Ola de violencia en México: ¿qué está pasando en varios estados del país?

Violencia en México. / RR.SS
Violencia en México. / RR.SS
El Gobierno de López Obrador insiste en que el crimen está debilitado, calificando los incendios y masacres de las estructuras de narcotráfico como "propaganda criminal".
Ola de violencia en México: ¿qué está pasando en varios estados del país?

La última semana unos cinco estados mexicanos han estado asediados por la violencia de los grupos irregulares. Las estructuras de crimen organizado han amedrentado a los civiles, incendiando comercios, gasolineras o vehículos, creando ‘narcobarricadas’, amenazando a la población y asesinando a varios vecinos inocentes en el proceso.

México arde, las imágenes son divulgadas con rapidez por los medios de comunicación y proliferan con mayor fuerza en las redes sociales. Estos últimos días los ciudadanos han vivido con el terror de la violencia fuera de sus casas, mientras que el Gobierno del presidente izquierdista, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) minimiza la situación y asegura que se trata de “propaganda criminal”.

Municipios enteros de los estados de Baja California, Chihuahua, Guanajuato, Jalisco y Michoacán se han sumido en una espiral de violencia que inició con bloqueos, pero que ha escalado hasta dejar un saldo de 135 asesinatos intencionales que pueden estar asociados con los ataques del narcotráfico, según las cifras que publica la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).

Pero esa cifra apenas representa un 39,5 % de los homicidios dolosos que ocurrieron en el país desde el 10 hasta el 14 de agosto. Datos oficiales del Gobierno de México señalan que alrededor de 341 personas han muerto de manera dolosa en todo el territorio nacional, con un promedio de 68 ciudadanos fallecidos desde el miércoles hasta este domingo.

Ataques por la “respuesta efectiva” contra el crimen

El país está en llamas, pero el Gabinete de López Obrador ha tratado de extinguirlas en medio de una insólita rueda de prensa en la que concluyeron que los ataques violentos contra la población son, en esencia, sinónimo de que las medidas de seguridad del Estado “están funcionando”, que los cárteles están debilitados y aúnan esfuerzos para “mandar mensajes de que son fuertes a manera de publicidad”, según ha explicado el secretario de Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval.

Por su parte, el vicesecretario de la Sedena, Ricardo Mejía, ha ahondado en las cifras, alegando que era buena señal que entre el viernes y el domingo se registraran apenas 196 asesinatos. “Desde hace cuatro meses no ha habido un fin de semana con menos de 200 homicidios, es decir un caso es la propaganda criminal con eventos que tratan de generar impacto social, cobertura mediática y otra cosa son los actos propiamente de violencia fatal”, ha asegurado.

Las declaraciones del tren ejecutivo de AMLO refuerzan su visión de las cosas: el narcotráfico está acorralado y por eso “busca llamar la atención”. No obstante, cientos de establecimientos y vehículos han sido reducidos a añicos, mientras miles de personas han sido violentadas y forzadas a vivir con miedo en menos de siete días.

Además, el propio Mejía ha destacado que de la jornada de violencia tan solo pudieron aprehender a 36 personas relacionadas. No se han registrado capturas de alto perfil o desmantelamientos de células o estructuras enteras. Solo han sido detenidos cinco presuntos criminales en Jalisco, 11 en Guanajuato, 12 en Chihuahua y 12 en Baja California.

¿Por qué estalló la violencia en México?

Tras varios días de rumores, especulaciones e incluso filtraciones en redes sociales, el Gobierno nacional finalmente ha dejado claro que todo comenzó por un enfrentamiento entre el Ejército y las bandas de narcotráfico, como había adelantado el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, en el municipio de Ixtlahuacán del Río, el martes pasado.

Hace una semana los efectivos de la Guardia Nacional y del Ejército detectaron un inusual movimiento de hasta 20 camionetas con hombres armados. Los uniformados les siguieron con la intención de descubrir su destino, hasta que se dan de frente con un muro inesperado, la boca del lobo, según la versión oficial que da el Gobierno.

Al llegar les sorprendió una reunión de capos del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las estructuras más poderosas en el país, que emprendieron un enfrentamiento armado con los soldados mexicanos. El informe oficial indica que un supuesto criminal fue ultimado y que otros seis fueron detenidos, pero no hay rastro de los capos; se desconoce si siquiera estaban en ese lugar al momento de la escaramuza.

La violencia desatada

Lo cierto es que después de ese combate la violencia se ha extendido por el estado de occidental de Jalisco, hasta los vecinos Guanajuato y Michoacán, más recientemente Colima, e incluso los que están en el norte, en la frontera con EE UU, Baja California, Chihuahua. El mismo martes se sintieron las consecuencias, cuando se quemaron 28 locales, incendiaron 19 vehículos y se instalaron barricadas en las carreteras.

A unos 1.500 kilómetros de Jalisco, en Ciudad Juárez, Chihuahua, se registró una riña en una prisión federal entre dos pandillas locales y rivales, apoyadas por dos grandes cárteles igual de enemigos, se enfrentaron con armas matando a un reo, hiriendo a otros 20 y propagando una violencia similar a la del martes en la ciudad norteña, en la que murieron unas nueve personas inocentes, según señala El País. Al día siguiente las mismas quemas, ataques y bloqueos se presentaron en varias ciudades de Baja California, así como en el estado de Michoacán. @mundiario

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