El Telescopio James Webb descubre galaxias que cuestionan la comprensión del Universo

Un equipo de astrónomos ha descubierto seis galaxias primitivas de apenas unos cientos millones de años tras el Big Bang, que son muy masivas para haber existido en el origen del cosmos.

Campo de miles de galaxias lejanas del año 2014. / Hubble.
Campo de miles de galaxias lejanas del año 2014. / Hubble.

La puesta en marcha del telescopio espacial James prometía desvelar los secretos del espacio profundo, pero ahora los científicos han hecho un hallazgo en los orígenes del cosmos que ponen totalmente de cabeza la comprensión científica del origen del Universo. Con una mirada al pasado, el observatorio espacial ha encontrado seis enormes galaxias tempranas que cuestionan lo que se sabía del nacimiento y formación de estos conjuntos de objetos astronómicos.

El observatorio espacial de la NASA ha encontrado unas seis galaxias que existieron entre 500 y 700 millones de años después del Big Bang, la gran explosión que los científicos han atribuido al origen del Universo. Un estudio publicado este miércoles en la prestigiosa revista especializada Nature contradice todos los paradigmas y teorías existentes acerca de la creación de las galaxias.

“Estos objetos son mucho más enormes de lo que nadie esperaba”, afirma en un comunicado Joel Leja, coautor del estudio y profesor adjunto de Astronomía y Astrofísica en la Universidad Estatal de Pensilvania. “Esperábamos encontrar solo galaxias diminutas, jóvenes, bebés en este momento, pero hemos descubierto galaxias tan maduras como la nuestra en lo que antes se entendía como los albores del universo”, ha escrito el investigador en un comunicado.

El mayor telescopio que jamás se haya lanzado al espacio sideral es capaz de observar el cosmos en luz infrarroja, invisible para el ojo humano, pero gracias a la cual se puede capturar el débil brillo de objetos, galaxias y planetas muy lejanos. Las potencialidades del observatorio le permiten ver el universo distante, lo que esencialmente es una máquina de tiempo que puede mostrarnos el cosmos del pasado, de hace unos 13.500 millones de años atrás, apenas unos 200 millones después de que sucediera la gran explosión.

Por lo tanto, cuando los científicos lanzaron el telescopio, se esperaba observar cómo surgieron las primeras galaxias, que hasta este momento se creían más primitivas, menos densas y más pequeñas. La teoría más aceptada es que las galaxias nacen y con el paso de los años van creciendo, al acumular energía, polvo cósmico, materia oscura y demás. “La revelación de que la formación de galaxias gigantes comenzó muy pronto en la historia del universo cambia totalmente lo que muchos de nosotros creíamos que era ciencia consolidada”, afirma Leja.

Las nuevas galaxias suponen "un problema para la ciencia"

“La revelación de que la formación de galaxias gigantes comenzó muy pronto en la historia del universo cambia totalmente lo que muchos de nosotros creíamos que era ciencia consolidada”, alega el investigador. Según Leja, el hecho de que las galaxias se hayan formado tan pronto como habría ocurrido el Big Bang supone una gran contradicción con concepciones anteriores. En general, se creía que las galaxias eran pequeñas nubes de estrellas y polvo que crecieron gradualmente a través del tiempo

El hecho de que las seis galaxias descubiertas sean tan masivas pone en entredicho la mayoría de los modelos de los cúmulos primitivos, lo que supone que los astrónomos deben replantearse cómo se formaron. “Resulta que encontramos algo tan inesperado que en realidad crea problemas para la ciencia. Pone en tela de juicio todo el panorama de la formación de las primeras galaxias”, afirma Leja.

Los autores del estudio han informado de que al principio creyeron que se trataba de un error, pero siempre terminaban encontrándoselo. “Es la primera vez que miramos tan atrás, por lo que es importante que mantengamos la mente abierta respecto a lo que estamos viendo”, ha precisado Leja, que ha dejado claro que los datos de la investigación sugieren que esos objetos son “probablemente” galaxias.

Leja reconoce que las nuevas galaxias podrán ser clasificadas como “candidatas”, a falta de pruebas que precisen por qué son de ese tamaño, con una masa equivalente a entre 10.000 y 100.000 millones de veces la de nuestro Sol. Una serie de análisis espectroscópicos podrán ayudar a determinar de qué se trata cada objeto, a través del estudio de las longitudes de onda, que podrá desglosar la estructura de cada candidata.

Por ello advierte de que algunas de estas galaxias podrían no ser tal, sino unos agujeros negros supermasivos ocultos, aunque reconoce que, si ese fuera el caso, solo podrían ser “unos pocos”. “En cualquier caso, la cantidad de masa que hemos descubierto significa que la masa conocida en estrellas en este periodo de nuestro universo es hasta 100 veces mayor de lo que habíamos pensado anteriormente. Incluso si reducimos la muestra a la mitad, sigue siendo un cambio asombroso”, afirma Leja. @mundiario

Comentarios