La ONU adopta un “histórico” acuerdo para conservar la biodiversidad marina en aguas internacionales
El tratado entrará en vigor tras su ratificación por 60 Estados y su firma se abrirá a partir del 20 de septiembre por un periodo de dos años.
Tras años de negociaciones, los países que forman parte de las Naciones Unidas han adoptado este lunes, 19 de junio, un acuerdo que garantiza la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en las zonas situadas fuera de las jurisdicciones nacionales, un amplísimo espacio que abarca más de dos tercios de los océanos del planeta. Este pacto, que llevan muchos años reclamando tanto grupos ecologistas como científicos, había quedado ya encauzado en marzo, cuando después de una reunión de 36 horas seguidas en Nueva York se logró cerrar el acuerdo. Sin embargo, la adopción final del texto no se dio sino hasta este lunes.
Según el comunicado de la ONU, el acuerdo entrará en vigor tras su ratificación por 60 Estados y permitirá el establecimiento de instrumentos de ordenación, incluidas las zonas marinas protegidas, “para conservar y gestionar de manera sostenible hábitats y especies vitales en alta mar” en las aguas internacionales. Unas “medidas que son fundamentales” para poder cumplir el objetivo de que en 2030 el 30% de la superficie terrestre y marina esté protegida, tal y como se acordó en diciembre en la cumbre de biodiversidad de Montreal.
“El océano es la fuerza vital de nuestro planeta. Hoy, le han insuflado una nueva vida y una nueva esperanza para que tenga una posibilidad de luchar”, declaró el secretario general de la ONU, António Guterres, quien calificó el acuerdo como un “logro histórico”, aunque recordó que el trabajo “todavía no ha concluido”.
Impactos ambientales
El acuerdo, oficialmente conocido como el tratado de Biodiversidad más allá de las Jurisdicción Nacional, sienta las bases para que se evalúen “los impactos ambientales de las actividades” humanas en aguas internacionales. Estas van desde la pesca y transporte marítimos hasta objetivos más polémicos como la minería en áreas profundas o incluso programas de geoingeniería que buscan combatir el calentamiento global.
Asimismo, busca establecer un “marco para la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de las actividades relacionadas con los recursos genéticos marinos”, un aspecto que se considera clave para el futuro.
Ahora bien, el acuerdo estará abierto a la firma en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York durante dos años a partir del próximo 20 de septiembre de 2023. Y entrará en vigor después de su ratificación por al menos 60 naciones. @mundiario

