Una reforma muy criticada: la Guardia Nacional de México pasa al mando del Ejército

Guardia Nacional de México. / Gobierno de México
Guardia Nacional de México. / Gobierno de México

El partido de López Obrador consiguió la aprobación de su controvertida ley en el Senado con 70 votos a favor, 51 en contra y una abstención. Sin embargo, la ONU no está conforme con esta decisión.

Una reforma muy criticada: la Guardia Nacional de México pasa al mando del Ejército

La madrugada de este viernes, Morena consolidó su decisión de trasladar el control operativo, presupuestario y administrativo de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Una modificación legal propuesta por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador como parte de su estrategia para acabar con el crimen organizado. Sin embargo, esta reforma ha desatado la preocupación de Nada Al-Nashif, Alta Comisionada Interina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

“Las reformas dejan a México sin una fuerza policial civil a nivel federal, consolidando aún más el ya prominente papel de las Fuerzas Armadas en la seguridad pública en México. Los mecanismos de derechos humanos han señalado claramente que las Fuerzas Armadas solo deben intervenir en la seguridad pública de forma temporal, en circunstancias excepcionales, como último recurso, y siempre bajo la supervisión efectiva de órganos civiles independientes”, expresó.

Violaciones a los derechos humanos

Según la Alta Comisionada interina, desde el 2006 se militarizaron las fuerzas de seguridad mexicanas con el propósito de reducir la criminalidad en el país, sin embargo, esto no ha sucedido. De hecho, la situación solo ha provocado un aumento de las denuncias de graves violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad y de las Fuerzas Armadas.

No obstante, Al-Nashif no es la única que se opone a esta reforma, pues defensores de derechos humanos y partidos de oposición han criticado esta iniciativa catalogada como contraria a la constitución. Ante esta situación, la responsable interina manifestó que “las fuerzas de seguridad deberían estar subordinadas a las autoridades civiles”.

Es por ello que instó a las autoridades mexicanas a potenciar “la supervisión civil en el sector de la seguridad, en consonancia con las normas de derechos humanos”. Además, considera como “muy limitada” la participación y los debates públicos previos a la aprobación de esta reforma. @mundiario

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