Una ley espacial: la estrategia de la UE para frenar la basura orbital y el dominio de Starlink
Bruselas plantea una normativa pionera que exigirá a las empresas espaciales planes contra la basura y la contaminación, más transparencia y medidas de ciberseguridad para operar en el espacio europeo.
La Comisión Europea ha dado este miércoles un paso importante hacia la regulación del espacio exterior con la presentación de una ambiciosa propuesta legislativa: la denominada Space Act, o Ley del Espacio. Este nuevo marco normativo busca frenar el crecimiento descontrolado de basura espacial y asegurar una gestión más sostenible, segura y soberana de las operaciones satelitales en la órbita terrestre baja.
En la actualidad, hay más de 10.000 satélites activos orbitando la Tierra, una cifra que no deja de crecer. Empresas como Starlink —el proyecto de internet por satélite de Elon Musk— han impulsado la proliferación de satélites para garantizar cobertura global, pero también han contribuido a una mayor congestión en el espacio. “El espacio está congestionado y es objeto de disputas”, advirtió un alto funcionario comunitario durante una sesión informativa previa a la presentación de la propuesta.
Entre las principales novedades que introduce la Ley del Espacio de la UE se encuentra la obligación de que las empresas desarrollen planes de seguridad para el lanzamiento y retirada de satélites al final de su vida útil, así como estrategias específicas para limitar los residuos espaciales y la contaminación lumínica y radioeléctrica. Además, deberán calcular y reportar la huella medioambiental completa de sus actividades en órbita.
La propuesta también contempla la creación de una base de datos europea para monitorizar todos los objetos espaciales en circulación, una medida destinada a evitar colisiones y coordinar el tráfico orbital, especialmente en el caso de las constelaciones satelitales masivas, que pueden estar formadas por cientos o miles de aparatos.
La vulnerabilidad de Europa en el espacio
En el ámbito de la ciberseguridad, la Comisión exigirá a los operadores evaluaciones de riesgo, medidas de cifrado de alto nivel y una mayor cooperación en el intercambio de información entre empresas para prevenir ciberataques. El incumplimiento de estas obligaciones podría suponer multas de hasta el doble del beneficio obtenido por la infracción, o, si esa cantidad no puede calcularse, hasta un 2 % del volumen de negocio global anual de la empresa.
La propuesta excluye de su aplicación a los satélites dedicados exclusivamente a fines de defensa o seguridad nacional, aunque establece requisitos adicionales para las compañías extranjeras que deseen operar en el mercado europeo. Estas deberán contar con un representante legal en la UE y demostrar que su país de origen dispone de un nivel de supervisión equiparable al comunitario, una condición que podría cumplirse en el caso de EE UU.
El fondo de esta iniciativa es también geoestratégico. La creciente presencia de Starlink ha expuesto la vulnerabilidad europea ante operadores extranjeros, como quedó patente en la guerra de Ucrania, donde el sistema de Musk juega un papel central en las comunicaciones en el frente. La Comisión y varios eurodiputados, como el liberal francés Christophe Grudler, abogan por una inversión mínima de 60.000 millones de euros en política espacial para reforzar la autonomía europea. El presidente francés, Emmanuel Macron, también ha reclamado más fondos en el próximo presupuesto comunitario y ha anunciado un aumento de la participación estatal en Eutelsat, empresa franco-británica rival de Starlink.
El proyecto de ley deberá ser ahora debatido por el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo, donde comenzarán las negociaciones para definir el texto final. La entrada en vigor está prevista para el año 2030. Con esta normativa, Bruselas pretende establecer las primeras “normas de tráfico” espaciales dentro del bloque, una iniciativa que, aunque menos mediática que la carrera hacia Marte, tiene implicaciones directas sobre la sostenibilidad, la seguridad y la soberanía tecnológica del continente. @mundiario


