La tormentosa despedida de Donald Trump: crónica de un final anunciado

Fragmento de la portada de Trump, ¡estás despedido! / Mundiediciones
Fragmento de la portada de Trump, ¡estás despedido! / Mundiediciones

Desde su primera campaña por la presidencia en 2015, el ex mandatario norteamericano indicó que no aceptaría una derrota en las elecciones.

La tormentosa despedida de Donald Trump: crónica de un final anunciado

Donald Trump bajó por las escaleras mecánicas de su torre de Nueva York el 16 de junio de 2015 para anunciar ante un público reunido en el lugar su intención de aspirar a la presidencia de los Estados Unidos.

En el discurso que pronunció, Trump llamó la atención sobre problemas nacionales como la inmigración indocumentada, el traslado de empleos al extranjero, la deuda nacional y el terrorismo islámico. En ese evento anunció también el lema de su campaña, Make America Great Again (Hacer a América Grande de Nuevo). El slogan y sus siglas, MAGA, se convertirían rápidamente en el sello de la campaña presidencial de Trump y de sus cuatro años de controversial mandato.

¡Estás despedido!

La frase que el ex presidente popularizó en su programa de televisión The Apprentice (El Aprendiz), “You’re fired!” (¡Estás despedido!), también se convirtió velozmente en un reflejo de su actuación en la Casa Blanca. A fines de octubre del año pasado, a pocos días de su derrota en las elecciones, la cantidad de despidos y renuncias en el gabinete de Trump se acercaba a 40, una cifra insólita. Entre los despidos más sonados estuvieron: Steve Bannon, el ultraderechista director de la campaña electoral de Trump; Rex Tillerson, alto ejecutivo de la petrolera Exxon, que fue secretario de Estado hasta marzo de 2018, cuando Trump lo despidió a través de Twitter, y Jeff Sessions, secretario de Justicia que presentó su renuncia a petición del mandatario.

Esos detalles –y decenas de episodios más de los cuatro años de Trump en la presidencia– forman mi reciente libro Trump, ¡estás despedido!, publicado por el sello editorial español Mundiediciones. El libro narra los sucesos desde que el ex mandatario bajó las escaleras de su torre neoyorquina para anunciar su candidatura presidencial, hasta la invasión del Capitolio el pasado 6 de enero por sus más aguerridos seguidores y la salida de Trump de la Casa Blanca.


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Al recopilar material para el libro, me volvieron a llenar de asombro episodios que quizá muchos lectores no recuerden. Por ejemplo, en el debate realizado en Las Vegas el 19 de octubre de 2016 con la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, entonces aspirante demócrata a la presidencia, el moderador, Chris Wallace, de Fox News, le preguntó a Trump si aceptaría el resultado de las elecciones en caso de que le fuera adverso. Trump respondió que eso lo consideraría cuando llegara el momento, y que por ahora nos dejaría “en suspenso”. Y el día siguiente del debate, el candidato dijo en un discurso ante sus simpatizantes: “Aceptaré totalmente los resultados de esta grandiosa e histórica elección presidencial, si gano”. El germen del asalto al Capitolio ya estaba en el debate de Las Vegas en 2016.

Psicológicamente incapaz de aceptar su fracaso el pasado 3 de noviembre, Trump se negó a admitir el triunfo de su rival demócrata, Joe Biden, y repitió que se había cometido un fraude descomunal en las elecciones. Las numerosas demandas presentadas por su equipo de abogados, destinadas a revertir el resultado de la elección, fueron desestimadas, incluso en el Tribunal Supremo, de mayoría conservadora gracias a nombramientos de Trump. Y el Departamento de Justicia, dirigido por William Barr, también nombrado por el mandatario, expresó que no había ninguna evidencia de fraude. Sin embargo, Trump y su equipo no cesaron de repetir la mentira del fraude en las elecciones, una mentira que enardeció a sus partidarios hasta el punto de intentar la toma del Capitolio.

Un desaire a Joe Biden

Después que los agresores fueron expulsados de la sede legislativa, el Congreso ratificó la victoria de Biden. Tras la frustrada intentona golpista del 6 de enero, Trump prometió transferir la presidencia pacíficamente, pero siguió afirmando que le habían robado la elección. Y cuando Biden tomó posesión de su cargo el 20 de enero al mediodía, Trump no estuvo presente. Ya se había marchado por la mañana a la Florida, donde ahora reside.

Su intento de revertir los resultados de la elección echó leña al fuego del fanatismo político y generó actos de violencia como la invasión del Capitolio, que él incitó el mismo 6 de enero en un discurso febril a sus seguidores, convocados a protestar en Washington. El agitado final de su mandato no tiene precedentes en la historia de las transiciones presidenciales norteamericanas. Y en realidad su retórica y su actitud desde 2015 profetizaban ese final. @mundiario

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