Europa afronta una ola de calor sin precedentes que pone a prueba las infraestructuras

Desde Turquía hasta Reino Unido, pasando por Francia, Italia y Alemania, millones de ciudadanos se enfrentan a jornadas sofocantes y noches asfixiantes que están tensionando la sanidad, el transporte público y la vida cotidiana.
Una mujer en medio de una ola de calor. / RR. SS.
Una mujer bajo una ola de calor. / RR SS.

La ola de calor extremo que golpea a España también está afectando con dureza a buena parte de Europa, agravando los efectos del cambio climático en un continente cada vez más expuesto a temperaturas inusuales.

Desde Turquía hasta Reino Unido, pasando por Francia, Italia y Alemania, millones de ciudadanos se enfrentan a jornadas sofocantes y noches asfixiantes que están tensionando la sanidad, el transporte público y la vida cotidiana.

En países poco habituados a estos niveles térmicos y donde el aire acondicionado sigue siendo un lujo, la situación se vuelve especialmente crítica. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), julio es tradicionalmente el mes más caluroso en el hemisferio norte, y la frecuencia e intensidad de estos fenómenos extremos se está incrementando como consecuencia directa del cambio climático inducido por la actividad humana. De hecho, más de dos tercios de las olas de calor más intensas registradas en Europa desde 1950 han ocurrido desde el año 2000.

Samantha Burgess, directora adjunta del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, ha advertido de que la ola de calor de junio y julio está exponiendo a millones de europeos a niveles peligrosos de estrés térmico. “Estamos observando temperaturas que son más propias de finales de julio y agosto, y que normalmente solo se registran unas pocas veces cada verano”, explicó.

Francia, en emergencia sanitaria por calor

Francia atraviesa una situación crítica con 16 departamentos en alerta roja y otros 68 en nivel naranja. Las autoridades sanitarias y de interior han activado protocolos de emergencia por una ola de calor que, según Méteo France, es excepcional en intensidad, duración y anticipación. En algunas regiones se han alcanzado los 41 grados centígrados y las mínimas nocturnas no bajan de los 24.

El Gobierno francés ha convocado un gabinete de crisis para hacer frente a un escenario inédito. La infraestructura del país no está preparada: solo el 25 % de los hogares dispone de aire acondicionado, y apenas un 7 % de los centros escolares están adaptados a las altas temperaturas. Como medida preventiva, se han cerrado 1.350 escuelas públicas por riesgo para la salud de los menores.

Italia, en alerta roja por temperaturas extremas

Italia también vive una situación límite. Una veintena de ciudades, incluidas Roma, Nápoles y Palermo, están en alerta roja por temperaturas que superan los 40 grados en varias regiones del sur como Lazio, Calabria, Sicilia, Campania o Apulia. Para proteger a los trabajadores expuestos al sol, regiones como Lombardía y Toscana han restringido el trabajo al aire libre entre el mediodía y las 16.30.

El impacto sobre la salud pública ya es evidente. La Sociedad Italiana de Medicina de Urgencias ha informado de un aumento de entre el 5 % y el 20 % en las llamadas a servicios de emergencia. El caso más trágico se ha producido en Bolonia, donde un obrero falleció mientras trabajaba bajo el sol.

Reino Unido rompe récords históricos de temperatura

El Reino Unido ha registrado 33,6 grados en Frittenden y se espera que Londres alcance los 35 °C. La falta de aire acondicionado en el transporte público y en la mayoría de las viviendas ha convertido la vida diaria en una odisea para los británicos. Desde que se tienen registros (1884), este junio ha sido el segundo más caluroso, solo por detrás del de 2023.

La Agencia de Seguridad Sanitaria ha emitido una alerta ámbar en gran parte de Inglaterra, advirtiendo sobre posibles interrupciones en servicios como hospitales y trenes. El aumento sostenido de temperaturas en las últimas décadas ha convertido al Reino Unido en un nuevo escenario del estrés térmico, para el que aún no está del todo preparado.

Alemania habilita “espacios frescos” ante la ola de calor

Alemania, donde las temperaturas han alcanzado los 38 grados en varias ciudades como Colonia y Berlín, también sufre las consecuencias del calor. El país ha empezado a habilitar “espacios frescos” —museos, bibliotecas y edificios públicos— donde los ciudadanos pueden refugiarse. Además, varias ciudades han publicado mapas interactivos que muestran las ubicaciones de sombras, fuentes, piscinas y servicios.

En el sistema educativo alemán, existe la posibilidad de cancelar clases si a las 11.00 de la mañana se superan los 25 grados a la sombra. El país, sin embargo, sigue dependiendo de infraestructuras poco adaptadas, con viviendas y transportes que carecen en su mayoría de climatización.

Turquía combate incendios mientras supera los 40 grados

En Turquía, la situación se ha agravado por la sequía prolongada y una serie de incendios forestales que han obligado a evacuar a más de 50.000 personas, especialmente en la costa del Egeo. Según la Agencia de Gestión de Desastres y Emergencias (Afad), solo en la provincia de Esmirna se han registrado 300 incendios en los últimos días, 15 de ellos en zonas forestales que han calcinado 10.000 hectáreas.

La falta de precipitaciones —un 25 % por debajo de la media desde 1991— ha exacerbado la situación, especialmente en Anatolia Suroriental. Aunque muchos incendios han sido contenidos, al menos siete permanecen activos en la costa sur del país, según la agencia estatal Anadolu.

La ola de calor que azota Europa en el verano de 2025 es un recordatorio de la vulnerabilidad climática del continente. La falta de adaptación de infraestructuras, la insuficiente conciencia pública y la desigualdad en el acceso a mecanismos de protección frente al calor están poniendo en riesgo la salud y el bienestar de millones de personas.

Organismos internacionales como la OMM insisten en que este tipo de fenómenos se volverán cada vez más frecuentes e intensos si no se toman medidas urgentes para mitigar el cambio climático. Mientras tanto, Europa enfrenta una prueba de resistencia en todos los frentes: sanitaria, social, económica y ecológica. @mundiario

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