El James Webb obtiene la vista más nítida de los anillos de Neptuno en décadas

Neptuno visto por el Telescopio James Webb. / ESA/NASA
Neptuno visto por el Telescopio James Webb. / ESA/NASA

Una inédita fotografía del mayor observatorio jamás lanzado al espacio revela anillos como los de Saturno y una perfecta visión de la luna más extraña del planeta.

El James Webb obtiene la vista más nítida de los anillos de Neptuno en décadas

La visión infrarroja del Telescopio Espacial James Webb rompe todos los paradigmas. Las imágenes que alcanza a tomar el mayor observatorio jamás lanzado al espacio siempre son únicas, podemos comprobarlo al observar objetos familiares como Neptuno, el gigante gélido de nuestro Sistema Solar, que bajo la lente del Webb se ve completamente diferente.

Una de las imágenes más nítidas que la humanidad tiene de este enorme planeta, cerca del margen de nuestro sistema planetario, fue obtenida en 1989, cuando la sonda Voyager 2 se acercó lo suficiente como para captar una clara imagen que mostraba una gran bola de con varias tonalidades de azul.

Pero 33 años después James Webb, a una distancia mucho mayor, ha captado este cuerpo celeste de otro color, con sus inéditos anillos y la mitad de todas sus lunas en todo su esplendor. La imagen también revela débiles franjas de polvo cósmico alrededor del planeta, un hito conseguido gracias a la NIRCam (cámara infrarrojo cercano), uno de los principales instrumentos a bordo del observatorio.

De acuerdo la Agencia Espacial Europea (ESA), colaboradora del proyecto junto a la NASA y su homóloga canadiense (CSA), la razón por la que el Webb ve a Neptuno blanco, y no azul, se debe a que precisamente la lente de la NIRCam observa en las longitudes de ondas del infrarrojo, en el espectro de luz visible.

¿Por qué Neptuno se ve blanco?

Neptuno es un gran planeta de hielo debido a su composición interna, que dista de los gigantes gaseosos como Júpiter y Saturno, al ser rico en materiales mucho más pesados que el helio o el hidrógeno, como el gas de metano, que como puede apreciarse en la observación del Telescopio Hubble del año pasado, su presencia en pequeñas cantidades puede teñir por completo al planeta de azul.

No obstante, con la visión infrarroja el Webb es capaz de observar más detalles que el gas de metano, que sigue siendo muy absorbente e incluso llega a oscurecer un poco la superficie del planeta. Sin embargo, en algunas regiones de Neptuno la existencia de nubes de hielo a gran altitud, permite reflejar la luz solar antes de que los gases la absorban, dando lugar a estas rayas y puntos brillantes como si el planeta irradiara algún tipo de energía.

La ESA señala también la detección de una sutil línea brillante que rodea el ecuador de Neptuno. Los expertos señalan que puede tratarse de una “firma visual” de la circulación atmosférica del planeta que potencia los vientos y las tormentas neptunianas.

Además, la imagen pone en evidencia una vez más la dificultad de captar el polo norte de Neptuno, imposibilitado debido al largo periodo de 164 años que tarda el planeta en dar la vuelta al sol. Pese a que la órbita impide ver esa zona con claridad, el Webb ha hecho un gran trabajo al detectar un “intrigante” brillo en torno a ese lugar. También se puede ver un vórtice conocido en el polo sur, aunque esta es la primera vez que se observa con nubes a su alrededor.

Tritón, la inusual luna de Neptuno

Neptuno está bastante lejos del Sol, aproximadamente 30 veces la distancia que tiene la Tierra de nuestra estrella. La distancia es tanta que el pleno mediodía se percibe como un tenue crepúsculo en el gigante helado. Pera esa es otra de sus características, pues también es un planeta con varias lunas y anillos alrededor, como Saturno.

El Webb ha detectado siete de las 14 lunas que orbitan alrededor de Neptuno: Despina, Galatea, Larissa, Proteus, Naiad, Thalasa y la más inusual de todas, Tritón, que se aprecia como una gran estrella con haces de luz muy brillantes, que la identifican sobre las demás lunas neptunianas.

Tritón es muy particular, a diferencia de las demás está cubierto por un brillo helado de nitrógeno condensado. Es que los científicos han determinado que esta luna refleja alrededor del 70 % de la luz que recibe, así como que orbita al planeta en una extraña rotación “retrógrada” (debido a que va en sentido contrario al de Neptuno), lo que ha llevado a los científicos a especular que haya sido un objeto atraído por la fuerza gravitatoria del planeta.

Lunas de Neptuno captadas por el Telescopio James Webb. / ESA/NASA
Lunas de Neptuno captadas por el Telescopio James Webb. / ESA/NASA

Los astrónomos mantienen una hipótesis que estipula que Tritón, al igual la luna Febe de Saturno, se originaron en el Cinturón de Kiuper, un círculo de objetos estelares cerca de la órbita de Neptuno que en realidad orbitan alrededor del Sistema Solar Exterior, y que, a diferencia del Cinturón de Asteroides entre Marte y Júpiter, es mucho más masivo y está compuesto por volátiles congelados, conocidos como “hielos”, como el metano, el amoníaco y el agua congelada. @mundiario

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