La deforestación ilegal en la Amazonia brasileña disminuye un 34% bajo el gobierno de Lula da Silva
Desde que Luiz Inácio Lula da Silva asumió la presidencia de Brasil, se ha observado un radical cambio en la política medioambiental del país.
El compromiso renovado de Brasil en la lucha contra la emergencia climática ha empezado a mostrar resultados tangibles desde el regreso de Luiz Inácio Lula da Silva al poder. Según datos preliminares presentados por la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, la deforestación ilegal en la Amazonia brasileña ha experimentado una caída significativa del 34% durante el primer semestre de este año en comparación con el mismo período del año anterior.
Estos datos, aunque deben ser confirmados con cifras consolidadas en los próximos meses, son motivo de celebración para el mandatario brasileño, quien ha asumido el cargo el 1 de enero y ha solicitado el respaldo de la comunidad internacional para proteger la mayor selva del mundo, la cual desempeña un papel crucial en la lucha contra el calentamiento global.
Medidas contra la deforestación
La ministra Silva, quien también lideró la política ambiental durante el gobierno de Lula hace 20 años, explicó que esta reducción en la deforestación se debe a una serie de medidas, que incluyen un aumento en las inspecciones y embargos impuestos a los infractores por parte del Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), así como una acción coordinada con los estados y una estrategia disuasoria que demuestra la falta de tolerancia hacia los delincuentes. Estas acciones han sido clave para mostrar que no habrá complicidad con los criminales y han contribuido a la disminución de la deforestación ilegal.
Este cambio representa un marcado contraste en comparación con los cuatro años de gobierno de Jair Bolsonaro, durante los cuales se descuidaron los organismos medioambientales y donde se alentó la explotación de los recursos de la Amazonia e intentó legalizar la actividad minera en tierras indígenas, a pesar de su ilegalidad y su impacto devastador.
Compromiso con la lucha climática
Sin duda, el gobierno de Lula aprovechará esta disminución en la deforestación para destacar su compromiso renovado con la lucha contra la crisis climática. Brasil, como socio principal del bloque sudamericano Mercosur, se encuentra actualmente en una difícil negociación con la Unión Europea para finalizar y ratificar un acuerdo comercial que ambas partes desean, pero que se encuentra estancado debido a las demandas europeas en materia ambiental y las duras críticas de los países latinoamericanos. Durante este semestre, con España ejerciendo la presidencia de la UE y Brasil liderando Mercosur, se presenta una ventana de oportunidad para concluir el pacto, lo que impulsaría el comercio bilateral.
La ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático presentó un balance preliminar que indica que, entre enero y junio, se destruyeron 2.649 kilómetros de bosque tropical en la Amazonia. En cambio, en el bioma del Cerrado, la tala ilegal continúa en aumento. Estos datos, recopilados por los satélites del Instituto de Investigaciones Espaciales (INPE), no son los más adecuados para medir la deforestación, ya que se basan en mediciones menos precisas que sirven para alertar y permitir que las autoridades tomen medidas. A pesar de ello, suelen indicar una tendencia.
En el último balance anual de deforestación, elaborado con datos consolidados y difundidos en diciembre, se registró una pérdida de 11.500 kilómetros cuadrados en la Amazonia brasileña, lo que representó un cambio de tendencia y una disminución del 11% al final del mandato de Bolsonaro.
Estas nuevas cifras de deforestación son un alivio para el presidente Lula y su política exterior, donde la protección de la Amazonia tiene un peso considerable. @mundiario



