La Agencia Espacial Europea congela su cooperación lunar con Rusia

Estación Lunar Científica Internacional/ RRSS
Estación Lunar Científica Internacional/ RRSS

Debido a la invasión a Ucrania y a las sanciones de Occidente a Moscú, la ESA ha decidido suspender sus proyectos de exploración lunar con Roscosmos.

La Agencia Espacial Europea congela su cooperación lunar con Rusia

El consejo de naciones miembros que dirige la Agencia Espacial Europea (ESA), ha resuelto que la agencia europea debe congelar su cooperación con su par rusa, Roscosmos en las próximas misiones lunares pautadas por ambas organizaciones, ante la invasión de Rusia a Ucrania y las sanciones impuestas por Occidente a ese país.

 La organización espacial informó que, “la agresión rusa contra Ucrania y las sanciones resultantes suponen un cambio fundamental de circunstancias y hacen imposible que la ESA lleve a cabo la cooperación lunar planeada”, por lo que, al igual que la misión marciana ExoMars, el resto de las misiones al satélite por el resto de la década.

Con base a esto, el organismo espacial ha decidido que las misiones Luna-25, Luna-26 y Luna-27, sean canceladas, al menos mientras tengan participación rusa en ellas. De esto se desprende la posibilidad de que las misiones puedan continuar, después de que la ESA informara de que se encuentra conversando con su similar estadounidense, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) para reemplazar a la ayuda rusa.

En este sentido, la agencia europea destaca que “siendo de vital importancia” la ciencia y la tecnología para el desarrollo de las misiones, se estaría sellando un acuerdo para una segunda oportunidad de volar en la misión Luna-27, a bordo de una misión de Servicios Comerciales de Carga Útil Lunar (CPLS) de la NASA, así como se estaría tratando de resolver otra alternativa de despegue para Luna-25, próxima a lanzarse este mismo 2022.

¿De qué se tratan las misiones lunares de la ESA?

Estos tres proyectos lunares tienen como objetivo descifrar más datos acerca del satélite de la Tierra. El más próximo, el Luna-25 está planificado para su despegue a mediados de este año. Esta misión tomará imágenes del terreno lunar a través de la cámara European Pilot-D, que ha sido diseñado exclusivamente para el aterrizaje de la misión, empleando los datos analizados de las fotografías para asegurar un resultado exitoso.

Unos dos años más tarde, en 2024, se tiene previsto que la misión Luna-26 salga adelante con una investigación para realizar mediciones científicas en zonas remotas y para concretar el relevo de las comunicaciones para su sucesora, la Luna-27.

En 2025 se espera que sea lanzado el proyecto de Luna-27, un módulo de aterrizaje aún mayor que sus antecesores, que podrá aterrizar en un entorno completamente extremo y poco explorado, el polo sur de la Luna, donde relucirá y alardeará de la tecnología del sistema de navegación Pilot, un equipo óptico que sería usado para procesar imágenes de la superficie, identificar puntos de referencia como cráteres y otras informaciones, para encontrar un punto “ideal” para aterrizar y comenzar a inspeccionar el polo sur in situ.

El conflicto de ExoMars

Estos no son los primeros proyectos espaciales que han tenido que ser suspendidos debido al contexto político en la Tierra. La ESA también se ha visto obligada a abortar la misión ExoMars, que ya esperaba toda la década pasada para conocer el planeta rojo, Marte, y cuyo lanzamiento estaba por fin previsto para septiembre de este año.

Pero para esta misión se necesita de los cohetes Proton de Rusia, así como su plataforma de aterrizaje Kazachok, en el que el rover de investigación se desplazaría por la superficie marciana. Esos son factores que son más difíciles de reemplazar en tan poco tiempo, por lo que la misión queda de nuevo en el aire mientras los científicos europeos encuentran una salida a diseñar, por ejemplo, la plataforma de aterrizaje sin tener que producirla desde cero. @mundiario

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