Encuentran la colección perdida que probó que los ornitorrincos ponen huevos

Ejenmplar de equidna perdido en la Universidad de Cambridge. / SINC
Ejenmplar de equidna perdido en la Universidad de Cambridge. / SINC

Un científico británico ha descubierto los ejemplares perdidos que demostraron que los ornitorrincos y los equidnas son los únicos mamíferos del mundo que ponen huevos.

Encuentran la colección perdida que probó que los ornitorrincos ponen huevos

Los ornitorrincos (Ornithorhynchus anatinus) y los equidnas (Tachyglossidae) son de los animales más impresionantes del mundo, siendo los dos únicos mamíferos que, en lugar de dar a luz crías vivas como los primates, ponen huevos donde sus embriones continúan desarrollándose hasta que rompen el cascarón. Pero su condición particular, hace varios siglos, fue considerada como muy difícil de explicar.

Alrededor del año 1790, los colonizadores europeos descubrieron a ambas especies animales en la indomable Australia. Al igual que el wombat o el canguro, tanto el ornitorrinco como el equidna asombraron a los científicos de la época, que consideraban a la fauna australiana como “rara y primitiva”. Mayor fue su sorpresa, y desconcierto, cuando comenzaron a llegar a Londres los primeros reportes que indicaban que estos dos animales, unos mamíferos, podían criar huevos.

En 1883 el naturalista escocés, William Caldwell, emprendió una travesía por el territorio australiano, en aras de poder documentar y estudiar a fondo los ornitorrincos, los equidnas y los marsupiales de la zona como los canguros o los koalas, para poder verificar, con sus propios ojos y una importante financiación de manos de la prestigiosa Universidad de Cambridge, si era verdad que estos mamíferos al sur producían huevos o tenían a sus crías en un saco externo.

Con otro respaldo de la Real Sociedad de Londres y del propio Gobierno británico, Caldwell logró formar una amplia colección de más de 1.4000 ejemplares, desde su fecundación hasta la adolescencia, que consiguió con la ayuda de la etnia waka waka. En 1884 Caldwell encontró un equidna con un huevo en su bolsa, un ornitorrinco con un huevo en su nido y otro a punto de ser puesto, pruebas irrefutables de que estos animales sí ponen huevos.

La colección perdida

Los científicos conservadores rechazaban o desestimaban la mayoría de las pruebas que eran enviadas por los primeros investigadores en el campo. Pero cuando Caldwell demostró que los mamíferos sí ponían huevos, con el aval científico y financiero de estas instituciones prestigiosas, “el estamento científico estaba finalmente dispuesto a aceptarla”, sostiene Jack Ashby, subdirector del Museo de Zoología de la Universidad de Cambridge y autor del libro Platypus Matters: The Extraordinary Story of Australian Mammals, recién publicado.

Tras su llegada al Reino Unido, la revolucionaria colección se perdió en el tiempo. Las muestras pasaron ocultas, perdidas en el olvido hasta que Ashby arribó al museo, cuando el investigador comenzó a bucear dentro de los archivos de la institución para conseguir información para finalizar su libro acerca de los monotremas, el orden taxonómico al que pertenecen los ornitorrincos y los equidnas, por poseer características reptiles como la reproducción por huevos, conocida como ovípara.

“Me decepcioné cuando traté de encontrarlos y me dijeron que no había ningún registro de ellos en el museo. Pensé que posiblemente Caldwell los disecó hasta que no quedara nada, pero también existía la posibilidad de que aparecieran entre nuestros dos millones de especímenes”, recuerda el investigador. “Sabía por experiencia que no hay una colección de historia natural en la Tierra que realmente tenga un catálogo completo de todo lo que contiene, y sospeché que los especímenes de Caldwell realmente deberían estar aquí”, añadió.

“No son primitivos”

El investigador le pidió entonces al gerente de colecciones, Matthew Lowe, que estuviera atento a cualquier caja que pudiera contener la colección. Tres meses después vino a mi despacho para decirme que había encontrado una antigua nota del antiguo conservador Adrian Friday en la que sugería que una pequeña caja de especímenes trasladada desde un laboratorio de enseñanza podría ser de Caldwell”, cuenta emocionado. Cuando los analizó, Ashby pudo confirmar que efectivamente eran los de los descubrimientos pioneros de Caldwell.

 “Una cosa es leer los anuncios del siglo XIX de que los ornitorrincos y los equidnas ponen huevos, y otra es tener aquí los especímenes físicos, que nos remiten a ese hallazgo de hace casi 150 años. Es bastante sorprendente”, sostiene Ashby, que relata que el redescubrimiento de los ejemplares “es la prueba” del menosprecio sistemático al que han sido sometidos los animales australianos, por considerarlos “primitivos e inferiores” debido a sus particularidades únicas.

Al principio del descubrimiento de los ornitorrincos, en el siglo XVII, los ejemplares eran tan extraños para los científicos de la época, que los primeros cuerpos enviados a Londres fueron diseccionados por partes, porque creían que tanto el pico de pato, las patas de nutria, la cola de castor y los espolones venenosos habían sido cosidos para "hacer pasar a los animales australianos como un evento de circo". 

El investigador recalca que “los ornitorrincos y los equidnas no son animales raros y primitivos, como los describen muchos relatos históricos. Están tan evolucionados como cualquier otro. Lo que ocurre es que nunca han dejado de poner huevos”. @mundiario

Encuentran la colección perdida que probó que los ornitorrincos ponen huevos
Comentarios