Así es la primera imagen de Sagitario A, el agujero negro de la Vía Láctea

Primera imagen del agujero al centro de la Vía Láctea, Sagitario A. / ESO
Primera imagen del agujero al centro de la Vía Láctea, Sagitario A. / ESO

España ha participado en uno de los mayores hitos científicos logrados hasta la fecha, la confirmación y primer avistamiento del agujero negro de nuestra galaxia.

Así es la primera imagen de Sagitario A, el agujero negro de la Vía Láctea

El equipo del proyecto Telescopio del Horizonte de Sucesos (o EHT, por las siglas en inglés de Event Horizon Telescope), ha deslumbrado al mundo con la publicación de la primera imagen que se le ha podido tomar a Sagitario A, el agujero negro supermasivo que se halla en el centro de nuestra galaxia, y que nunca se había podido avistar hasta ahora.

Situado a 26.000 años luz de la Tierra, Sagitario A es el gran agujero compacto que se halla en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, con una masa equivalente a la de cuatro millones de soles. Y aunque en la fotografía sólo puede apreciarse una sombra negra rodeada por un difuso y luminoso anillo color anaranjado, se trata de la mejor imagen que puede obtenerse, gracias a la colaboración de ocho sendos telescopios distribuidos por todo el mundo.

Este gran logro ha sido conseguido con una gran aportación española, los mismos investigadores e instituciones que consiguieron en 2019 las primeras fotografías de un agujero negro, uno ubicado en el centro de la galaxia Messer 87 (M87), mucho más grande y luminoso que Sagitario A, con una increíble masa de 7.000 millones de soles ubicada a 55 millones de años luz de nuestro planeta.

¿Cómo se logró la revolucionaria imagen?

Unos estudios anteriores a este logro realizados por los científicos Reinhard Genzel y Andrea Ghez, que fueron galardonados con el premio Nobel de Física en 2020, demostraron que en el centro de nuestra galaxia existía un “objeto supermasivo compacto”, pero la comunidad científica no se atrevía a llamarle directamente agujero negro, debido a la falta de verificación visual y tangible que determinara su naturaleza.

Gracias al EHT, “hemos podido obtener la primera confirmación visual de que este objeto es, casi con toda seguridad, un agujero negro con propiedades que concuerdan perfectamente con la Teoría de la Relatividad General de Einstein”, afirma el investigador José Luis Gómez, miembro del Consejo Científico del EHT y líder del grupo del EHT en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), en la rueda de prensa ofrecida en la sede del Observatorio Europeo Austral (ESO), cerca de Múnich, Alemania.

Por más de cinco años, 300 personas de 80 institutos de todo el mundo han participado en este revolucionario hito científico. La pieza central de todo el proyecto fue el ALMA, el mayor proyecto astronómico del mundo con 66 antenas que se erigen hacia el espacio en el desierto de Atacama, en Chile. Además, participaron dos observatorios en Hawái, uno en Arizona, otro chileno, uno mexicano, así como el Telescopio ubicado en el Polo Sur.

Pero España también puso sus granos de arena, con el Observatorio del IRAM de Granada, dispuesto a los pies del Pico Veleta, el segundo más alto de la Sierra Nevada. Cada observatorio detectó y recabó datos astronómicos que después fueron usados para reconstruir una imagen, como un mosaico, con una técnica conocida como interferometría, empleada en la construcción de la imagen final.

El segundo agujero negro avistado

Aunque nuestro sistema solar se encuentre en la galaxia de la Vía Láctea, había sido el agujero negro de la vecina M87 el primero identificado y captado por los científicos. Pero, ¿y eso por qué? Pues resulta que el agujero negro en la galaxia aledaña es realmente grande, mucho más denso y brillante que Sagitario A. “La única diferencia entre ambos agujeros negros es su tamaño”, ha afirmado en la sede del CSIC en Madrid Thalia Traianou, investigadora del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC).

Reconstruir la imagen de Sagitario A fue una tarea más compleja que reproducir la de M87, debido a que los retazos de información expresados en píxeles resultaban ser muy pequeñas. El brillo fue otro factor, el agujero de M87 es más grande, irradiaba mayor energía por lo que su luminosidad también era fuerte, por lo que también era más fácil conseguir la imagen. @mundiario

 

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