Una falla desconecta uno de los instrumentos del telescopio espacial James Webb

Los espejos del telescopio espacial James Webb. / NASA
Los espejos del telescopio espacial James Webb. / NASA
Un defecto en el software del telescopio espacial ha imposibilitado las observaciones con instrumento NIRISS, usado para el estudio de las atmósferas de exoplanetas y de galaxias distantes.
Una falla desconecta uno de los instrumentos del telescopio espacial James Webb

La NASA ha identificado un problema en el telescopio espacial James Webb, que ha desconectado uno de sus muchos y precisos instrumentos científicos que han aportado información crucial para la astronomía desde la primera divulgación de sus imágenes en julio del año pasado. Se trata de una falla del software que los responsables del proyecto en la agencia espacial estadounidense se encuentran estudiando, pero no se conoce cuánto tiempo tomará su reparación.

Desde el 15 de enero, uno de sus instrumentos principales, el Near Infrared Imager and Slitless Spectrograph (NIRISS) se encuentra “fuera de línea”, debido a un problema en el intercambio de información interna del dispositivo que lo llevó a desconectarse. En resumen, el NIRISS “experimentó un retraso en las comunicaciones dentro del instrumento, lo que provocó que su software de vuelo se agotara”, según un comunicado de la NASA.

“No hay indicios de ningún peligro para el hardware, y el observatorio y el resto de los instrumentos gozan de buena salud. Las observaciones científicas afectadas serán reprogramadas”, ha aseverado la agencia espacial estadounidense, que recordó a la prensa que dado que el instrumento fue proporcionado por la Agencia Espacial Canadiense (CSA), los científicos de ambos países se han puesto manos a la obra para analizar el problema y encontrarle una solución.

El NIRISS puede operar en cuatro modos diferentes, sin embargo, uno de sus mayores logros es estudiar los exoplanetas. Funciona como una cámara cuando los otros instrumentos a bordo del Webb se encuentran ocupados, puede analizar las firmas de luz para estudiar las atmósferas de pequeños planetas extrasolares, es capaz de realizar imágenes de alto contraste y también está diseñado para encontrar galaxias distantes.

Las muchas fallas del James Webb

Todos los dispositivos científicos están propensos a las fallas, y el James Webb más. La etiqueta del mayor telescopio espacial jamás lanzada al cosmos no le exime de presentar averías o defectos, sino al contrario, es un artefacto increíblemente funcional y altamente cotizado por científicos de todo el mundo que realizan sus estudios con sus múltiples instrumentos de tecnología puntera. Para que todos ellos sirvan al unísono, como lo hacen usualmente, el programa del Webb debe tener mucho mantenimiento.

Por eso, no es extraño que el propio telescopio sufra problemas. El primero lo experimentó en agosto del año pasado, apenas un mes de haberse revelado sus primeras imágenes del Universo profundo.  Entonces un engranaje dentro del instrumento de infrarrojo medio (MIRI) comenzó a presentar signos de una excesiva fricción. Afortunadamente esa rueda solo era necesaria para ejecutar uno de los cuatro modos para los que el MIRI está programado, por lo que solo se detuvieron las investigaciones que precisaran de esta modalidad y lo dejaron funcionando para el resto de los ensayos para los que está facultado.

En noviembre los científicos encontraron la manera de volver a usar el modo afectado por el engranaje, por lo que se reanudaron las observaciones y todo regresó a la normalidad. Eso mismo se espera en esta ocasión, que los expertos puedan dar con el problema y repararlo, o encontrar una alternativa para no cancelar los proyectos que necesitan del NIRISS para salir adelante.

Además de esta falla, en diciembre el Webb pasó dos semanas afectado por un error de programación que le hacía pasar repetidamente al ‘modo seguro’, interrumpiendo todas sus observaciones científicas en el proceso. Los ingenieros dieron con el problema en tiempo récord, para el 20 de diciembre el observatorio espacial ya estaba completamente funcional y listo para la Navidad, que coincide también con el primer aniversario de su lanzamiento desde la estación de despegue de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Kourou, Guyana Francesa. @mundiario

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