La desinformación sobre el cambio climático pone en peligro la Agenda 2030
Expertos de la ONU y activistas climáticos se unen en un debate sobre la lucha contra la desinformación climática, destacando la urgente necesidad de combatir la difusión de datos engañosos.
Los científicos están de acuerdo en que el cambio climático es una realidad provocada por la actividad humana insostenible, como la quema de combustibles fósiles. Ahora bien, a pesar de este consenso, la desinformación climática sigue siendo un obstáculo significativo para la acción climática efectiva.
En un debate sobre la lucha contra la desinformación climática, Charlotte Scaddan, asesora sénior de las Naciones Unidas sobre Integridad de la Información, conversó con expertos en clima y activistas para abordar este desafío.
Entre los participantes en el debate se encontraban Vanessa Nakate, embajadora de buena voluntad de UNICEF y activista climática, Jake Dubbins, cofundador de la Red de Publicidad Consciente y miembro de Acción por el Clima contra la Desinformación, y Paul Goodloe, meteorólogo de El Canal del Tiempo. Durante sus intervenciones, se destacaron varios aspectos clave relacionados con la desinformación climática.
Categorías de mentiras
Jake Dubbins dividió la desinformación climática en tres categorías fundamentales. La primera es la "negación rotunda", que implica negar la realidad del cambio climático causado por el ser humano, a menudo acompañada de estafas y bulos climáticos que se vuelven virales en las redes sociales. La segunda categoría involucra la manipulación de datos de emisiones para engañar a las personas al no presentar una imagen completa de la situación. La tercera área se centra en las "falsas soluciones", que promueven acciones que no están en línea con el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.
Según Dubbins, estas formas de desinformación han tenido un impacto significativo, ya que más del 20% de las personas en seis países encuestados creen que el cambio climático no es causado por la actividad humana.
Por su parte, Vanessa Nakate destacó que muchas empresas de combustibles fósiles sabían que sus actividades estaban dañando el clima, pero ocultaron esta información al público. Esto, según Nakate, equivale a desinformación climática y lavado verde. Añadió que esta problemática se observa en varias industrias, incluyendo la moda, donde algunas empresas pretenden ser sostenibles, pero en realidad no lo son, y continúan perjudicando a comunidades y explotando la mano de obra.
Desigualdad en la información
Paul Goodloe enfatizó que el cambio climático no es una opinión, sino una cuestión respaldada por la ciencia. Lamentablemente, algunos medios de comunicación difunden información errónea o manipulada sobre el cambio climático, disfrazándola de noticias cuando en realidad son opiniones. Goodloe subrayó la importancia de la educación y la información basadas en la ciencia en lugar de opiniones sesgadas.
Dubbins también destacó una desigualdad en la lucha contra la desinformación climática, ya que se presta más atención a este problema en países de habla inglesa en Norteamérica y Europa en comparación con otras regiones, como África, Asia y Sudamérica. Esto subraya la necesidad de abordar la desinformación climática a nivel global de manera más equitativa.
La embajadora de buena voluntad de UNICEF hizo hincapié en la responsabilidad de brindar esperanza, especialmente a los jóvenes activistas que luchan por el clima. Destacó que el activismo puede ser agotador, y es esencial que los líderes, las empresas y el público en general también brinden esperanza a los jóvenes, teniendo en cuenta los desafíos y la carga mental que enfrentan debido al cambio climático.
Un mensaje optimista
Jake Dubbins mencionó la importancia de establecer políticas contra la desinformación climática en las plataformas tecnológicas. De hecho, puso como ejemplo a X (antes conocido como Twitter), que aún no lo ha hecho. Además, destacó el papel de los anunciantes, quienes pueden elegir apoyar la ciencia climática y un periodismo sólido en lugar de contribuir a la negación del cambio climático y el discurso de odio.
Goodloe concluyó el debate con un mensaje optimista, comparando la lucha contra la desinformación climática con los desafíos que enfrentó Martin Luther King en su lucha por los derechos civiles. Subrayó la importancia de estar en el lado correcto de la historia y expresó su optimismo de que, con el tiempo, cada vez más personas se unirán a la causa de la acción climática.
En resumen, el debate enfatizó la urgente necesidad de abordar la desinformación climática y brindar esperanza en la lucha por el clima, al tiempo que destacó la importancia de políticas sólidas y la igualdad en la lucha contra la desinformación en todo el mundo. @mundiario



