, se imaginan mucho más cercanos a lo que está pasando en Chile que lo que ha ocurrido en Venezuela”, dice Silva, profesor de Relaciones Internacionales, a CNN.

¿Cuáles son los compromisos de Petro?

Probablemente el aspecto más controversial sea uno ya conocido: el acercamiento y normalización de relaciones con Nicolás Maduro. No obstante, la política exterior de Petro se perfila de una manera muy particular, con el impulso de tratados y el robustecimiento de relaciones con los países gobernados por la izquierda, así como la promoción de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en detrimento de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En cuanto a la lucha contra la corrupción, el plan de Petro propone una reforma intensiva de la Procuraduría y la Contraloría, así como una en el proceso de elección de los diputados en el Congreso. Además, buscará implementar mayor vigilancia en la contratación pública, perseguirá las nóminas paralelas y ha anunciado una legislación para proteger a quienes denuncien hechos de malversación o prevaricación.

En materia de seguridad Petro ha sido mucho más polémico, tras proponer la eliminación del escuadrón antidisturbios (Esmad) o la reasignación de los departamentos de la policía dentro del Ministerio del Interior o de Justicia, quitándole sus competencias al Ministerio de Defensa. Además, buscará impulsar una reforma militar y reducir el gasto público en las ramas castrenses.

Petro también promete reformar el sistema penal colombiano, apostando por la rehabilitación de los criminales, el controvertido “perdón social”. En cuanto a la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, el presidente electo prevé hacerles frente “de manera pacífica”, identificando sus acciones, financiadores y lazos con el Estado. Seguirá apoyando la sustitución de los cultivos de droga, pero impulsará la investigación de usos alternativos del cannabis y la cocaína.

La economía bajo la gestión de Petro

En el apartado económico prevé proporcionar un sistema de entrega de alimentos puerta a puerta a las comunidades más vulnerables, aumentar los aranceles a los productos agroalimentarios, establecer un aumento progresivo del salario mínimo, así como una reforma agraria y una de pensiones que obligue a todo trabajador a cotizar en el sistema. También apuesta por la subida de impuestos a los ricos y a los latifundios improductivos, a través de una exhaustiva reforma fiscal.

No obstante, también se prevé que en todo el país Petro impulse la propiedad comunitaria de tierras y medios de producción, por lo que analistas políticos consideran que los altos tributos orillarán a los propietarios a ceder sus tierras, por temor a la expropiación, algo que Petro ha negado en todo momento.

El primer presidente izquierdista de Colombia ha asumido una postura férrea contra las “actividades extractivistas”, por lo que prohibirá las exploraciones de nuevos pozos petroleros y la minería a cielo abierto. Limitará las reservas de hidrocarburos al consumo interno, y comenzará a emprender acciones para acelerar la transición energética y digital, aupando el uso de energías renovables y la diversificación de la economía.

En este sentido, el plan de gobierno de Pacto Histórico desglosa la defensa y protección del medioambiente y la biodiversidad, en detrimento de las grandes explotaciones de ganado y de hidrocarburos, cuyos dueños a partir de ahora deberán garantizar la rehabilitación de las áreas intervenidas y la descontaminación de los ríos.

Las progresistas reformas sociales

En el apartado social, Petro impulsará una red sanitaria pública que desplace a las clínicas privadas, garantizará la escuela primaria universal, subsidios al transporte, programas de becas, entrega de bonos a las familias y extenderá las jornadas educativas, así como promoverá una educación más inclusiva.

Hablando de ello, el 50 % de los cargos públicos serán ejercidos por mujeres, se garantizará el aborto como derecho constitucional, se respetarán y promoverán los derechos a la transición de género y se perseguirán los obstáculos burocráticos que enfrentan las familias homoparentales para acceder al matrimonio y a la adopción.

También se implementará un plan de protección a las comunidades vulnerables como indígenas, afrodescendientes, gitanas y campesinas, en las que los ciudadanos venezolanos tan solo figuran bajo el término de “migrantes” en general, sin estrategias o medidas específicas para mejorar su calidad de vida o asimilación en la sociedad colombiana, más allá de la lucha contra la xenofobia. @mundiario

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