Cómo el cambio climático impacta en los destinos turísticos de Europa

El calentamiento global y los fenómenos climáticos extremos amenazan los destinos turísticos europeos, con regiones del sur enfrentando riesgos más severos, según un análisis del Joint Research Centre.

Turismo en España. /  Mundiario
Turismo en España. / Mundiario

El escenario idílico de los destinos turísticos europeos está bajo la sombra del cambio climático, que se está haciendo sentir con una fuerza cada vez mayor. El verano actual ha sido testigo de situaciones desesperantes en destinos como las islas griegas y Sicilia, que han luchado contra incendios forestales y olas de calor extremas. Estos eventos, ya sean fuegos devastadores o temperaturas abrasadoras, son componentes de un catálogo de desastres medioambientales atribuidos al cambio climático inducido por la actividad humana y su dependencia de los combustibles fósiles.

La crisis climática no solo pone en peligro la salud de las poblaciones y las economías nacionales, sino que también proyecta una sombra amenazadora sobre la industria turística. Europa, siendo la región más visitada del mundo y con un sector que genera aproximadamente dos billones de euros anuales, se encuentra en una encrucijada. Las previsiones indican que el calentamiento global tendrá impactos significativos y provocará una disminución en las visitas turísticas en diversas áreas.

Sin embargo, este impacto no será uniforme en toda Europa. Habrá ganadores y perdedores en esta carrera contra el tiempo, y según un análisis realizado por el Joint Research Centre (JRC), el grupo de científicos que asesora e investiga para la Comisión Europea, el sur del continente es el más susceptible a sufrir las consecuencias negativas. Los pronósticos no son alentadores para estas regiones, que podrían enfrentar una disminución en la demanda turística a medida que el calentamiento global avance.

España es vulnerable

El informe titulado "Impacto regional del cambio climático en la demanda turística europea", elaborado por el JRC, busca arrojar luz sobre cómo podrían evolucionar las visitas a diversos destinos en función de los diferentes niveles de calentamiento. En todos los escenarios analizados, ocho regiones españolas se encuentran entre las más vulnerables a la reducción en el número de pernoctaciones. Entre ellas se encuentran Baleares, Murcia, la Comunidad Valenciana, Extremadura, Andalucía, la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha y Cataluña. Además, en el panorama general, España es el país europeo que más visitantes podría perder después de Chipre, Grecia y Portugal.

A medida que el calentamiento global se acerca a los 1,2 grados Celsius, las consecuencias se vuelven más tangibles. En este punto, la temperatura media de la superficie del planeta es 1,2 grados más alta que en la era preindustrial, antes de que las emisiones de gases de efecto invernadero se dispararan debido al uso masivo de combustibles fósiles. El informe del JRC plantea cuatro escenarios posibles de aumento de temperatura, que van desde un futuro optimista con un calentamiento limitado a 1,5 o 2 grados, hasta escenarios más pesimistas con incrementos de 3 o 4 grados.

Las ocho regiones españolas mencionadas anteriormente enfrentarían reducciones en las pernoctaciones en todos los escenarios. Sin embargo, la situación empeora significativamente en los casos de aumento de temperatura de 3 y 4 grados. Por ejemplo, las Islas Baleares podrían perder hasta un 8,16% de sus pernoctaciones en un escenario de 4 grados. Mientras tanto, la reducción en Murcia sería del 6,8% y en la Comunidad Valenciana del 3,2%.

Pérdidas y aumentos

Ahora bien, las implicaciones se extienden más allá de España, afectando a otras partes de Europa. Las islas Jónicas en Grecia, que ya han sufrido incendios devastadores este verano, serían las más afectadas en un escenario de 4 grados de calentamiento, con una reducción del 9,1% en las pernoctaciones. Le siguen las islas del norte y sur del mar Egeo, así como Chipre. La región de las Islas Baleares en España ocupa el quinto lugar en este sombrío pronóstico, seguida por la Región de Murcia en el séptimo lugar.

El análisis del JRC abarca 267 regiones europeas, identificando 50 de ellas, principalmente en el sur del continente, que enfrentarían pérdidas de turistas en un escenario de calentamiento de 4 grados. En contraste, 53 regiones experimentarían aumentos considerables en las pernoctaciones, superiores al 5%. Gales Occidental, en el Reino Unido, sería una de las más beneficiadas, con un aumento proyectado de casi el 16% en la demanda turística.

Este análisis revela un patrón claro de norte a sur en los cambios de la demanda turística. Las regiones del norte se beneficiarían del cambio climático, mientras que las del sur enfrentarían reducciones significativas en la demanda, especialmente en escenarios de calentamiento más elevado.

El estudio del JRC emplea una evaluación histórica que considera la relación entre las pernoctaciones, el índice de clima turístico (que evalúa la comodidad relacionada con las condiciones climáticas) y otras variables económicas. También tiene en cuenta el tipo de destino, ya sea urbano, costero, natural, montañoso, rural o mixto. A partir de estos datos, el informe pronostica cómo evolucionará la demanda turística por meses y las variaciones en las pernoctaciones.

Limitar el calentamiento global es la solución

En el ámbito mensual, se anticipan cambios en los patrones estacionales del turismo. Las regiones costeras del norte de Europa podrían experimentar un aumento significativo de la demanda durante los meses de verano y principios de otoño, mientras que las regiones costeras del sur podrían perder turistas durante el verano, especialmente en los escenarios climáticos más cálidos.

A pesar de estos desafíos, hay ciertas perspectivas positivas. En términos generales, el impacto climático podría aumentar la demanda turística en toda Europa en un rango del 0,35% al 1,58%, dependiendo del escenario. Sin embargo, los resultados agregados enmascaran la heterogeneidad entre las regiones, destacando las diferencias norte-sur.

En cuanto a países individuales, Chipre, Grecia, Portugal y España se encuentran entre los más afectados en términos de reducción de la demanda turística. Sin embargo, dentro del territorio español también existen disparidades. Regiones como Cantabria, Asturias y Galicia podrían experimentar aumentos en las pernoctaciones en escenarios de calentamiento moderado.

La esperanza radica en el Acuerdo de París, el tratado climático firmado en 2015 por múltiples países comprometidos a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Cumplir con los objetivos de este acuerdo sería beneficioso no solo para el medio ambiente, sino también para la industria turística. Si se logra limitar el calentamiento a 1,5 grados, el estudio del JRC pronostica una reducción mínima del 0,31% en la demanda turística en España. Incluso en un escenario de 2 grados, la disminución sería del 0,4%, en marcado contraste con el 3,14% proyectado en un escenario de 4 grados.

El camino por delante es desafiante, pero este análisis destaca la importancia de tomar medidas para mitigar el cambio climático y preservar la vitalidad de la industria turística en Europa. Las decisiones tomadas en la actualidad tendrán un impacto profundo en la capacidad de las regiones para mantener su atractivo y su prosperidad en un mundo en constante cambio. @mundiario

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