Los anillos de Saturno son extremadamente jóvenes, apenas unos 400 millones de años

Un equipo de investigadores de la Universidad de Colorado Boulder descubrió que los pedazos de hielo y roca que conforman los anillos albergan pequeñas cantidades de polvo cósmico.

Sonda Cassini de la NASA en Saturno. / Mundiario
Sonda Cassini de la NASA en Saturno. / Mundiario

Los anillos de Saturno son extremadamente jóvenes, incluso mucho más que el propio planeta, que tiene unos 4.500 millones de años. Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Colorado Boulder, en EE UU, ha revelado la evidencia más sólida hasta la fecha de que los famosos anillos no nacieron al mismo tiempo que su planeta, y de hecho ha fijado su fecha de formación hace unos 400 millones de años atrás, un pestañeo en tiempos cósmicos.

De acuerdo con la investigación, publicada en la revista Science Advances, el conglomerado de rocas, hielo y polvo que conforman los siete anillos que rodean a Saturno serían notablemente más jóvenes que el planeta que orbitan, por lo que ayuda a dar una idea de cómo se formaron, una incógnita que ha estado incomodando a los científicos desde hace unos siglos que aún sigue sin una respuesta concreta.

Para llegar a esta conclusión, el equipo encabezado por el físico Sascha Kempf se ha detenido a analizar un componente que muchos podrían pasar por alto: el polvo cósmico. Los científicos explican que nuestro Sistema Solar está sometido a un flujo constante de pequeños granos de material rocoso que generalmente se depositan sobre los cuerpos celestes, como los asteroides y en el hielo que conforma los propios anillos de Saturno, y dejan una fina capa de polvo observable.

Por ello, los científicos han tratado de fijar una fecha de formación de los anillos en función de la rapidez con la que se acumula la capa de polvo, algo similar como determinar cuánto tiempo no se ha hecho una limpieza al pasar un dedo sobre la superficie de un mueble, o estimar la edad de un árbol contando los anillos de su tronco. “Hay que pensar en esos anillos como si fueran la alfombra de su casa”, dice Kempf. “Si tienes la alfombra limpia, sólo hay que esperar. El polvo se depositará en la alfombra. Lo mismo ocurre con los anillos”, ha explicado.

Ilustración de Saturno. / cosmosup.com
Ilustración de Saturno. / cosmosup.com

Los anillos de Saturno podrían desaparecer

El desarrollo del estudio fue un largo y complejo proceso, que duró aproximadamente desde 2004 hasta 2017, cuando el equipo de investigadores utilizó un instrumento bautizado como Cosmic Dust Analyzer, a bordo de la última nave espacial Cassini de la NASA, para analizar el polvo cósmico alrededor de Saturno. Durante esos 13 años de trabajo, apenas se consiguieron recolectar 163 granos de polvo cósmico generados más allá del vecindario del planeta, pero a pesar de la escasa cantidad de muestras, resultó ser suficiente para hacer los cálculos.

Gracias a las muestras, el equipo determinó que es probable que los anillos de Saturno hayan estado acumulando polvo durante solo unos pocos millones de años. Eso quiere decir que es posible que los anillos sean un fenómeno nuevo que surge y potencialmente desaparezca en cuestión de un abrir y cerrar de ojos, en términos cósmicos, claro está. “Ahora sabemos aproximadamente cuántos años tienen los anillos, pero eso no resuelve ninguno de nuestros otros problemas porque seguimos sin saber cómo se formaron”, admite Kempf.

Y es que los astrónomos llevan aproximadamente unos 400 años siendo fascinados por los majestuosos anillos de Saturno, pero nadie sabe a ciencia cierta cómo se crearon, y ahora la duda está en si permanecen en el tiempo y el espacio, o si se pueden desvanecer en un instante. Hoy en día sabemos que Saturno alberga a siete anillos compuestos sobre todo por innumerables pedazos de hielo, que en total pesan aproximadamente la mitad de la luna Mimas de Saturno, y que se extienden casi unos 280.000 kilómetros desde la superficie del planeta.

La primera persona que logró avistar los anillos de Saturno, al menos de manera documentada, fue el astrónomo italiano Galileo Galilei en 1610. El científico observó por primera vez las características del planeta a través de un telescopio, aunque no sabía lo que eran. La duda permaneció, ya que los anillos tendían a confundirse con otros dos planetas más pequeños o con unas supuestas asas de Saturno. Después el científico escocés James Clerk Maxwell, en la década de 1800, concluyó que los anillos no podían ser sólidos, sino que eran el conjunto de miles de piezas individuales que parecen unas bandas desde la lejanía.

Kempf agregó que durante la mayor parte del siglo pasado sus colegas creían que los anillos se crearon al mismo tiempo que Saturno, pero aún un inconveniente con esa teoría: los anillos están limpios y relucientes, conformados al 98 % por agua cristalizada. El caso sería opuesto de haber existido desde hace miles de millones de años. Además, los investigadores no saben si los anillos permanecerán en el tiempo, pues la NASA ya alertó hace tiempo que podrían estar desapareciendo, cayendo lentamente sobre la atmósfera y eliminándose de aquí a unos 100 millones de años. @mundiario

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